It (Andrés Muschietti, 2017)

Ya tardaba la industria estadounidense en volver a traer a la gran pantalla al payaso diabólico más conocido de todos los tiempos, (y no, no es Ronald McDonald) aunque técnicamente, esta es la primera vez que se proyecta en cines, puesto que la película que se estrenó en 1990 era una tv movie dividida en dos partes. Por su puesto la película que tenemos ahora es una adaptación directa de la novela de Stephen King.
La película cuenta la historia de siete niños de un pequeño pueblo llamado Derric que son aterrorizados por un ser malévolo que tiene la capacidad de cambiar su forma alimentándose del terror que produce en sus víctimas. Tras las continuas desapariciones de niños en el pueblo, los chicos deciden armarse de valor para hacer frente a sus miedos y temores.
A diferencia de la novela, que se desarrolla en dos épocas, la película de 2017 se centra en 1988 cuando los chavales son pequeños, su segunda parte, que está pendiente de producción, seguramente se desarrolle en la etapa de adulto cuando vuelven a hacer frente a It. Evidentemente tiene muchos paralelismos con la de 1990 con algún que otro guiño incluido, aunque no tiene ese factor tan aterrador que de pequeño nos hacia encoger el corazón con la película clásica, a pesar de que su calidad era bastante mala, la escena de la ducha es de las que quedaban grabadas en la mente, dudo mucho que los niños de hoy en día se asusten de la misma manera, ya que la ambientación ha perdido ese toque agónico y esa ambientación propia de la época.
En cuanto a los personajes, los chicos están bastante bien y su desarrollo es creíble sobretodo con los más protagonistas, la historia se centra totalmente en ellos siendo los adultos actores secundarios de la trama, aunque el que sale mejor parado es el propio Pennywise, su recreación consigue dotar un aura de cierto misterio y terror, especialmente en la primera parte de la película donde sus apariciones son esporádicas, donde se juega más con el terror psicológico, en la segunda parte sus apariciones son más constantes y se pierde ese miedo que puede generar.
Adaptaciones de novelas de Stephen King se han hecho muchas, aunque la mayoría no muy buenas, de todas maneras creo que la de It es de las que mejor han salido, no es excepcional ni terrorífica pero cumple con su propósito.

Asesinato en el Orient Express (Kenneth Branagh, 2017)

