Sherlock Holmes (Guy Ritchie, 2009)

“Su estatura sobrepasaba los seis pies, y era tan extraordinariamente enjuto que producía la impresión de ser aún más alto. Tenía la mirada aguda y penetrante, […] y su nariz, fina y aguileña, daba al conjunto de sus facciones un aire de viveza y de resolución. También su barbilla delataba al hombre de voluntad, por lo prominente y cuadrada.”
Así describe Arthur Conan Doyle, a través del doctor Watson, al primer detective privado de la Literatura -con permiso de Chevalier Auguste Dupin y de su creador, Edgar Allan Poe- y predecesor de lo que hoy todo el mundo conoce como CSI, o policía científica.
Hasta día de hoy los actores que habían interpretado el papel de Sherlock Holmes encajaban con dicha descripción, actores como Christopher Lee, Peter Cushing, Peter O'Toole o el mítico Basil Rathbone, pero el nuevo Sherlock Holmes no es ni alto, ni delgado, ni con nariz aguileña, es más lo contrario. Robert Downey Jr. (Iron Man, Kiss Kiss Bang Bang) encarna a un Holmes muy distinto de los anteriores ejemplos, pero a la vez muy parecido, salvando el factor del físico, al que escribió Conan Doyle.
El 2010 nos presentó a un Holmes renovado, respecto todo lo anterior, y puro, en ningún momento veremos gorras de cazador, pipas meerschaum –típicas del personaje desde 1920 en las representaciones teatrales– ni, incluso, un Watson regordete y bonachón –imagen que ha quedado de las interpretaciones de Nigel Bruce de los años 40–. A pesar de ello, Holmes y su mundo siguen los parámetros que siempre han existido desde el nacimiento del personaje en 1887; Holmes sigue igual de astuto y hábil, Watson sigue siendo su fiel compañero, y el Inspector Lestrade igual de incompetente, como Holmes le gusta remarcar.
Con este film, Guy Ritchie sale de su estilo habitual, dejando de lado todos aquellos camorristas británicos que vemos en la mayoría de sus películas, como Lock, Stock and Two Smokings Barrels (1998), Snatch (2000) –en España, Snatch, Cerdos y Diamantes–, o las recientes Revólver (2005) y Rock’n’Rolla (2008), para llevar a la gran pantalla a unos de los héroes de la literatura más conocidos. A pesar de su corta carrera como director, ya que no llega ni a los 15 años en la profesión, Ritchie ya tiene un estilo muy marcado y resulta extraño verlo fuera de su hábitat natural, e incluso fuera de su habitual campo de producción, ya que este film es su primera gran producción. Aún estando, al parecer, fuera de su entorno, y siendo esta una producción más guiada por la productora que por los creadores, Ritchie deja su más que claro sello, ya que todo el film rebosa este halo de cómic –habitual en sus películas, pero también se debe a que el argumento se inspira en un cómic del mismo título de Lionel Wigram– y la acción es frenética, pues no deja segundos para que el espectador descanse de una escena que ya se está corriendo en la siguiente. Algo que le da este toque personal son las escenas en las que Holmes estudia a sus adversarios antes de atacarles y lo hace de la forma más científica, a la vez que violenta posible. Siendo aún un director muy joven, Ritchie tiene carrera por delante y gente que quiere darle trabajo fuera de los proyectos a los que nos tiene acostumbrados.
Robert Downey Jr., como ya hemos comentado, de aspecto muy diferente al personaje descrito por Conan Doyle, interpreta a la perfección este nuevo-viejo Holmes; por un lado, es un personaje igual de excéntrico que el original de Doyle, pero a la vez tiene un aire nuevo, ya que existe la cuestión del físico y, por el otro, rompe mucho con el Sherlock Holmes gentleman al que estábamos acostumbrados hasta ahora en el cine. Esta renovación que recibe el famoso detective parece que también es similar a la que ha sufrido Downey Jr.: después de unos duros episodios de drogadicción y ser olvidado por Hollywood, desde su reaparición en 2005 con Kiss Kiss Bang Bang, y la participación en Good Night, and Good Luck (2005) y en Zodiac (2007), parece haber remontado el vuelo siendo uno de los actores más solicitados y carismáticos de la actualidad, llegando a los éxitos de Iron Man (2008) y este Sherlock Holmes (2009). Hoy en día, Downey es una de las estrellas de Hollywood que brilla con luz propia, y que lo hará en el futuro, si sigue trabajando igual de bien que en el film que comentamos.
