Hollywood Monsters (Pendulo Studios, 1997, 2011)

Cuando hablamos de Hollywood Monsters, estrictamente no hablamos de una saga, ni de una colección, ni de una bilogía, sino de dos juegos muy parecidos, con temáticas idénticas y, que en la versión castellana -y si no me equivocó, también en la europea- la segunda entrega ha dejado de lado su título original inglés, The Next BIG Thing, para titularse Hollywood Monsters 2.
El juego original de 1997, que fue la primera gran aventura creada por Pendulo Studios, es sin duda una de las aventuras gráficas más enrevesadas de la historia de los videojuegos -tal vez superada solo por Monkey Island y Loom-, ya que a los puzles complicados y pasados de vueltas, se le tiene que sumar algunos retos de habilidad con el ratón, que multiplican las ya de por si numerosas horas de juego.
Además este juego tiene el encanto de la vieja escuela, con los gráficos pixelados, no en 8-bits, pero ese movimiento sincopado y simétrico de los personajes, hace que los grandes jugones de aventuras gráficas no se cansen.
A diferencia del juego original, Hollywood Monsters 2, con gráficos mejorados al estilo de la trilogía Runaway, los retos desaparecen por completo y los puzles se simplifican al máximo, y a pesar de que es divertido y entretenido, entre la simpleza y el sistema de pistas, pasa sin pena ni gloria ante nuestros ojos en apenas seis u ocho horas, dependiendo de las ganas que le echemos.
En ambos el argumento, es genial, pero son cortados con el mismo patrón. Bueno, en realidad, Hollywood Monsters 2 se podría considerar que es una remasterización o un remake de Hollywood Monsters, para un mundo que si los gráficos no están al cien por cien, el juego no vale la pena. El argumento gira entorno a dos personajes, una periodista rubia de The Quill -en 1997 fue la profesional Sue Bergman, y en 2011 fue la excéntrica Liz Allaire-, que se encarga de cubrir los premios a los monstruos actores del año. Pero mientras intenta conseguir una exclusiva, desaparece misteriosamente sin dejar rastro. Es entonces cuando el segundo personaje entra en acción, el periodista de deportes guaperas y pasota -en 1997 fue Ron Ashman, y en 2011 Dan Murray-, que descubre que su compañera ha desaparecido y hará lo que sea para rescatarla. Además de los personajes jugables, el repertorio es similar, el que fuera villano en 1997, Otto J. Hannover, pasa a llamarse William A. Fitzrandolph en la nueva versión, el monstruo intelectual que desaparece a piezas, Frankenstein, en Hollywood Monsters 2 se llama Big Albert, y podríamos seguir y seguir y seguir.
El juego de 1997, el Hollywood Monsters original, es una de esas obras de arte de los videojuegos, en el que podemos estarnos horas y horas disfrutando de un argumento brillante, de puzzles espectaculares y de un desenlace completamente inesperado, apto para todos aquellos que les gusten las aventuras gráficas. Mientras que The Next Big Thing, o Hollywood Monsters 2, está claramente enfocado a un público nuevo, que no ha vivido en las carnes lo que es “no pasarse un juego por su dificultad”, a pesar de que les guste. A pesar de ello, aquellos que disfrutaron con Hollywood Monsters, no duden en rascarse el bolsillo un poco y comprarse Hollywood Monsters 2, porque a pesar de no ser lo mismo, y no ofrecer las mismas horas de juego, es un remedio perfecto contra la nostalgia.