Debido a una serie de circunstancias, el detective conocido mundial Hercule Poirot —que recordemos que es belga, que no francés—, se ve obligado a emprender un viaje de regreso a Londres a bordo del Orient Express. Lo que no espera es que durante la travesía, en la que un grupo de desconocidos se ven obligados a convivir en un espacio tan cerrado como lo es un tren, se cometa un horrible crimen que solo sus células grises podrán resolver.
Desde que se anunció que Kenneth Branagh llevaría al cine el caso más conocido de Poirot, como ferviente seguidor del personaje —tanto en el cine como en las novelas— no pude más que desear encontrarme con una buena adaptación, a la vez que cruzaba los dedos para que la película no fuera un desastre. Tenía las cosas a mí favor. Se trataba de Kenneth Branagh, no era uno cualquiera. Además sabemos que cuando este hombre se involucra en un proyecto como director, guionista, productor y protagonista, no lo hace porque sí, sino porque cree en lo que está haciendo. Y, lo más importante, Branagh pretendía llevarla a cabo como se habían producido las ya consideradas clásicos Asesinato en el Orient Express (Sidney Lumet, 1974), Muerte en el Nilo (John Guillermin, 1978) y Muerte bajo el sol (Guy Hamilton, 1982), es decir, contando con un gran reparto que le diera personalidad a los personajes y, sobre todo, a sus actos.
Es en este sentido que debemos fijarnos en los actores que dan vida a la que es, tal vez, la historia más conocida de Agatha Christie: Penélope Cruz, Willem Dafoe, Judi Dench, Johnny Depp, Josh Gad, Derek Jacobi, Leslie Odom Jr., Tom Bateman, Michelle Pfeiffer y Daisy Ridley, además del propio Branagh como Poirot. Podría entrar en cada uno de los personajes y explicar los detalles que lo diferencian de la versión de 1974 y de la novela original, sin embargo caería en el error de desvelar el final, hoy ya muy conocido pero que, para mi sorpresa, aún dejó atónito a más de uno en la sala. En este sentido diré que todos los actores están a la altura de la situación. Sin embargo, prefiero centrarme en un solo personaje que, al final, es el que importa, Hercule Poirot.
En 1974 Albert Finney recibió muchos elogios por su papel protagonista, sin embargo a mi pareció un Poirot pretensioso, cuando en realidad se trata de un personaje agradable, un tanto narcisista, pero en ningún momento un ególatra. Sin embargo, cuatro años más tarde, Peter Ustinov no fue muy recibido por la opinión pública. Físicamente no se parecía a Poirot, y, queriendo o no, tiznaba de una flema inglesa al mítico personaje belga. Ahora, treinta años más tarde, cuando David Suchet ha demostrado quién es el mejor Poirot —inevitable conseguirlo con trece temporadas de una serie casi inmortal—, un Kenneth Branagh, que guarda menos parecido con Poirot que Ustinov, llega a las pantallas. ¿Cómo es este Poirot? Nos preguntaremos. He leído numerosas críticas en las que se afirma que este no es el Poirot de Christie, que Poirot no tiene acción, que Poirot no ríe como lo hace Branagh. Pero, en mi humilde opinión, creo que Branagh ha dado en el clavo. En lugar de hacer una adaptación al uso —ya que recordemos que el Poirot de Christie solo se encuentra en las páginas de sus libros—, ha optado por hacer una versión modernizada y apta para el exigente público de principios del siglo XXI.
Es cierto, Poirot no corre, Poirot no golpea, incluso Poirot no ríe —como mucho sonríe—, pero del de Kenneth Branagh hace todo eso y, además, lo hace sin perder su esencia: esa escrupulosa fijación por los detalles, por las pequeñas cosas. Las críticas en este sentido son injustificadas, ya que al mismo tiempo se idolatra Sherlock, una serie que revisiona un clásico en la que se permiten las «licencias». Kenneth Branagh consigue renovar una historia de más de ochenta años y lo hace perfectamente. Da igual que su cabeza no tenga forma de huevo y que no tenga barriga, porque en esta película cuando se mira a sus ojos, se ve al gran Hercule Poirot.
Además de una interpretación brillante por parte de todo el reparto, la película se soporta por una puesta en escena digna de las grandes producciones de la actualidad. Branagh no lo reduce todo a desvelar un misterio, sino que lo hace con unos efectos de luz muy elaborados, una fotografía cuidadísima y unos enfoques de cámara que juegan a la perfección con la historia que se cuenta y el ritmo de la trama.
A mí parecer Asesinato en el Orient Express es perfecta en todos sus sentidos. No, no será una obra maestra del cine, sin embargo es puro entretenimiento de calidad, no son simples explosiones y muchas palomitas, es intriga, es tensión y, ante todo, es misterio de la vieja escuela.
Poco después de su estreno y de su buena respuesta en taquilla, ya se rumoreó con que se estaba preparando una nueva aventura localizada en el Nilo, esperemos que Kenneth Branagh se ponga al frente del proyecto y lo haga igual de bien, y si ya demostró que puede ser un gran Wallander, también demuestre que es un gran Poirot, que no es algo sencillo.

Until Dawn (Supermassive Games, 2015)