Pero el reparto no se acaba con Robert Downey Jr., al igual que Holmes el resto de personajes habituales de la novela han sufrido un cambio radical en este film, así, como ya hemos anunciado, el Dr. John Watson deja de ser el simpático y bonachón doctor que interpretó en su día Nigel Bruce, para ser el joven y atlético Jude Law, que, muy a pesar de la opinión pública, se asemeja más al Watson original. En este film, el fiel compañero de Sherlock Holmes es un médico militar retirado del campo de batalla, pero que en la vida cotidiana sigue siendo un soldado, pulcro, educado y caballeroso.
En cuanto al resto del reparto, las caras conocidas no son muchas, Eddie Marsan, un habitual de la televisión británica y un secundario en producciones estadounidenses como V de Vendetta (2005), Miami Vice (2006) o Hancock (2008), interpreta al inspector Lestrade. Rachel McAdams, una actriz joven y poco conocida, encarna un personaje muy poco habitual de las novelas pero al que Holmes y Watson hacen referencia habitualmente, Irene Adler, la única mujer que ha cautivado y vencido –en dos ocasiones, como Watson le recuerda– a Holmes, pero en este film es un personaje importante tanto por lo que hace como por quién lo hace. Finalmente, el malvado de la película, Lord Blackwood, es interpretado por Mark Strong, otro habitual de la televisión y el cine británico, pero el único del reparto que repite con Ritchie, con el que trabajo en Rock’n’Rolla (2008). Sólo a titulo de curiosidad, el gigante llamado Dredger, interpretado por Robert Maillet, se le reconocerá, aunque cuesta un poco, por ser uno de los seres extraños que aparecen en 300 (2006).
El argumento del film no está basado estrictamente en ninguna de las obras literarias, pero recoge los rasgos habituales de ellas para crear una historia nueva y verosímil con la obra de Sir Arthur Conan Doyle. Aunque previsible, está bien organizado y resulta interesante a la par que ameno, ya que las escenas de acción están perfectamente combinadas con los diálogos –rápidos, sagaces y, en algunos casos, cómicos–, dando un resultado redondo tanto como película de acción como de intriga.
Lord Blackwood, miembro bastardo de una sociedad secreta, es condenado a muerte por el asesinato de cinco chicas y el intento de asesinato de una sexta –salvada in extremis por Holmes y Watson–, además de practicar magia negra, y llega a ser colgado en la horca, pero al parecer éste resucita y Sherlock Holmes no va a permitir que siga con sus asesinatos. Al mismo tiempo, Watson esta a punto de casarse con Mary Morstan (Kelly Reilly), hecho que lo distanciará de Holmes, que probará por todos los medios de evitar la boda. Y para llegar al límite de la capacidad del detective, reaparece Irene Adler, para pedirle que investigue la desaparición de un enano pelirrojo. Todo ello confluye en el Londres de finales del siglo XIX, con el Tower Bridge en construcción, y generando las situaciones más inverosímiles a las que nos tiene acostumbrados Holmes.
Asimismo, el maestro y prolífico músico Hans Zimmer ha preparado una magnífica banda sonora que complementa, a la perfección, la acción del film. Al igual que la banda sonora, la ambientación de Londres, tanto por los escenarios como en el vestuario, es magnífica, dándole un factor de credibilidad del que otros films ambientados en época carecen.
En conclusión, Sherlock Holmes, de diálogos tan rápidos como los golpes que en él se reparten, recupera la esencia perdida del original de Conan Doyle, tras más de seis décadas de repeticiones de las películas en que Basil Rathbone y Nigel Bruce daban vida a Sherlock Holmes y al Doctor Watson, y además lo combina con el ya apuntado halo de cómic y de superproducción, resultando una de las cintas más sorprendentes e interesantes de 2010, tanto por recuperar a unos personajes olvidados desde hacía algunos años, como por hacerlo de la forma en que lo ha hecho.