Ant-Man (Peyton Reed, 2015)

Scott Lang tiene mala suerte, las cosas claras, a pesar de querer ser un Robin Hood moderno no lo consigue, y acaba encerrado en la prisión de San Quintín tres años, perdiendo a su esposa y alejándose de su hija, que sigue creciendo con la única figura paterna de un poli. A pesar de querer volver al mundo y redimirse, sus antecedentes le impiden encontrar un trabajo respetable para poder recuperar a su hija, así que el destino lo lleva de nuevo a convertirse en un ladrón… Pero, ¿se es un ladrón si al que se roba quiere que se le robe? La policía lo cree así, sin embargo, Hank Pym, no. El Dr. Pym, fundador de Pym Technologies, es un científico que parece haber decidido apartarse del mundo, sobre todo desde que su discípulo, Darren Cross, consiguiera echarlo de su propia compañía y ocupar su lugar, dejando a un lado a su propia hija. Todo cambiará para Scott cuando Pym quiera convertirlo en lo que el fue una vez, Ant-Man.
Esta película te gana desde el minuto uno —y más si eres un fan de Marvel o un fiel seguidor de su Universo Cinemático—, porque en una misma escena conoceremos a Hank Pym —un Michael Douglas rejuvenecido por los liftings digitales— y veremos a dos personajes habituales ya del MCU y de S.H.I.E.L.D., Peggy Carter —con la incombustible Hayley Atwell en el papel— y Howard Stark —interpretado por John Slattery, que retoma el papel al que ya dio vida en Iron Man 2—, para descubrir cuál es el origen del Hombre Hormiga.
Debemos tener en cuenta algo muy importante, Ant-Man, si bien no es como ninguno de los héroes que hemos conocido hasta ahora, tampoco deslumbra. Antes de que alguien se me eche al cuello, me explico: la primera impresión es la obvia, otra peli de Marvel; sin embargo, esta película sienta igual de bien que Guardianes de la Galaxia. Abismales diferencias a parte, si ninguna de las dos deja de tener ese estilo tan característico de Marvel Studios, consigue algo que películas mucho más esperadas como Vengadores: La era de Ultrón, no logran, refrescar un universo que, si no se vigila, peligra en caer en la monotonía, tanto de historias como de personajes. Es indudable que Scott Lang / Ant-Man no sustituirá a Tony Stark / Iron Man, igual que Visión no logrará hacerlo con Thor, sin embargo tiene lo suficiente para dar a un respiro a otros personajes que corren el peligro de trillarse. Pero volviendo a la primera idea, Ant-Man no deslumbra tanto como Guardianes de la Galaxia, y no porque lo diga yo, sino porque en la práctica, es una película que queda empequeñecida al lado del resto del Universo Marvel… El que haya pillado el chiste puede seguir leyendo.
Como no podía ser de otra forma, el reparto no podía ser de medio pelo, así que para Ant-Man se decidió fichar a todo un elenco listo para formar parte de algo mucho mayor que una película, un universo cinematográfico. Para ello el casting se nutrió de actores de la talla de Evangeline Lilly, Corey Stoll, Bobby Cannavale o Judy Greer, sin olvidarnos de Michael Douglas, que encaja a la perfección con el personaje de Hank Pym que descubrimos. Pero si algo queda claro, es que para ser un héroe no tienes que parecerlo. De la misma manera que Chris Pratt, un actor cómico de carrera, dejó de serlo para protagonizar Guardianes de la Galaxia o Jurassic World, Paul Rudd ha hecho absolutamente lo mismo. Conocido por participar en series como Friends o películas como Mal ejemplo o Los diez locos mandamientos, demuestra que puede ser Scott Lang y esperemos que lo siga siendo.
Al tratarse de una película de superhéroes, uno de los elementos esenciales son las escenas de acción y lucha, pero a diferencia de todo lo que hemos visto hasta ahora, las que aparecen en Ant-Man quedan muy lejos de las de Iron Man, Thor y Los Vengadores. Dejando a parte de que en esta película la amenaza es relativamente menos importante, como lo fue el villano de la primera de Iron Man, en este caso la lucha es reducida de tamaño, hasta parecer que se están peleando dos puntitos negros en lugar de dos hombres. Sin embargo, el recurso del empequeñecimiento de los personajes juega a favor de la película, ya que ofrece al espectador un nuevo escenario en el que nunca había pensado, cualquier cosa. Es decir, las escenas de acción se desarrollan en tuberías, nidos de hormigas o trenes de juguete, aportando un nueva manera de ver a los héroes, ya que mientras ellos combaten, desde fuera parece un combate de broma. Sin ir más lejos, el combate final tiene lugar en la zona de juegos de una niña, por lo que, en parte, parece que los propios responsables de la película se ríen del personaje antes de que lo haga otro. A pesar de esto, la película, si bien tiene un toque de humor muy marcado, no pierde en la trama y el concepto del combate miniaturizado se integra a la perfección en la historia, sin parecer su inclusión forzada o fuera de lugar.


¿Y de dónde sale todo este cachondeo? Os estaréis preguntando, bueno, pues debemos tener en cuenta que, en un principio, el director y guionista británico Edgar Wright, responsable de películas como Zombies Party o Arma fatal, iba hacerse cargo de llevar a la gran pantalla a Ant-Man. Es más, el desarrollo de esta película comenzó mucho antes de que, por ejemplo, se rodara la primera de Iron Man, sin embargo, otros proyectos de Wright, así como ciertas exigencias de Marvel, no hicieron más que retrasar el proyecto. Finalmente, tras años de trabajo y muchas versiones del guión —escrito junto a Joe Cornish—, Wright estaba listo para empezar rodar, sin embargo, Marvel no opinaba lo mismo, y tras unos tira y afloja, el británico se quedó fuera del proyecto por «diferencias creativas».
A pocos meses de empezar a rodar, con una historia casi terminada y el estreno previsto para verano de 2015, Marvel contrató a Adam McKay un guionista para que hiciera los cambios que requería, al que se sumo el propio Paul Rudd, y un director de circunstancia, es decir, que siguiera las normas y no se enfrentara al estudio como lo había hecho Wright.
A pesar de todo, y de que en ciertos momentos se notan los cambios, la película lleva la huella de Wright y Cornish, ese humor absurdo y pasado de vueltas, que te hace dudar de si estas viendo una película de superhéroes o una comedia. Pero este tipo de humor era necesario, hasta ahora habíamos visto el humor estilo Tony Stark, con un personaje faltón que te hace reír; o el humor de Kenneth Branagh, con un elaborado guión con frases punzantes y rápidas; pero faltaba este humor, que surge de la propia situación, los personajes se ven arrojados hacia ella y no pueden evitar arrancarnos una sonrisa, como en las ya mencionadas escenas de lucha en miniatura.
Ant-Man es el responsable de cerrar la Fase 2 del Universo Cinemático de Marvel, que empezó en 2013 de la mano de Iron Man 3. Además, lo deja todo listo para que los «Héroes más poderosos de la Tierra» vuelvan en Capitán América: Civil War, en la que también aparecerá este nuevo héroe que ha llegado a la gran pantalla para refrescar el verano y el mundo de Iron Man, Thor y compañía.