De la mano de Supermassive Games tenemos uno de esos juegos que cruzan la línea entre el cine y los videojuegos, una aventura de terror adolescente interactiva donde nuestras decisiones marcaran el transcurso de la historia y los personajes.
El punto de partida es el famoso recurso del efecto mariposa, ese que dice que cualquier cambio por pequeño que sea puede llegar a significar un cambio importante y brusco, o lo que el aleteo de una mariposa puede provocar un tifón al otro lado del mundo. Esto es debido a que durante la historia deberemos tomar decisiones que provocaran un cambio en la trama y en la relación entre los personajes, de ese modo es posible que los jugadores puedan mantener con vida a los personajes como también de terminar con los protagonistas muertos, lo que da para diferentes caminos y escenarios, además de ofrecer varios finales alternativos.
La historia nos sumerge en la típica trama que hemos visto miles de veces en el cine juvenil estadounidense, un grupo de chavales se reúnen en una casa apartada en las montañas donde comienzan a suceder cosas extrañas. Por supuesto como buena historia del género tenemos todos los clichés propios como el de separarse en grupos, el inspeccionar ese ruido extraño que viene de la parte más oscura de la casa, el de tropezarse mientras corres, etc. Cierto que en esta ocasión seremos nosotros los que decidamos qué hacer. Por su puesto los personajes cumplen con el estereotipo propio del género, tenemos al chico friki, al guapo y carismático, al atlético y deportista, y por el lado de las chicas tenemos a la simpática y sensible, la presumida y pija, etc. Por supuesto con líos amorosos de por medio. El total son unos diez amigos cuyos rostros están basados en los de actores conocidos gracias al método de captura de movimientos, de esta menara podremos reconocer a Hayden Panettiere, a Rami Malek o a Peter Stormare entre otros. El juego viene traducido y doblado al español por lo que la sensación peliculera estará a la altura, casi podrías dejar el mando en la mesa, aunque mejor que no por si tuvieras que pulsar algún botón en un momento dado. 


El sistema de control es parecido al de otros juegos del género como Heavy Rain o Life is Strange, donde controlamos al personaje y podemos interactuar con el entorno mediante la combinación de botones o quick time events (QTB), donde la rapidez en pulsar dichos botones puede hacer que varíe la situación, por ejemplo: si estamos corriendo y hay un tronco en el suelo debemos pulsar rápidamente un botón del mando para que salte y lo esquive, o de lo contrario nuestro personaje tropezará haciendo que cambie el transcurso de la historia, del mismo modo, en función de las respuestas que elijamos mejorará o empeorará las relaciones entre los personajes. Es por ello que cada partida será diferente a la anterior y si queremos descubrirlo todo habrá que rejugarlo varias veces. El problema es que en este tipo de juegos comprendes que no hay tantas variaciones en el camino como a priori parece y en ocasiones da igual la opción que elijas puesto que hay un mínimo de trama que se debe seguir. La historia en sí dura unas ocho horas, suficiente para no hacerse ni pesado ni demasiado corto, contiene coleccionables y algún que otro secreto a descubrir.  


Until Dawn se podría decir que es una película interactiva de terror adolescente donde seremos nosotros los que decidamos lo que les pase a los protagonistas, a veces queriendo y muchas otras veces sin querer, cada decisión y cada partida pueden ser diferentes. El juego es exclusivo de la plataforma PlayStation 4.

Bright (David Ayer, 2017)

¿Te has preguntado alguna vez cómo seria El señor de los anillos ambientado en la época actual? Bueno pues los señores de Netflix se han encargado de mostrarnos un mundo donde orcos, elfos y otros seres mitológicos conviven con los humanos en pleno siglo XXI. A priori suena interesante pero veremos que se queda muy lejos de lo que podía ofrecer. 
La película se centra en la trama de dos policías de Los Ángeles que patrullan juntos. Uno es el humano Ward (Will Smith), y el otro el novato orco Jakoby (Joel Edgerton). Ambos inician una guardia nocturna que cambiará el futuro y el mundo que conocen. A pesar de sus diferencias personales, deberán trabajar juntos para proteger a una joven elfa y un antiguo y misterioso artefacto -una varita mágica- que, de caer en las manos equivocadas, podría destruirlo todo. 
David Ayer es el encargado de dirigir esta película, después de la bochornosa Escuadrón Suicida ahora nos muestra una “buddy movie” con dos policías muy diferentes, ya que la gracia de la película es utilizar las diferentes razas para definir las distintas clases sociales, de ese modo los elfos son gente de clase alta, adinerada, estilan glamour y lujo por todas partes. Por el otro lado están los orcos, que son la parte más baja de la escala social, odiados y discriminados por el resto. Y los humanos estamos en medio, como siempre. Una vuelta de tuerca a la clásica discriminación social y racial de la sociedad actual. 
La estética es muy "underground" y recuerda a su anterior trabajo Escuadrón Suicida, de hecho también tiene cierto parecido con la de Training Day, con escenas “inspiradas” en dicha peli. La película comienza bien, presentando su mundo que rápidamente te llama la atención por la mezcla que tiene, pero al rato de tas cuenta de lo poco aprovechado que está ese mundo, pasan por encima muchas cosas, muchos interrogantes que se quedan en el aire sin explicación, quizá sobre el papel tenía mucho que ofrecer pero no se han desarrollado como deberían, puede que una segunda parte le venga bien, aunque lo ofrecido en la trama deja poco interés para la siguiente, tendrían que enfocarse en otra historia. Por si fuera poco, se apoyan mucho en la acción lo que hace que decaiga aun más el interés. Ya que este aspecto es el mismo que en cualquier película del estilo por lo que toda la novedad y frescura que podía traer al género se diluye con las típicas escenas de siempre. 
En definitiva, te quedas con la sensación de que podría haber sido mucho mejor, tenías un mundo interesante con muchas posibilidades pero que por una cosa o por otra se han quedado fuera, entretenida pero nada más.

