Lobezno inmortal (James Mangold, 2013)

Ha pasado algún tiempo desde lo sucedido al final de X-Men. La decisión final, y Logan -que ha dejado de llamarse Lobezno- vive como un ermitaño en las montañas, completamente traumatizado por haber matado a su amada, Jean Grey, con la que sueña cada noche. Un sueño en la que ambos han dejado esta vida pero siguen juntos en la siguiente, algo completamente imposible para Logan. ¿O no? Ya que a pesar de esconderse, un poderoso hombre de negocios japonés, Yashida, se pone en contacto con él, para poder despedirse. El nipón está moribundo y quiere volver a ver a un viejo conocido que le salvó la vida en 1945 en Nagasaki, un hombre que sobrevivió a una explosión atómica sin un solo rasguño… Logan. Cuando llega a Japón Yashida le ofrece algo más, le ofrece la posibilidad de tener una vida mortal, y dejar de ser un soldado todo el tiempo, algo a lo que Logan, a pesar de su desgraciada vida, rechazara. Desgraciadamente, durante la noche el anciano muere, y una extraña guerra por su empresa empieza con el intento de asesinato de su nieta, Mariko, durante el funeral. A pesar de no estar en su lugar, Logan empieza a proteger de forma instintiva a la nieta de Yashida, porque ve que nadie lo hace, ni su padre Shingen, ni su prometido Noburo, tan solo un misterioso hombre, un ninja. Como dice el dicho, el roce hace el cariño, y Logan y Mariko se enamoran, y él descubre que por algún motivo el viejo Yashida legó todo su imperio a su nieta, pasando por encima de su hijo, el cual había conseguido mantener la empresa después de los despilfarros del viejo magnate. Motivo suficiente para que un padre, sediento de poder, no dude en intentar matar a su propia hija. Movido por el afán de justicia, Logan volverá a convertirse en Lobezno para proteger a Mariko, pero en un Lobezno distinto, en uno que no logra curarse y regenerarse como antes.
Lobezno inmortal -traducción estúpida de The Wolverine, porque ya sabemos que Lobezno es inmortal, en todo caso debería haberse llamado Lobezno o Lobezno mortal… Bueno es igual, dejémoslo porque esta es una lucha en la que nunca lograré ganar-, se nos presenta como una manera de redención del personaje, tanto a nivel argumental, como a nivel cinematográfico. Lobezno o Logan, como personaje, con este viaje a Japón consigue, poco a poco, liberarse de los fantasmas que lo persiguen desde que mató a Jean, a la vez que encuentra un motivo a su existencia eterna. Por otro lado, a nivel cinematográfico, Lobezno logra -y con creces- redimirse de X-Men Orígenes: Lobezno, que aunque para los fans nunca llegará a ser mala, no tuvo tan buenas críticas y recepción como se esperaba.
Para llevar a cabo esta nueva película, la sexta del universo X-Men, el que no podía faltar era Hugh Jackman, que después de aceptar el papel en el año 2000, lleva ya trece años como Lobezno, siendo el actor que ha participado en todas las entregas de la franquicia. Consciente de la importancia de sus actuaciones -ya que a día de hoy nadie puede substituirlo como Lobezno-, Jackman se ha involucrado no tan solo en la parte artística de las películas, sino también la creativa, adueñándose, de algún modo, del personaje y de sus aventuras en la gran pantalla, y eso se nota en su actuación, ya que se le ve metido, por entero, en el papel, al igual que Robert Downey Jr. en Tony Stark/Iron Man.
Lobezno inmortal es una película en la que se ha cuidado muchísimo el detalle, y se nota en el hecho que la producción no dudó en trasladarse a Japón para rodar todas las escenas niponas, algo que en otros casos no se hace, por el coste. Y como era de esperar, todo el reparto está formado por actores de origen, sino japonés, como mínimo asiático, como Will Yun Lee, actor americano de origen koreano, que interpreta al ninja Harada. Además de este, en la cinta participan actores como Hiroyuki Sanada -al que no puedo evitar comparar con Toshiro Mifune-, Hal Yamanouchi o Brian Tee -el malo de A todo gas: Tokyo Race. A pesar de tratarse de una gran producción americana, los creadores no han dudado ni un instante en incorporar jóvenes actores japoneses al film para interpretar personajes principales como Mariko, interpretada por la modelo Tao Okamoto, Yukio, interpretada por Rila Fukushima, o el joven Yashida, interpretado por Ken Yamamura. Un detalle arriesgado que, por alguna fuerza del destino, ha resultado acertado.


A parte de Hugh Jackman, tan solo dos personajes importantes son interpretados por actrices no japonesas, Famke Janssen que vuelve una vez más como Jean Grey, aunque solo sea en sueños y pesadillas, y Svetlana Khodchenkova, una actriz rusa poco conocida para el gran público, que da vida a Víbora. Y tenemos que centrarnos por unos momentos en este personaje, ya que es el único mutante de Lobezno inmortal que sigue los cánones que habíamos visto hasta ahora en la franquicia: mutaciones físicas un poco raritas, vestidos llamativos acorde con su personalidad mutante, y un nombre creativo. Ya que la otra mutante que aparece, Yukio, no muestra su poder de forma externa, y tampoco se inventa ningún nombre para rebautizarse. Puede que debido a ello, el personaje de Víbora es el único que está fuera de lugar, incluso llega a ser innecesario para la historia, ya que sus actos -algunos bastante relevantes- podrían haber sido realizados por otro personaje sin necesidad de perder nada del argumento.
En resumidas cuentas, esta película es una secuela digna de la trilogía original de X-Men, y no porque X-Men orígenes: Lobezno no fuera entretenida y espectacular, sino porque nos demuestra que con tiempo y ganas, un personaje tan utilizado y quemado como Lobezno, puede renovarse y sorprendernos, convirtiendo Lobezno inmortal en una de las mejores películas de 2013 y en el preámbulo perfecto para X-Men: Days of Future Past. Una última recomendación antes de dar por cerrado este artículo, quedaos hasta después de los créditos, que muchas veces, los momentos más sorprendentes del film, no se encuentran en las dos horas de acción. Y con eso no digo nada más.