Chef (Jon Favreau, 2014)

Para cocinar una película como Chef necesitará los siguientes ingredientes:
- Una cucharada sopera de director original y atrevido
- Un sobrecito de historia cercana pero fuera de lo normal
- 750g de un filete de guión rápido y dinámico
- 1kg de reparto estrella que se lleve bien
- Una buena dosis de buen rollo

Se empieza por verter la cucharada sopera de director original y atrevido, en este caso marca Jon Favreau, en un bol de buenas intenciones y se remueve bien hasta que no tenga ningún miedo de volver a realizar una película pequeña y casi casera, habiendo formado parte de platos tan conocidos como Iron Man o Cowboys & Aliens.
Cuando se haya removido con voluntad suficiente, se le echa el sobrecito de historia cercana pero fuera de lo normal, para que le de el sabor que a todo el mundo le gusta y se sigue removiendo. Este proceso debe continuar hasta convertir la mezcla en una salsa compacta per ligera de historia sobre cocineros -que hoy en día a todos gusta-, pero en lugar de ser la típica pelea interna dentro de la cocina, tenga ese sabor especial de haber buscado la originalidad para que el publico se divierta mientras sigue comiendo con los ojos.
Mientras dejamos reposar la salsa para que evapore las impurezas, cogemos los 750g de filete de guión rápido y dinámico y lo vamos laminando en finas lonchas que sean más fáciles de ver por el público. Con el filete de guión bien cortado lo colocamos en una bandeja bien untada con mantequilla, vertemos la salsa de director e historia por encima hasta recubrir del todo, y lo dejamos macerar durante el tiempo necesario hasta conseguir la fusión perfecta entre los sabores del director, la historia y el guión. Una vez el filete de guión haya absorbido la mejor esencia de la salsa de director e historia, podemos empezar a preparar el quilo de reparto estrella que se lleve bien. 
A pesar que el reparto estrella tiene muchos sabores distintos, todos y cada uno de ellos son una pieza esencial para que el resultado final de la composición sea perfecta. Así que sin miedo escogemos las mejores piezas de lo que hayamos cosechado durante los últimos años de la carrera del director Jon Favreau, cogemos un poco de él mismo, un buen puñado de John Leguizamo, una cucharadita de Scarlett Johansson y Sofía Vergara, unos granitos de Dustin Hoffman y una pizca de Robert Downey Jr., lo troceamos hasta que se confundan y se lleven bien y lo espolvoreamos sobre los filetes de guión macerados con salsa de director e historia. Una vez el reparto estrella se haya mezclado con la salsa, la película casi estará hecha, solo faltará realizar un rodaje con una buena dosis de buen rollo durante un par de meses a toda potencia y podremos emplatar.
Al servírselo al público, se deben hacer una raciones de no más de dos para que la película no resulte empalagoso, y debe acompañarse con una botella bien fresca de banda sonora original gran reserva y bien encontrada para darle a la película el contraste necesario al momento de comérnoslo. El resultado final será una película muy apetitosa y llamativa a la vista, y que cuando se pruebe no se podrá de saborear hasta que termine, momento en que no podremos evitar pensar en repetir.