Cuaderno de Bitácora de un Trekkie. Fecha Estelar 1501.7

Desde que Star Trek nació siempre habíamos estado acostumbrados al papel prominente que tenían las naves, sobre todo la Enterprise, pero cuando La nueva generación se estaba terminando… ¡Zas! De golpe y porrazo, debemos olvidarnos de las naves y pensar en un concepto más grande como es una estación espacial, en concreto la Deep Space Nine.
Cuando uno la empieza a ver, no puede evitar sentir nostalgia de los habituales problemas técnicos de la Enterprise, así como la visita de extraños planetas y el descubrimiento de nuevas vidas… Pero eso no duró demasiado. Con un motivo poco justificado, una nave de último modelo con tecnología romulana de ocultación exclusiva aparece en la serie, tomando cierto protagonismo y arrebatándoselo a la vieja estación espacial cardasiana.
Pondría la mano en el fuego que la aparición de esta nave es una petición excepcional de Avery Brooks, actor que da vida a Benjamin Sisko. Para empezar el comandante Sisko es el primer líder de tripulación que no empieza la serie con el rango del capitán, quedando por debajo de Picard, algo que desde un principio vemos que le sienta tan mal como una patada en los huevos. Después, es el primero en no tener una tripulación completa de la Federación, debiendo orquestrar conflictos entre miembros de la Federación, del gobierno bajoriano y de los numerosos civiles, como Quark. Y, para colmo, no tiene una nave, sino una vieja instalación que se cae a pedazos en una zona de extrema conflictividad, de la que no puede huir con una simple orden, como Picard o Kirk.
El resultado fue que le dieran la mejor nave posible, que si bien no es la nave insignia, si que tiene ciertas características que pueden causar envidia a otros capitanes. Convirtiendo a Sisko en el primer comandante en convertirse en administrador de una estación espacial y en capitán de una nave, la USS Defiant.
Como no podía ser de otra manera, como es normal en muchos capítulos, este cuaderno gira entorno a dos hilos argumentales, y como sucede muchas veces, uno de los dos es un auténtico co**zo. Encima es uno que a mí, personalmente, solo consigue enervarme hasta el extremo, la presencia de niños. En TOS tuve que luchar con ciertos episodios cuyos protagonistas eran niños, pero siempre regresaba con Kirk y compañía, pero en TNG y DS9, la cosa es completamente distinta, los niños son personajes principales de la trama. Según se dice, la principal justificación para introducir personajes infantiles no es otra que la de ampliación de mercado. La lógica que rige las productoras televisivas es que si hay un niño a los niños les gustara. ¡Pues no es así! A excepción de Sheldon Cooper, ningún niño quiere ser Wesley Crusher o Jake Sisko, y mucho menos Nog o Alexander, el hijo de Worf; al contrario, a los niños les gusta Spock, Data o Riker. Para empezar, Wesley Crusher es el alumno perfecto, y con ello no incitan a los niños a ser perfectos en el colegio, sino a odiar a los que lo son. ¡Vamos no me jo**n! No me creo que ningún alférez de la tripulación de la Enterprise no odiara a Wesley por ser el enchufado del capitán pilotar la nave o formar parte de la tripulación del puente, sin tener estudios de la Academia. Dejando a parte a Nog, que si no había suficiente con ser ferengi, encima es un personaje muy tonto, el otro personaje infantil que Star Trek nos ha “regalado” es Jake Sisko. Este chico, que no tiene nada que ver con Crusher, es igual de odioso, ya que si bien no tiene problemas con los estudios y las amistades, lo pintan como el típico chico enamoradizo que se queda prendado de cualquier chica. Pero lo que realmente nos fastidia y provoca que nos caiga mal, es esta chica no es otra que una de las sexys chicas dabo de Quark.
A parte de esto, la mayoría de capítulos en que los protagonistas sean niños, sean de los protagonistas o no, acostumbran a ser tediosos, ya que los argumentos son forzados, y los actores adultos están fuera de lugar. Como si fuera hecho adrede, Picard, que habitualmente tiene problemas con los niños, es el que siempre acaba teniendo que tratar con ellos, sea encerrado en un ascensor, sea una festividad como el Día del Capitán, o en cualquier otra situación, viviendo auténticos momentos de vergüenza ajena.
Con esto no digo que se eliminen a los niños de las aventuras de Star Trek, sino que simplemente se releguen a un tercer o cuarto plano, algo que por lo que he podido ver se logra en Voyager y en las películas de J.J. Abrams.
Star Trek, la última frontera. Estas son las experiencias de un trekkie advenedizo en una misión dedicada a la exploración de capítulos desconocidos, al descubrimiento de nuevos personajes, de nuevas películas, hasta alcanzar lugares donde ningún friki ha llegado antes.