Misfits T.1-3 (E4, 2009-2011)

¿Qué pasaría si unos humanos cualquiera consiguieran súper poderes? Pues eso es lo que nos descubre la serie de televisión Misfits. Todo empieza cuando seis jóvenes empiezan su condena en los servicios comunitarios, mientras pintan unos bancos cerca del centro cívico donde deben saldar su deuda con la sociedad, y tras algunos piques entre ellos, que hacen que uno de ellos se vaya al baño, una tormenta se cierna sobre la ciudad. Pero esa tormenta no es una tormenta cualquiera, unos grandes bloques de hielo caen del cielo y unos extraños rayos atraviesan el firmamento, haciéndoles huir en busca de refugio. Pero cuando parece que están casi a salvo, un rayo los alcanza. Si hubiera sido un rayo cualquiera, de una tormenta cualquiera, los cinco jóvenes y el monitor que los supervisaba hubieran muertos fulminados, pero en este caso simplemente los ha tirado al suelo dejándoles unos breves segundos inconscientes. ¿Simplemente los ha tirado al suelo? ¿Ese rayo no ha sido más que un estúpido susto? Ni mucho menos. El rayo los ha dotado de extraños poderes. Ahora ya no son unos jóvenes inadaptados cualquiera, ahora son unos jóvenes inadaptados con… ¡Súper poderes! Pero no todo es tan bonito como parece, ya que el "poder" del monitor no es estrictamente un poder, sino que más bien es una acentuación de su agresividad contra el vandalismo y el incivismo -bueno, quien dice una "acentuación" dice que se ha vuelto completamente loco y no piensa en otra cosa que en matarlos, como ya ha hecho con el sexto inadaptado. Encerrados en el interior del centro cívico y sin saber que hacer, en defensa propia matan al monitor, y en lugar de intentar explicarlo, lo entierran junto a su compañero muerte debajo un puente cercano. Ahora, estos cinco inadaptados, procedentes de mundos muy distintos, están unidos, quieran o no, por un gran y terrible secreto… ¡Se han cargado su monitor!
Para aquellos que no dominen el inglés como el que suscribe -que tuvo que buscarlo en Google-, el título de la serie, Misfits, no tiene otra traducción que Inadaptados, algo muy apropiado para un grupo de jóvenes que además de estar cumpliendo servicios comunitarios, tienen súper poderes. Este peculiar grupo de "inadaptados" esta formado por Nathan, Alisha, Curtis, Kelly y Simon, cada uno de ellos con un poder que tiene algo que ver con su personalidad.
Nathan, interpretado de forma espectacular -porque no hay otra forma de decirlo- por Robert Sheehan, es el bocazas y graciosillo del grupo, no se corta, suelta una parida tras otra, del mismo modo que no para de meterse con todo el mundo, a pesar de ello, es el más inadaptado de todos. Tras pelearse con su madre y sin hablarse con su padre, acaba viviendo de extranjis en el centro cívico, sin un duro y alimentándose tan solo con lo que puede robar de las máquinas expendedoras, pero incluso así sigue manteniendo el buen humor, y las fuerzas suficientes para alegrar o arruinar el día a cualquiera. El personaje de Nathan es simplemente brillante, a pesar de que en realidad tendría que caerte mal, es el que más divierte por su inhibición y sus comentarios retorcidos, y el principal responsable de aportar el toque cómico a la serie. Nathan es inmortal, así de llano, no puede morir, desafortunadamente para él descubre su poder cuando se despierta en un ataúd, donde ha sido enterrado tras darlo por muerto al final de la primera temporada. Tan solo mencionar una cosa más sobre Nathan, y es que posee cierto aire de "benderismo" -que en nuestro diccionario especializado se refiere a Bender de Futurama- ya que solo levantarse de la tumba responde a los que lo han salvado con la misma impertinencia que lo hace el robot de la serie de Matt Groening cuando sus amigos lo desentierran tras mil años bajo tierra en el capítulo 3x19 "Bien está lo que está Roswell".
