Cuaderno de Bitácora de un Trekkie. Fecha Estelar 1341.6

A estas alturas ya he sobrepasado el ecuador de la serie original, y para mi sorpresa, a pesar de lo que pensaba a priori, la serie es altamente adictiva y me entristece pensar que solo hay apenas ochenta capítulos. A medida que se avanza, se ve que la serie mejora, desde los uniformes a los argumentos de cada episodio, pero sigue teniendo ciertos tics que la caracterizan y que, a veces, son inexplicables.
El primer elemento que uno se da cuenta, con tan solo ver unos pocos capítulos, es que a pesar de que la nave USS Enterprise tiene una tripulación de cientos de hombres y mujeres, todos ellos altamente cualificados, los que siempre son transportados a los planetas para realizar todo tipo de misiones son los miembros principales de la tripulación. El capitán, el segundo oficial, el jefe de ingenieros, el médico jefe, el piloto o el navegante son los que arriesgan su vida y la de sus hombres -al dejarlos sin nadie que los lidere- para realizar misiones importantísimas para la Federación de Planetas.
Seguramente, el hecho de que los miembros principales de la tripulación se encarguen de las misiones puede ser debido a -evidentemente, al hecho de que son los protagonistas- que todos aquellos miembros poco importantes -interpretados por extras con apenas dos líneas-, siempre acaban muriendo, así que no les queda más remedio a los oficiales que hacer el trabajo sucio ellos mismos.
Como ya hemos dicho, las misiones son de todo tipo, para ello los cuerpos expedicionarios van preparados con comunicadores, phasers -pistolas de rayos láseres-, y tricorders. Precisamente estos últimos, los tricorders, son los que más llaman la atención, ya que no son otra cosa que mariconeras con lucecitas, cuya función es una u otra según las necesidades que tengan los miembros de la tripulación. Todo un éxito de la ingeniería de la Federación.
En las expediciones y misiones a lo largo y ancho de la galaxia, los miembros de la USS Enterprise descubren y exploran centenares de planetas que, casualmente, son de Clase M, es decir, habitables, o bien, tienen algún elemento extraño -desde una máquina, a un ser vivo o lo que sea- que los hace habitables, haciendo que todas las misiones sean más fáciles. Un descubrimiento importantísimo para la supervivencia de la especia humana.
El personaje principal, el Capitán James T. Kirk, daría para escribir un libro -William Shatner ya lo ha hecho-, pero con solo hablar de algunas de sus características será suficiente para comprender porqué es tan peculiar.
La serie en general es sobreactuada pero esa característica es implícita en el estilo y el género, y la mayoría de actores, desde DeForrest Kelley al último extra la llevan a cabo. Pero en todas las familias hay alguien que le gusta ser el centro de atención, de hacerse notar por encima de los demás, y, en este caso, esa persona es William Shatner. Y esto no es una crítica a su talento, al contrario, Star Trek sin sus pausas dramáticas y sus largos speechs no sería lo mismo, pero es imposible pasar por alto esta característica del personaje. Y es tan importante que el Capitán Kirk sea un personaje sobreactuado que, en las nuevas versiones de la saga, en las que es interpretado por Chris Pine, este no duda en mostrar todas sus habilidades de sobreactuación para igualar la talla de Shatner.
Kirk también destaca por el uniforme. Todos los miembros de la tripulación tienen un uniforme de faena y otro de gala -pero de los uniformes ya hablaremos más adelante-, pues Kirk tiene tres: el de gala, el de faena y el de… “ir por casa”, que incluso tiene un diseño único e inigualable. Pero el cambio de uniforme es, hasta cierto punto, comprensible ya que en numerosos episodios Kirk acaba con el uniforme de faena destrozado, aunque siempre acabe roto por el mismo lugar, o bien con un gran corte en la espalda o con un desgarro en el pecho.
Además de estos, la serie original tiene decenas de “fallos” o curiosidades más que le dan ese toque entrañable que solo tienen las primeras series y películas de ciencia ficción, cuyas limitaciones técnicas implicaban estos tics tan característicos.
Star Trek, la última frontera. Estas son las experiencias de un trekkie advenedizo en una misión dedicada a la exploración de capítulos desconocidos, al descubrimiento de nuevos personajes, de nuevas películas, hasta alcanzar lugares donde ningún friki ha ha llegado antes.