Rush (Ron Howard, 2013)

La Fórmula 1 hoy en día es un deporte de alto nivel, con mucho presupuesto y enormes medidas de seguridad, es difícil ver accidentes que pongan en peligro la vida del piloto y todo está controlado con medidas estrictas de seguridad, tanto en el propio vehículo como en el circuito. Pero no siempre ha sido así, desde sus inicios allá en los años 50 hasta principio de los 90 la Fórmula 1 era considerada un deporte de alto riesgo, donde prácticamente cada año morían pilotos, pilotos que sabían lo que les podía pasar y aun así se arriesgaban, bien por dinero, fama o simplemente para demostrar que eran los mejores.  Grandes nombres nos ha dejado este deporte, grandes figuras que forman parte de la historia de Fórmula 1, desde Juan Manuel Fangio (5 títulos) pasando por el piloto más laureado Michael Schumacher (7 títulos mundiales).
Siempre ha habido rivalidad entre los pilotos, algunos han quedado a la posteridad como Senna y Prost o como Lauda y Hunt. Precisamente de estos últimos se basa la película Rush, una película que recorre la vida de estos dos pilotos desde la Fórmula 3, dando el salto a la Fórmula 1 y pasando por el terrible accidente que sufrió Lauda en el gran premio de Nürburgring en 1976, un accidente que le dejó graves quemaduras sobretodo en la cara, aun así eso no le impidió que se subiera al coche poco tiempo después. La rivalidad que tuvieron Niki Lauda y James Hunt marcó una época en el mundo del motor, eran dos pilotos muy buenos con una personalidad muy distinta entre ellos. Hunt era todo un playboy, mujeriego, vividor, le encantaba beber… vivía las carreras como si fuera un juego sin importarle el riesgo que pudiera correr. Chris Hemsworth es el encargado de encarnar a este piloto y la verdad es que no lo hace nada mal, lejos de tenerlo acostumbrado al papel de Thor aquí nos demuestra que es algo más que una cara bonita, de hecho no da la sensación que esté actuando sino que perece que sea así de verdad. Niki Lauda en cambio es la parte opuesta, la otra cara de la moneda, es una persona más reservada, introvertida, meticulosa y calculadora, que no asumía mas riesgo del necesario, eso no quita que fuera un gran piloto además de ser un experto en la puesta a punto de los coches. El peso del personaje lo lleva el actor Daniel Brühl y al igual que Chris goza de una gran interpretación, además su personaje es el que requiere más trabajo de interpretación.
Y es que para que la película funcionara la actuación de los dos protagonistas debía de ser soberbia y sin duda se agradece ver lo bien caracterizados que están los dos. Todo está cuidado con mucho mimo y detalle, la ambientación de lo que rodea el "circo" de la Fórmula 1 está muy bien lograda, las carreras que nos enseñan son emocionantes y de justa duración, nos enseñan las partes más importantes sin abusar de ellas, el sonido es una pasada, la música setentera encaja a la perfección con el sonido brutal de los motores V12. El ritmo de las escenas está cuidado para que no se pase, lo mismo pasa con las escenas más dramáticas (como el momento del accidente y de su recuperación) que no buscan el sensibleo fácil ni de un morbo muy explícito, aunque eso no quitan que sean escenas duras.    
Sin duda una de las mejores películas en lo que llevamos de año que disfrutaran tanto los aficionados al mundo del motor como los que no lo son tanto.