Gravity (Alfonso Cuarón, 2013)

Avatar supuso un importante cambio en la industria del cine, supuso la introducción del 3D en las películas, a pesar de que ya había pelis que se proyectaban en 3D esta fue la mejor elaborada y sobretodo la que más publicidad tuvo. Se convirtió en la película más taquillera de la historia, superando a clásicas como Titanic, y claro,  cuando algo triunfa se pone de moda y todo el mundo empieza a copiarlo. A pesar de ello el 3D no fue la revolución que todos esperábamos y poco a poco fue perdiendo fuelle entre el público. La mayoría de las pelis que se hacían no se aprovechaba el 3D, simplemente se añadía el efecto en post-producción, se hacia una conversión por software  y ya está. Además era una táctica perfecta para ofrecernos pelis antiguas convertidas en 3D y así hacer negocio por parte de las desarrolladoras, véase Titanic, Jurassic Park, El rey león, la saga de Star Wars, etc. Lo mismo que pasa ahora con los videojuegos y sus remasterizaciones en HD. Peter Jackson quiso darle una vuelta de tuerca al 3D añadiendo los 48fps a la trilogía de El Hobbit, doblando el número de imágenes por segundo que muestra una película cualquiera para mejorar la definición. Algo que parece que tampoco ha calado mucho. De modo que el 3D no ha pegado tan fuerte como creían, a pesar de que muchas actualmente se estrenen también en ese formato, la verdad es que no supone una mejora significativa. Pero por suerte algunas películas sí que se lo han currado. Avatar te puede gustar más o menos, pero el uso del 3D está perfectamente recreado. Lo mismo que para Gravity. Posiblemente sea la peli que más lo necesite y que mejor lo implementa, la excusa del espacio y la ausencia de gravedad permiten el desplazamiento de objetos cotidianos flotando por pantalla a diferentes distancias, lo que da una sensación de profundidad real, y si añadimos un buen uso del plano secuencia, que últimamente se ha vuelto tan popular, pues vemos escenas realmente elaboradas. Una ventana perfecta para mostrarnos la belleza del espacio y la nitidez con la que lo refleja. Y eso es Gravity, una película visual, un film en el que importa mucho lo que se ve, las escenas CGI están muy bien hechas, la ausencia de sonido le acerca más a pelis como 2001: una odisea del espacio, sin llegar a la complejidad de esta última. Por ello se ha llevado seis Oscars relacionados con los temas visuales y sonoros, además del más importante, el de mejor director para Alfonso Cuarón. Pero ¿qué pasa cuando te esfuerzas mucho en un aspecto? Que los demás pierden importancia, así queda reflejado en la trama, la historia se podría resumir básicamente en que Sandra Bullock es Bad Luck Brian y le pasa todo lo que le puede pasar mientras está ahí arriba intentado sobrevivir como puede, momentos de tensión y agonía que en cierto modo recuerda a pelis como Buried. Y no es que lo haga mal ella, su interpretación es de las mejores que ha hecho, quizá no para un Oscar pero sí para quedarse en los puestos de nominación. Esto es más o menos lo mimo que le ocurre a Avatar. Es como los videojuegos que se hacen con gráficos espectaculares y luego la trama o la jugabilidad es nula. A pesar de ello no deja de ser una autentica gozada vislumbrar esta película y merece la pena verla, sobretodo en 3D, la diferencia de verlo en 2D o 3D cambia mucho. Es una de esas pelis que se recordaran con el tiempo.