Star Wars. Episodio VIII: Los últimos Jedi (Rian Johnson, 2017)

Sin querer entrar en detalles, estamos en un momento culminante en la Galaxia. Por un lado la Primera Orden se ha cargado la República y poco a poco se está convirtiendo en el máximo poder. Solo los últimos resquicios de libertad y democracia, la Resistencia —que ahora si que tiene sentido el nombre— luchan para defender lo poco que queda de la República, y la única esperanza parece recaer en encontrar a Luke Skywalker, para traer equilibrio a la Fuerza y la Galaxia. Para conseguirlo, Rey irá en busca del maestro jedi, mientras que Poe y Finn harán lo imposible para que los miembros de la Resistencia sigan con vida para poder enfrentarse a la Primera Orden, ahora y siempre.
Al ver esta peli tuve todo tipo de sentimientos encontrados. Por un lado no tenía muy claro la historia que esta viendo, aunque por el otro sabía perfectamente que estaba viendo Star Wars. Había cosas que encontré muy acertadas, pero había muchas otras desubicadas o fuera de lugar. Había secuencias extremadamente reveladoras, y otras completamente innecesarias. Personajes que jugaban un papel importante en la trama, y otros con tan poco fondo que eran absolutamente descartables. En el Episodio VII hubo muchos personajes nuevo que parecían tener una historia oculta y que todo el mundo deseaba descubrir, sin embargo, aquí, muchos de esos personajes pierden todo su trasfondo, haciendo que pasarán de interesantes a meros segundones, no diré cuáles pero si se ha visto la peli son fáciles de identificar.
Con todo esto solo quiero decir que al salir de la sala, aunque admita que hubo grandes momentos, a la altura del resto de la saga —como las escenas de las batallas espaciales, cuya espectacularidad no se puede poner en duda—; hubo muchos otros que, por diversos motivos, chirriaban. Para empezar, a pesar de la supuesta solemnidad de la peli y de la trama, en diversos momentos el humor era excesivo, llegando al estilo de Marvel, que rompían el clímax y el tono de la historia. Después parecía haber una necesidad de añadir personajes con fines únicamente comerciales, para vender más muñequitos, peluches y demás, como los porg, unos pingüinos chillones que no tienen ninguna función o relevancia, solamente intentar arrancar un «¡ooohhh!» en el público, mientras que las monadas de BB-8 se reducían. Además, y sin intentar spoilear, habían unos giros de guión extraños e injustificados, tal vez enfocados a que ciertos actores compartieran escena. Por otro lado, y a mi parecer uno de los elementos más graves, Los últimos Jedi tiene un montaje incomprensivo y confuso, ya que mientras la Resistencia se juega la piel en una contrarreloj de seis horas —tiempo que se menciona en la peli—, hay algunos personajes que parece que vivan dos o tres días, llegando a tener tiempo de viajar a un planeta casino al otro lado de la galaxia y liarla. En este sentido hay películas que juegan con timings diferentes, Dunkerque es un claro ejemplo de ello, pero mientras que en la peli de Nolan funciona perfectamente, aquí solo se consigo dar la impresión que la Galaxia no es tan grande, reduciendo un universo que, hasta ahora, solo había hecho que crecer.


