Cuaderno de Bitácora de un Trekkie. Fecha Estelar 1349.7

¿Por qué? ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué tuvieron que hacer las películas? Con esto no quiero decir que sean malas, al contrario, Star Trek II: La ira de Khan y Star Trek III: En busca de Spock son virguerías de la ciencia ficción, además contaron con el apoyo de ILM, la empresa detrás de los efectos especiales de la saga Star Wars, pero igualmente la calidad no justificó la reaparición de Kirk, Spock y compañía.
Soy más que consciente que antes de producir la primera película, Gene Roddenberry estuvo preparado Star Trek: Phase II, pero que fue cancelada cuando tan solo se habían escrito trece capítulos, y por lo tanto se entiende que el creador quería volver a viajar a bordo de la Enterprise, del mismo modo que el gran número de fans que cosechó la serie original en tan solo tres años de emisión querían conocer más aventuras de “lugares donde ningún hombre ha llegado antes”. Pero la respuesta a estos deseos deja mucho que desear, valga la redundancia
De la primera película más vale no decir nada. Bueno… ¡que c**o! Para empezar el metraje es exagerado, con largas escenas de contemplación. Los efectos especiales, a pesar de haber pasado diez años, son peores que los de la serie -que para su época eran más que respetables-, el cambio de estética está completamente fuera de lugar ¿dónde narices están los uniformes que todo el mundo adora? Bien, supongo que podéis ver que opino de Star Trek: La película.
Las dos siguientes películas, La ira de Khan y En busca de Spock, que forman un arco argumental propio, son brillantes. Tal vez fueron superadas por la saga de Star Wars, pero Star Trek estaba buscando su lugar en el nuevo mundo de la ciencia ficción que George Lucas había establecido. Además, estas dos películas nos han dejado momentos tan emblemáticos del universo Star Trek como el retorno de Khan, o el espectacular grito del Capitán James T. Kirk “¡KHAAAN!”. Irrepetible. Pero a pesar de ello empezamos a ver que los años pasan.
Este detalle, se empieza a ver más claramente a partir de la cuarta película. Dejando temas argumentales a parte, los actores de la serie original siguen en la piel de sus personajes veinte años después, descubriendo que que la sexy Uhura, ya no lo es tanto, Chekov ya no es el niño prodigio, Scott sufre de un sobrepeso que hace que las escenas de acción en las que participan sean poco creíbles, Spock se ve más mayor que su padre, y Kirk ha dejado de ser el “macho alfa” que era en la serie, por mucho que lo intente. Además, los argumentos se inspiran en situaciones muy similares a las que vivieron entre 1966 y 1969, haciendo que sean poco originales.
En mi humilde opinión, creo que hubieran tenido que renovar al elenco poco después de la primera película, y esta solo hubiera servido como puente y conexión entre la tripulación original de la Enterprise y la nueva, desafortunadamente, el proyecto Phase II, nunca llegó a ver la luz.
A pesar de ello, debo admitir que como colofón de la serie original es más que aceptable, incluso diría que genial. Ya que vemos a los personajes favoritos enfrentándose a los peligros de siempre, sin perder el humor así que se hacen viejos, viendo a un Dr. McCoy llevado por el movimiento post-hippie de los setenta -supongo que del siglo XXIII-, a un Spock un poco más expresivo por su experiencia junto a los humanos, y a un capitán Kirk que usa gafas para ver los controles del puente de la Enterprise.
Star Trek, la última frontera. Estas son las experiencias de un trekkie advenedizo en una misión dedicada a la exploración de capítulos desconocidos, al descubrimiento de nuevos personajes, de nuevas películas, hasta alcanzar lugares donde ningún friki ha llegado antes.

ANEXO: El Capitán Kirk odia tanto a Khan que su grito produce eco en el espacio.