Alisha es la buscona -por decirlo finamente, y no al estilo de la serie- del grupo, es guapa y le encanta lucirse. Pero su forma de ser la llevará a tener uno de los poderes más desagradables de todos los que conocemos, la inducción a la hipersexualidad al contacto… Vamos, que pone cachondo a todo aquel, o aquella, que le toqué, haciéndole decir todas las perversidades que le pasan por la mente, a la vez que se preparar para el acto, y cuando les deja de tocar, no recuerdan absolutamente nada. A pesar de que al principio se aprovecha de su poder, a medida que entabla relación con Curtis y después con Simon, su deseo es dejar de tener ese poder. El papel de Alisha es llevado a cabo por Antonia Thomas y, a pesar de no destacar tanto como Sheehan, es un excelente contrapunto femenino a las bromas y guarradas de los chicos del grupo.
Curtis es el deportista de los inadaptados, y el único que no hace más que repetir una vez tras otra que no debería estar ahí. Deportista joven de élite, por un desliz con las drogas Curtis acaba en servicios comunitarios, perdiéndose las Olimpiadas de 2012. Su poder no es otro que el de volver al pasado, donde puede cambiar cosas, algo que veremos que no funciona del todo bien algunos capítulos cuando intenta recuperar su vida. Nathan Stewart-Jarret se hace cargo del personaje y es el miembro del reparto original que más perdura en la serie, pero que finalmente desaparece en el capítulo cuatro de la cuarta temporada.
La segunda chica del grupo de servicios comunitarios es Kelly, la macarra -porque no se puede describir de otro modo… Bueno, puede que en nuestra casa se pueda identificar con las quillas, las chonis y demás especímenes parecidos-, habla mal, no duda en arrear un buen sopapo a quien se le plante delante, y junto a Nathan es el otro punto cómico de la serie. Tiene el poder de escuchar lo que piensan los demás, dándole cierta ventaja en algunas situaciones… Excepto cuando no duda en atizar en la cabeza al primer monitor con un extintor. Después de la tercera temporada, la actriz que interpretaba a Kelly, Lauren Socha, abandonó la serie, y se rumoreó que podía haber sido despedida por los productores tras ser denunciada por racismo, algo que después de desmintió, pero el resultado fue el mismo, Kelly dejó de ser una Misfit.
El grupo original de inadaptados condenados a servicios comunitarios se cierra con Simon, un bicho raro, tímido y cerrado en él mismo, cuyo poder es la invisibildad -que aprovecha, por ejemplo, para espiar a sus compañeras mientras se cambian de ropa… ¿No nos engañemos, es lo que haríamos todos?-, que acaba siendo de mucha utilidad en ciertos momentos de la trama. A pesar de la poca sustancia del personaje, con el paso de los capítulos, sobretodo los de la segunda y tercera temporada, descubriremos que es una pieza esencial del hilo argumental. Interpretado por Iwan Rheon, Simon, al igual que Alisha y Kelly, abandonó la serie al final de la tercera temporada, pero mientras que sobre Kelly no se da una explicación hasta la cuarta temporada, el final de Simon y Alisha se venía gestando ya desde los capítulos finales de la segunda temporada.
Tras la precipitada e inesperada marcha de Robert Sheehan de la serie -que obligó a dar un final al estilo Misfits en un websidio llamado "Las Vegas, Baby!"-, el relevo como protagonista gamberro -por decirlo de algún modo- lo recoge Joseph Gilgun con el papel de Rudy, que aún es más ladrón, más borracho y más inadaptado que su predecesor, siendo la quinta esencia del "benderismo". En su caso Rudy es el típico vividor que hace lo que le place cuando le place, no importa ni el que ni el cuando, ni tampoco el quien. Al igual que Nathan, no se corta un pelo al hablar, si bien tal vez no es tan impertinente que su predecesor, es igual de inoportuno. El personaje de Rudy es presentado en el mismo websidio en el que se despide el de Nathan, siendo el culpable del final un poco desastroso de este último. Tiene el poder de duplicarse -cuando desea, excepto cuando se pone nervioso que no puede controlar su desdoblamiento-, convirtiéndose en dos personas físicamente iguales, pero que son completamente distintas, ya que mientras una es el Rudy en estado puro de gamberrismo, borrachera y sexo, la segunda es el Rudy sentimental. La disparidad de ambas facetas de Rudy, los lleva, en diversas ocasiones, a discutirse y pelearse, dando lugar a una situación un tanto absurda, ya que se atiza a él mismo. Tal vez con un humor menos punzante que Nathan, Rudy consigue mantener la llama del humor más gamberro, y después del final de la cuarta temporada, se convierte en el personaje más veterano del grupo de protagonistas.
