Peter Ustinov, el Poirot que no pudo reinar. Por Francesc Marí

A lo largo de la historia muchos han sido los actores que se han puesto en la piel del famosísimo detective belga afincado en Londres. Charles Laughton fue el primero en hacerlo, en concreto en una obra teatral, y después lo han seguido actores de la talla de Austin Trevor, Albert Finney, David Suchet o Alfred Molina, pero para mí siempre habrá uno que los supera con creces a todos ellos, Peter Ustinov.
Sir Peter Alexander Ustinov se puso los pulcros hábitos de Poirot en seis ocasiones, siendo el actor que más veces lo ha interpretado, si exceptuamos la versión televisiva protagonizada por David Suchet. Cuatro años después de que Albert Finney lo interpretara en 1974 en Asesinato en el Orient Express, Ustinov recogió el testigo de tan relevante personaje de la literatura inglesa, protagonizando dos primeras películas para la gran pantalla: Muerte en el Nilo (John Guillermin, 1978) y Muerte bajo el sol (Guy Hamilton, 1982); seguidas de tres películas para la televisión La muerte de Lord Edgware (Lou Antonio, 1985), El templete de Nasse House (Clive Donner, 1986) y Tragedia en tres actos (Gary Nelson, 1986); para culminar con un regreso triunfal del personaje a las salas de cine en Cita con la muerte (Michael Winner, 1988). Pero a pesar de ello, y del relativo éxito de las películas, no todos estaban de acuerdo en que un actor de la calidad de Peter Ustinov se pusiera en dicho papel, y la más destacadas de ellas fue Rosalind Hicks, la hija de Agatha Christie, que después de la primera interpretación de Ustinov como detective belga dijo: “¡Ese no es Poirot! ¡Él no es así para nada!”.
Para poder comprender la afirmación de la hija de la creadora Poirot, debemos recuperar la descripción que da de él su eterno compañero, el capitán Hastings, en la primera aventura Poirot, El misterioso cas de Styles: “Él medía apenas más de cinco pies y cuatro pulgadas, pero se desenvolvía con una gran dignidad. Su cabeza tenía exactamente la forma de un huevo y siempre la ladeaba un poco hacia un lado. Su bigote era muy tieso y militar. Incluso si toda su cara estuviera cubierta, las puntas del bigote y la nariz rosada serían visibles. La pulcritud de su vestimenta era casi increíble; creo que una mota de polvo le habría causado más dolor que una herida de bala. Sin embargo este hombrecito de vestimenta pintoresca había sido en su tiempo uno de los miembros más famosos de la policía belga”.
Bien es cierto que después de dicha descripción, sin duda alguna debemos admitir que David Suchet, que ha interpretado al personaje en la ya mítica serie de televisión Poirot, se asemeja mucho más al detective belga, que no el regordete y de cabello plateado Peter Ustinov, pero no por ello se desmerece el personaje que interpretó durante diez años.
Sé que muchos de los lectores y seguidores de Poirot compartirán la opinión de Rosalind Hicks, pero no un servidor. Soy consciente de que, para empezar, físicamente no se parece, y no solo por el peso y el color del cabello, sino también, por ejemplo, en los rasgos de su cara, pero no por ello debemos infravalorar el trabajo de un actor, ¿cuántas veces un papel ha caído en manos de un actor que no se parecía en nada al personaje? Por eso, es importante recordar que un personaje no sólo reside en su aspecto, sino también en su espíritu. Desafortunadamente para el que suscribe, ese tampoco es un punto a favor para Ustinov, ya que el personaje de los libros, al igual que el de la mayoría de películas, es un personaje sobrio, incluso repelente, que no hace amigos allá por donde pasa, y no por considerar a todos sospechosos, sino por su carácter tan peculiar. A pesar de que hace alguna que otra broma, normalmente no se entienden o se consideran fuera de lugar al hacerles durante la investigación de un asesinato. Por el contrario, Ustinov nos presenta un personaje simpático, agradable, inteligente y bonachón, que a pesar de tener sumo cuidado de su bigote y su perfecto peinado, no duda en vestirse con un bañador para hacerse unos largos a orillas del mar Adriático. En pocas palabras, sobre el papel, si comparamos todas interpretaciones que se han hecho del personaje, la de Ustinov es la menos canónica, entonces ¿porqué sigo empecinado en defender la de Ustinov?
En defensa de la interpretación de Ustinov debo plantear una serie de motivos que, con total seguridad, no convencerán a muchos. En primer lugar, la elección de Peter Ustinov no fue al azar, al contrario, fue una decisión tomada con mucho conocimiento de causa, porqué se necesitaba un actor de la talla de Ustinov para hacer frente a los actores con los que se vería las caras. Si se hubiera primado la descripción antes mencionada, el papel hubiera caído en manos de algún actor poco conocido que hubiera tenido que lidiar en pantalla con actores del nivel de Bette Davis, Mia Farrow, George Kennedy, Angela Lansbury, David Niven, Maggie Smith, James Mason, Roddy McDowall, Diana Rigg, Lauren Bacall, John Gielgud o Tony Curtis, por poner algunos ejemplos, pero la presencia de Ustinov ante la cámara podía mantener a ralla a tanta estrella.
En segundo lugar, si vemos la evolución que hace Ustinov entre su primer y su segundo film en el personaje, veremos como el actor en seguida se sintió identificado con el personaje, y tuvo la capacidad de, a pesar de las diferencias, imprimir su forma de ser en la forma de interpretar a Poirot, creando un personaje que se adaptara al público de la época. Ya que, como hemos dicho, el Poirot de Ustinov, a pesar de sus peculiaridades, es un tipo simpático que cae bien al espectador y consigue mantenerte pegado al asiendo a la espera de su siguiente genialidad.
Y por último y más importante, es que, a pesar de todos los cambios, motivados en gran parte por la fusión del personaje con el actor, la esencia de Poirot se ha mantenido hasta su último ápice. Ya que lo más importante del personaje de Hercule Poirot no es tanto su carácter, la forma de su cabeza o la pulcritud de su bigote, sino su talento en saber utilizar sus células grises para resolver los casos más complicados.
A estas alturas, seguramente os estaréis preguntando el motivo del título de este artículo, Peter Ustinov, el Poirot que no pudo reinar, pues bien, es que a pesar de las mencionadas virtudes de la versión del personaje y el número de veces que interpretó el papel, Peter Ustinov siempre será recordado -en el mundo del detective belga- como el Poirot que no se parecía a Poirot, siendo siempre situado por detrás de las interpretaciones más canónicas de Albert Finney y David Suchet.