The Invincible Iron Man: Extremis (Warren Ellis & Adi Granov, 2005-2006)

Antes de que Robert Downey Jr. se pusiera en la piel de Tony Stark y llevara este personaje al gran público, que no desconocía del todo al personaje, pero a menos que fueras un lector de Marvel, poco sabías de este personaje y su alter ego, Iron Man.
Hay dos motivos que me llevan a hablar del cómic realizado por Warren Ellis y Adi Granov. En primer lugar es que nos permite hablar del personaje de Iron Man lejos de las películas, que si bien son increíblemente buenas, y las tres están en mi top ten de películas, no son el personaje original. Y en segundo lugar, la posibilidad de analizar una historia de otro medio, como es el cómic, que ha inspirado la película Iron Man 3. Es decir, en pocas palabras, hablar de un arco narrativo de Iron Man en concreto -ya que existen infinidad de aventuras de este personaje- nos lleva a comparar el personaje del papel con el del celuloide. Además, la historia de Extremis está considerada como una de las mejores de Iron Man y del Universo Marvel, con lo cual, es obligación hablar de ella.
Desde que el personaje fue creado en 1963 por Stan Lee -padre de Marvel-, Larry Lieber, Don Heck y Jack Kirby, y realizó su primera aparición en Tales of Suspense #39, han pasado bastante tiempo para que el personaje haya evolucionado, siendo lo sucedido en Extremis el cambio más radical que ha experimentado tanto Stark como su armadura.
Desde que el Dr. Erskine creó la fórmula que convirtió a Steve Rogers en el Capitán América, muchos han sido los científicos que la han perseguido. Una de ellas es Maya Hansen, una bióloga que buscaba la manera de curar a la gente, pero acabó participando en proyectos financiados por los militares, como Extremis. Este proyecto en fase experimental es, en concreto, un suero que se inyecta a los humanos y que modifica su curación. Visto así puede ser algo inofensivo, pero en malas manos puede acabar mal, y este es el caso. Extremis ha sido robado, con la ayuda del Dr. Aldrich Killian, de Futurepharm, donde se estaba preparando para las primeras pruebas con sujetos, y es aplicada a un hombre. Un hombre lleno de odio e ira, que tras un grotesco y duro proceso de transformación, se convierte en un ser inmortal con una serie de poderes, que causa estragos en su primera aparición pública en una sede del FBI. Al ver lo que ha hecho, Killian se suicida, y su colaboradora, Maya Hansen, llama a su colega, Tony Stark, para que la ayude a detener a Extremis. Stark no duda en hacerlo utilizando a Iron Man, pero cuando se enfrenta a ese hombre, descubre que es vulnerable. Su tecnología no le ofrece una superioridad, al contrario, es una carga que le impide luchar. Ante esta situación solo puede hacer una cosa, adaptar Extremis a sus necesidades, a su armadura, y a él.
Esta aventura de seis números, que aquí ha sido publicada por Panini Comics, fue escrita por Warren Ellis, uno de esos brillantes escritores británicos que triunfan por su talento en el mundo de los superhéroes norteamericanos, habiendo participado en aventuras de El Motorista Fantasma, Daredevil, Thor, Lobezno y Astonishing X-Men, una de las más prestigiosas series de la factoría Marvel. Entre otros proyectos también se ha decantado por escribir historias independientes, siempre mezclando la crítica social, la ciencia ficción y la tecnología. A su lado, está Adi Granov, otro miembro de la emergente camada de dibujantes de Marvel que con un estilo muy realista presenta a unos personajes más humanos, más cercanos al lector, con los que se puede identificar. Participó en Iron Man y Iron Man 2 como asesor en la creación de las armaduras, que él había dibujado a la perfección en esta aventura.
Extremis se caracteriza por este estilo realista, no tan solo de dibujo, sino también de historia -dentro las posibilidades de un cómic de superhéroes-, en la que un Tony Stark aún afectado por lo sufrido en Disassembled, intenta volver a ser el Iron Man de siempre, aunque no puede mirarse al espejo, por lo que representa. El Tony Stark, y por lo tanto el Iron Man, que descubrimos en las páginas de Extremis es muy similar al del cine, o al revés, el del cine se parece mucho al del cómic, pero hay ciertas diferencias que a pesar de no ser muy importantes, en conjunto se notan. En este caso Stark es más sufrido, no es tan gracioso y carismático, suena más a fanfarrón, sobre todo cuando viste la armadura. Cuando no lo hace, es un tipo normal, sí, un genio, pero normal. Ni "graciosillo", ni muy mujeriego, y ni mucho menos tan carismático como el del cine. Por lo tanto vemos que el Tony Stark del cine está muy influenciado por el carisma y el porte del actor, Robert Downey Jr., mientras que el del cómic carece de esto, ya que es un poco parco en palabras, y mucho menos tiene siempre la última frase ingeniosa, sigue más los típicos protocolos del tipo duro, pero aplicándolos a hombre con armadura.
Soy consciente que intentar seguir un personaje del mundo Marvel a través de los cómics es prácticamente imposible, porque siempre se te escapa alguna que otra aventura, que tal vez no es muy importante, pero esta ahí y hay algo que se mantiene oculto. Pero, ahora que están tan de moda todos los superhéroes, desde Iron Man a Batman, pasando por Thor o Superman, recomiendo a todo el mundo, pero sobre todo a aquellos que se llenan la boca ensalzando, o destruyendo, las películas y el género de los superhéroes sin abrir una triste página llena de viñetas, que lo hagan. No hace falta que se lean todo lo que existe -leer Extremis sería un ejercicio perfecto-, ni los más forofos lo han hecho, pero les dará una perspectiva más adecuada para hablar de estas películas, que no se limitan tan solo en dar espectáculo y en mostrar unos tipos que son alucinantes, sino que van más allá. Nos cuentan una historia sobre personas, personas contemporáneas, sobre personas como nosotros, que tiene que lidiar con el día a día de un humano cualquiera, a la vez que tienen la carga de unas responsabilidades que les pueden derribar en cualquier momento, por muy poderosos que sean.