La descripción perfecta de la serie la hace Rudy en el primer episodio de la cuarta temporada: "Vaya historia, ¿eh? Poderes. La insinuación de posibilidades sexuales. Lágrimas, risas, horrible violencia explícita. ¡Tío, testículos mutilados! Sips… Algo para toda la familia”. Y exceptuando por lo de “para toda la familia", acierta bastante. Ya que es a través del mal uso de los poderes -los cuales no son todos tan perfectos como en los cómics de Marvel- que lleva a una trama argumental muy bien trabada, cuyos puntos fuertes no son otros que las risas, las lágrimas y la violencia. Y es esto último lo que sorprende, ya que la violencia y el lenguaje soez, tantas veces criticado, aquí se utiliza sin problemas, sin remilgos o medias tintas, dando lugar a una historia y a unos personajes que, salvando todas las diferencias, son mucho más reales que aquellos que sorprenden diciendo "Cáspitas" o "Santo Cielo", ya que quien y quien menos ha soltado algún que otro "J***r" o "Hijo de p***"… ¡Me cag*** la p*** h****a de la censura!


Lo que realmente atrae y engancha de esta serie no es tanto el humor gamberro -ya que por esta lógica algunas series que se basan solo en eso tendrían que tener mayor éxito- sino más bien el ritmo vertiginoso de los capítulos. Cada capítulo empieza con un calmado día de servicios sociales, en la que nuestros protagonistas se ven obligados a hacer alguna tarea extremadamente degradante, pero en seguida se ven envueltos en una espiral de sucesos, alguien con nuevos poderes aparece por el centro cívico, que puede ser bueno, que puede ser malo, pero que les hará correr de un lado para otro para solucionar el enigma en torno a aquel personaje recién llegado.
Otra de las virtudes de la serie es que está realizada al más puro estilo británico, es decir, temporadas cortas y de calidad, con capítulos cerrados de cuarenta o cuarenta y cinco minutos. A pesar de ello, y el altísimo nivel que mantiene durante las tres primeras temporadas, a partir de la cuarta el ritmo decae, tal vez por el cambio radical de reparto, o por la falta de ideas de los creativos, o la necesidad de alargar el éxito innecesariamente en el tiempo. Por ello lo mejor es ver las tres primeras temporadas, quedarse con un final excelente en todos los sentidos, y recordar con cariño una serie que, a pesar de estar un poco fuera de lo habitual, rebosa calidad por todos sus poros.
Misfits es una de esas series que no dejará a nadie indiferente, habrá muchos que la adorarán, otros tantos que la odiaran, y unos cuantos que no sabrán que están viendo, pero para aquellos que les guste reír a la vez que disfrutan con hilo argumental bien escrito y unos personajes muy bien definidos, no lo duden, esta serie los esta llamando a gritos.

Una lapidaria:
Somos jóvenes. Es normal que bebamos demasiado. Es normal que tengamos mala actitud y que queramos follar como conejos. Estamos diseñados para la juerga. Es lo que toca. Sí, algunos palmarán de sobredosis, o se quedarán de la olla. Pero Charles Darwin dijo que no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos. Y de eso va todo, de romper huevos. Y por huevos me refiero a ponerte ciego con un cóctel de pastillas. Si pudierais veros… Me parte el corazón, ¡lleváis chaquetas de puntos!... Lo teníamos todo. ¡La hemos cagado más fuerte y mejor que ninguna otra generación antes de la nuestra! ¡Éramos preciosos! ¡Somos unos inútiles!... Yo soy un inútil, y pienso ser un inútil hasta los veintimuchos, o incluso hasta los treintaipocos. ¡Y me follaría a mi propia madre antes de que esta o cualquier otra me quite eso! - Nathan, Misfits 1x06.