Todos estos elementos, y otros más ligados a la trama en los que no quiero profundizar por riesgo de spoiler —solo diré, como ejemplo, que al final villano solo hay uno, porque el otro no vale la pena, y que la Fuerza pierde ese halo místico para ser algo más parecido a los poderes de un superhéroe—, me hicieron sentir incómodo. No porque fueran malos, pero tal vez no eran tan buenos como se podría esperar de una saga como Star Wars. En palabras más sencillas, Los últimos Jedi me dejaron un extraño sabor de boca. Ni bueno, ni malo. Sin embargo, a mí parecer, a menos que les salga muy baratito, no entiendo que esta película justifique ofrecer una trilogía entera a su director, Rian Johnson.
Sin embargo, creo que el principal defecto de The Last Jedi es que peca de pretenciosa. ¿Qué quiero decir con esto? Mientras que las originales nos gustaron por la historia y los personajes, y las precuelas por lo que nos contaban, en este caso parece que la película esté hecha adrede para que nos tenga que gustar. Las otras no buscaban gustar, buscaban dar espectáculo y contar una buena historia, aquí solo se busca la aprobación del público, como si nos dijera: «Los últimos Jedi es una peli de Star Wars (y Disney) y solo por ello os tiene que gustar, aunque sabemos que no es para tanto y hemos rellenado los huecos con paja estilo: humor, personajes divertidos y guiños para los fans». Algo que, si se piensa, es lo peor que podría hacer una película, ya que como tal debería gustar por lo que es, y no por lo que debería ser.
Creo que no estamos ante una peli tan mala como muchos han querido justificar, pero tampoco es tan buena como las originales, algo muy difícil de conseguir y ponerse al mismo nivel de calidad. Ya sucedió en la anterior, ha sucedido en esta, y seguramente sucederá en la siguiente. Además, algo que sigo sin comprender, es el motivo por el que se ha tomado la decisión de descartar todo lo que se conocía como el Universo Expandido, como lo contado en las novelas y cómics sobre lo que sucedía después del Episodio VI: la mujer de Luke, sus hijos y los de Han y Leia, la muerte heroica de Chewbacca, las reencarnaciones de Palpatine, etcétera, etcétera. Para, en su lugar, hacer una revisión un poco floja de lo que se contó en la trilogía original. Aún siendo muy criticadas, las precuelas tenían un sentido, nos contaron la historia que queríamos conocer, una realidad diferente antes del Imperio, como se vivía entonces, y que sucedió para llegar al Episodio IV. En este caso, de momento, todo parece un refrito hasta cierto punto innecesario, solo enfocado a seguir haciendo caja y darle un final a los personajes que tanto queremos.


Cuando terminé de ver Los últimos Jedi varias preguntar abordaron mi mente: ¿Volveré a ver la película? Seguro que sí. ¿Perdonaré sus errores? Probablemente. ¿La aceptaré como el nuevo canon? Está por ver. ¿Acabará por gustarme? Todavía no lo sé.

Invádeme si te atreves

Los autores de esta web, Xavi Serrano y Francesc Marí, regresan con un nuevo libro recopilatorio sobre un tema tan conocido en el cine como son las invasiones alienígenas.

En este breve pero intenso volumen, los autores recuperan los artículos dedicados a las películas más conocidas en las que los aliens llegan a nuestras puertas con el único objetivo de destruir la humanidad y hacerse con el control de la Tierra. Algunos de los títulos incluidos son Independece Day (Roland Emmerich, 1996), Mars Attack (Tim Burton, 1996), y Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013).

Estas películas, así como las otras que forman el libro, que muestran esta clase de resistencia por parte de los humanos a ser conquistados por invasores del espacio, tienen tres elementos que son indispensables para que funcione bien: la poca probabilidad de victoria, el discurso patriótico y el sacrificio humano. Y aunque parezca que tenemos las de perder, los aliens no saben que estamos como auténticas regaderas. Cuando estamos entre la espada y la pared, siempre recurrimos a alocados planes que, a priori, son impracticables, pero con la adrenalina, el cabreo y un poco de alcohol somos capaces de cualquier cosa. Esta peculiar forma de ver las invasiones alienígenas ha dado lugar a un género propio merecedor de todos los elogios posibles y, desde nuestra modesta visión, este libro.

Invádeme si te atreves es un proyecto de LASDAOALPLAY? realizado por Xavi Serrano y Francesc Marí, disponible para: