Calvin y Hobbes (Bill Watterson, 1985-1995)

Después de años trabajando como fotógrafo y dibujante, a la vez que intentaba ser sindicado, Bill Watterson, un dibujante de Chagrin Falls, Ohio, en 1985 decidió empezar a dibujar las aventuras de un niño de seis años y su tigre de peluche, con las que, inmediatamente, logró el éxito mundial en apenas unos meses después de publicar la primera cómica, en la que Calvin explica a su padre que lo mejor para cazar tigres son los sándwich de atún, algo que Hobbes constata en la última viñeta. Después de esta primera y breve aventura, se adentrarán, gracias a la prolífica mente de Calvin, en un centenar de situaciones, recorriendo viñetas y viñetas demostrándonos que, para divertirse, no hace falta más que nuestra propia imaginación. Gracias a ella, Calvin puede convertir una caja de cartón en un transmograficador, en un duplicador, o en una máquina del tiempo, con la que dejar de ser un niño y convertirse en un elefante, crear una copia más bien educada de él mismo, o ir hacia delante en el tiempo para saber si el Calvin del futuro ha hecho o no los deberes. Pero Calvin no solo juega con cajas de cartón, también complementa su tiempo jugando al calvinbol -un juego cuya única norma es inventarse el resto de normas sobre la marcha-, siendo el presidente y dictador vitalicio del club A.S.C.O. (Asociación Sin Chicas Obtusas), o creando auténticas obras de arte con la nieve que cubre el patio de su casa, pero nunca, nunca, nunca haciendo los deberes. Y todo ello a la vez que reflexiona sobre la vida, la humanidad y el universo.
Como es de suponer, la mayoría de estas aventuras giran en torno a los dos personajes que le dan nombre a este cómic. Calvin es un niño rubio de seis años, que habitualmente viste camiseta de rayas y zapatillas, impulsivo, creativo, imaginativo, enérgico, curioso y un tanto egoísta, cuya inteligencia queda demostrada cada vez que demuestra un extenso y profundo vocabulario más propio de los adultos que lo rodean. Adicto a los cómics, este niño sueña con dinosaurios, vive en la televisión, es amante de la cultura pop y mascador de chicles profesional, no soporta el colegio y hace cualquier cosa para evitarlo, igual que no soporta ser bueno, a no ser que sea durante la Navidad, mientras Papá Noel lo vigila. Además, siempre que quiere evadirse de la realidad del colegio o de los castigos de sus padres, recurre a sus alter egos, como el superhéroe Estupendo Man, o el viajante espacial Capitán Spiff, en cuya piel salva el mundo o descubre nuevas vidas y planetas.
Hobbes, el tigre de peluche que solamente Calvin ve como un tigre humanoide que le dobla en altura, es el compañero perfecto para un niño tan imaginativo como Calvin. Además, aún siendo fruto de su propia mente, Hobbes es la conciencia de Calvin, la voz de la sensatez que le ayuda a comprender el mundo que le rodea, aunque, en innumerables ocasiones, no dudará en compartir las locas aventuras de su amigo de seis años.
Además de Calvin y Hobbes, en estas tiras cómicas también conviven otros personajes como el padre de Calvin, que siempre quiere forjarle el carácter con pesadas tareas; la madre de Calvin, que pierde los nervios frente al comportamiento de su hijo; Susie Derkins, la única compañera de colegio de Calvin y que preferiría no conocerlo; Moe, el matón del colegio que siempre atiza a Calvin; la señorita Carcoma, a quién Calvin atormenta con asiduidad; o Rosalyn, la canguro que se está haciendo de oro por ser la única que se atreve a cuidar de Calvin. Lo curioso, tanto de Calvin, como de Hobbes, como del resto de personaje y elementos que forman la obra de Watterson, es que no evolucionan. Habitualmente y no sólo en los cómics, los personajes, los temas y las situaciones evolucionan, porque sus autores van mejorándolos a medida que pasa el tiempo, pero con Calvin y Hobbes es distinto. Desde las primeras viñetas ya aparece el club A.S.C.O., los muñecos de nieve, los padres de Calvin, la señorita Carcoma, y todos los demás elementos, por lo que la concepción de esta tira cómica fue perfecta y redonda desde un principio, demostrando el talento de Watterson.
La originalidad de esta tira cómica reside, como hemos visto, en muchas cosas, pero hay elemento que la hace distinta a todas las otras grandes tiras, no ha sido comercializada. Garfield, Charlie Brown y Snoopy, por decir algunas, han cruzado los límites de las páginas de los periódicos y han llegado al cine, a la televisión, a los juguetes, y a todo tipo de objetos que han sido comercializados con la intención de hacer crecer la popularidad de sus personajes. En cambio, Calvin y Hobbes nunca han salido de su entorno de papel, a pesar de los numerosos intentos por parte de las editoriales y las productoras de cine, Bill Watterson se mantuvo fiel a sus principios y se negó a que sus personajes abandonarán el que, según él, era su medio. Por lo que si alguna vez alguien os dice que tiene un producto oficial de Calvin y Hobbes, no le creáis, ya que lo único “oficial” de estos personajes son las tiras cómicas, y nada más.
El padre de Calvin y Hobbes siempre ha sido fiel y consecuente con sus ideas y su manera de pensar, ya que, a pesar de ser uno de los mejores dibujantes, siempre ha llenado sus tiras de crítica contra su propio medio. De este modo, en innumerables veces pone en boca de Calvin o de su tigre, lo cree acerca de cómo se trabaja en su mundo, en el que dibujante es pagado por la cantidad y no la calidad, y es llevado, irremediablemente, a la crónica repetición del corta y pega para cumplir los plazos de entrega.
A parte de hablar del mundo del cómic en sí, Watterson también aborda temas que le preocupan y, por lo que se percibe, le provocan auténtico pavor, como su frustración con la apatía y la decadencia del público, con el mercantilismo y con los medios de comunicación, y lo hace a través de la mirada cínica de Hobbes que no duda en comentar las costumbres malsanas de Calvin. De la misma manera, si bien habla de actualidad, también las tiras de Watterson tratan sobre temas tan universales como la vida, el amor o la muerte.
Pocas referencias a la actualidad en la que se hizo, son atemporales A pesar de no dudar en tratar temas de ferviente actualidad, la universalidad de los temas y como son tratados da como resultado que las tiras creadas por Watterson sean atemporales, ya que si se leen hoy en día siguen siendo igual de actuales y llegan al lector igual que lo hicieron entre finales de los ochenta y principios de los noventa.
En nuestro país Ediciones B se han hecho cargo de la publicación de toda la colección de tiras cómicas, entre 1997 y 2001 en los treinta volúmenes de sesenta páginas de la colección Fans, que poco después se reeditaron en ocho volúmenes de tapa dura, cuatro verticales y cuatro horizontales. En ambos casos el orden de esta publicación no sigue el orden de publicación original, por lo que, en el caso de la colección de ocho volúmenes, el orden correcto de lectura es 7, 6, 5, 8, 2, 3, 1 y 4. Además de estos, también se han editado dos volúmenes más, el tomo 9 que es una selección de otras tiras comentadas por el autor editada en conmemoración del décimo aniversario. Y el tomo 10, un volumen relacionado con una exposición, donde se recogen algunas páginas dominicales, editadas con el facsímil en inglés y una versión coloreada en castellano.


El 31 de diciembre de 1995, después de diez largos y fructíferos años escribiendo, dibujando y publicando por casi todo el mundo la tira cómica de Calvin y Hobbes, Bill Watterson decidió dar por terminado su trabajo con una página al estilo dominical en la que, con un diálogo brillante, Calvin y Hobbes disfrutaban de un nuevo día, en el que la nieve había cubierto por completo el mundo, y con su trineo, ambos personajes se dejan llevar por la emoción de un nuevo mundo mágico por descubrir.