Ultravioleta (Paco Plaza, 2014)

Paco Plaza, responsable de la exitosa saga [Rec], vuelve al orígenes de cualquier cineasta, los cortometrajes, pero no lo hace de una manera cualquiera. Plaza es el encargado de abrir la primera edición del ciclo de cortos promovidos por GasNatural Fenosa, Cinergía, dedicado, en esta ocasión, al cine de terror. 
Lola es una restauradora que debe pasar toda la noche trabajando en la restauración de una diabólica obra de arte, un cuadro protegido por unos monjes del que se dice que en su interior se esconde el diablo. 
Rodado en gran parte en el MNAC de Barcelona —ahora no quiero hacerme el listo, pero en algunas tomas, si se ha ido a dicho museo, se identifica enseguida—, Ultravioleta lo protagonizan una convincente Maribel Verdú, en el papel de Lola, y Julián Villagrán, como Jesús, el guardia jurado. Además, en las últimas escenas, se cuenta una participación increíble de un invitado especial... el Diablo, cuya caracterización sería propia de cualquier película de terror de primera línea. A través de esta nueva forma de hacer cortometrajes —un punto de encuentro entre la publicidad, el cine y la eficiencia energética—, Ultravioleta se estrenó en la 62ª edición del Festival de San Sebastián, por todo lo alto, y es que no se merece menos. Si alguien nos dijera que este ha sido un corto realizado de forma independiente al proyecto Cinergía, nos lo creemos. Sí, vale, tras el argumento hay un mensaje enfocado a concienciar a la gente para que haga un uso provechoso de la energía. Pero, cuando entramos en la trama, viendo como Lola restaura ese cuadro que esconde un terrible secreto —algo que inevitablemente me hizo pensar en Cazafantasmas II—, nos olvidamos por completo de la energía y solo podemos disfrutar de este maravilloso relato llamado Ultravioleta.