Cuaderno de Bitácora de un Trekkie. Fecha Estelar 1336.7

¿Me atreveré a cruzar la última frontera? A lo largo de los años la ciencia ficción me ha llevado al lado oscuro del frikismo. Aquel lugar recóndito donde la gente bromea hablando como Yoda y citando a Spock. La Guerra de las Galaxias, Firefly, Stargate, Farscape, Marvel, DC, El Señor de los Anillos, y un largo etcétera han sido los campos de batalla a los que he sobrevivido. Pero aún no he realizado el paso final que me atará en lo más profundo de las tinieblas frikis… Ser un trekkie. Soy plenamente consciente que una vez cruzado este umbral no podré volver atrás.
He visto las recientes películas de J.J. Abrams, en mi juventud disfruté de algunos capítulos de Star Trek: The Next Generation, y sé quién es Spock, pero la misión que ahora me impongo va mucho más allá que todo ello. Ante mi esperan tres temporadas y seis películas de Star Trek: The Original Series, siete temporadas y cuatro películas de Star Trek: The Next Generation, siete temporadas de Star Trek: Deep Space Nine, siete temporadas de Star Trek: Voyager, cuatro temporadas de Star Trek: Enterprise y dos películas del reboot de Star Trek. Toda la producción audiovisual de Star Trek ronda las 550 horas, convirtiéndolo en el universo ficticio más extenso hasta la fecha.
Toda mi vida me he considerado un warie -o como a mí me gusta llamarnos, un warrero-, que cree en la fuerza y sueña con empuñar un sable láser. Nunca he repudiado Star Trek, pero el enfrentamiento secular entre trekkies y warreros me ha llevado a descartar cualquier aproximación a la creación de Gene Roddenberry. Pero ahora me siento preparado física y mentalmente para adentrarme en este lejano y desconocido universo. Puede que me derrumbe, puede que me vea sobrepasado por tan hercúlea tarea, puede que incluso me convierta en un warrero extremista y odie de por vida esta saga, pero los retos están para superarlos.
A priori, la parte que más dura se me plantea es la serie original, protagonizada por William Shatner como el Capitán Kirk y Leonard Nimoy en el papel del Señor Spock, no tanto por el argumento, sino por la distancia temporal que me separa. Ante mi esperan ochenta capítulos realizados durante la segunda mitad de la década de los sesenta, cuando todavía Georges Lucas no había obrado milagros digitales, y, ni muchos menos, J.J. Abrams nos alumbraba constantemente con sus destellos de luz.
Mi intención es ver todas las series y películas, sin prisas pero sin pausas, ordenadas por como vieron la luz, y contaros mi vivencias y sufrimientos, que partes son las más duras y cuáles me han divertido más. Con estos breves artículos no pretendo analizar en profundidad la saga -ya hay muchos que lo han hecho mucho mejor de lo que yo podría hacerlo nunca-, sino contar que se siente cuando se es un trekkie novel. ¿Me sentiré extremadamente friki, alejado del mundo real que me rodea? O por el contrario descubriré algo extraordinario que ha permanecido oculto a mis ojos todos estos años. Ya lo veremos queridos lectores, ya lo veremos.
Sinceramente, me asusta lo que tengo ante mi. No tanto por la infinidad de historias que descubriré con el paso de los días y los meses, sino por el reto que supone unirme a muchos otros aficionados a la ciencia ficción de todo el mundo que adoran este universo y todo lo que sucede en él. ¿Estaré a su altura? ¿Llegaré a comprenderlos?
Estas son las experiencias de un trekkie advenedizo. Mi misión: explorar nuevos y extraños mundos, buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones, llegar donde ningún hombre ha llegado anteriormente.