El infiltrado (BBC, 2016)

Jonathan Pine es el director nocturno del hotel Nefertiti de El Cairo, que sin quererlo se ve inmerso en el tráfico de armas de uno de sus huéspedes, cuando la mujer de este le pide ayuda para huir de él. A pesar que no quiere involucrarse, todo cambia cuando se enamora de la mujer y la salva, al principio, ya que el marido conseguirá encontrarla y matarla en una de las suite del hotel. Tras el golpe que esto supone para Pine, decide cambiar de aires y lo reencontramos en un hotel de alta montaña de Suiza, donde llegar Richard O. Roper, el traficante de armas que estaba tras la muerte de su amada. Al principio no sabe que hacer, sin embargo entra en contacto con él Angela Burr, la directora de una agencia de seguridad del Reino Unido, que consigue convencerlo para que se infiltre en la cúpula de Roper y atrapar al villano. Pine, como antiguo soldado, no dudará en aceptar la oferta, aún a sabiendas de que su vida correrá peligro en todo momento, y más si Roper o cualquiera de sus allegados le descubre.
El escogido para dar vida a Jonathan Pine no es otro Tom Hiddleston, un actor que hoy en día está muy de moda, sobre todo por su vinculación al Universo Marvel, pero que tiene una larga trayectoria en la televisión, participando en series de tan renombre como Cranford o Wallander. Quién fuera el que dijera «Hiddleston puede ser Pine», es un genio de los castings, ya que el papel le viene como un guante, ya que consigue dar esa clásica imagen de mayordomo inglés, en el que la educación y la discreción es lo más importante, sin embargo tiene escenas realmente pasionales, en las que demuestra una auténtica gama de sentimientos al alcance de muy pocos. Además —mal que nos pese a los tíos, y para el agrado de la mayoría de chicas—, Tom Hiddleston tiene algo especial que te hace imposible encontrarle un fallo, hoy en día es lo más parecido a la perfección interpretativa que existe.
Algo en lo que es inevitable pensar cuando se está viendo El infiltrado —y más teniendo en cuenta los rumores que han rodeado la emisión de la serie— es lo bien que encajaría Tom Hiddleston en el papel de Bond. En la serie da vida a un auténtico gentleman inglés, que en realidad es un antiguo militar muy duro, que no repara en violencia si la situación lo requiere. Además, una ventaja añadida que tiene Hiddleston respecto a Daniel Craig cuando fue escogido, es que ya tiene un montón de fans —tanto masculinos como femeninos— que les encantaría verlo como el agente 007.
Al repasar el reparto el nombre que más sorprende de todos no es otro que el del villano, Hugh Laurie. Si bien es conocido por su papel de doctor cascarrabias en House M.D., el actor británico tiene un largo currículum cómico, por lo que interpretar el papel de Richard O. Roper, puede desentonar. Sin embargo, si hondamos en el pasado del actor descubriremos que, allá de principios de los noventa, Laurie intentó hacerse con los derechos de la novela de John le Carré, con la clara intención de interpretar el papel de Jonathan Pine. Ahora, cuando ya no encajaría ni queriendo como el joven y atractivo director de noche, Laurie consiguió hacerse con el papel del villano principal, el malvado traficante de armas, y lo cierto es que consigue provocarnos miedo y odio como cualquier malvado que se precie.
En cualquier otra película o serie de este estilo, el peso principal recaería en la espalda de los dos protagonistas principales, en este caso Hiddleston y Laurie, sin embargo El infiltrado es mucho más que eso. Alrededor de los personajes de Pine y Roper revolotean unos personajes secundarios que, aunque a veces parezcan superfluos, en realidad tienen mucha importancia para la trama. Roper, cual rey, está rodeado por una pequeña corte que lo sigue allá donde vaya, formada por su novia, Jed —Elizabeth Debicki (Operación U.N.C.L.E., El gran Gatsby)—, su mano derecha, Corcoran —Tom Hollander (Piratas del Caribe, Un buen año)—, su tesorero, Sandy —Alistair Petrie (Rush, La duquesa)—, y sus guardaespaldas, Michael Nardone y Hovik Keuchkerian. Por su parte, Pine cuenta con la ayuda de Angela Burr —Olivia Colman (Arma Fatal, La dama de hierro)—, el agente americano Joel Steadman —David Harewood (Diamante de sangre, El mercader de Venecia)—, y el secretario Rex Mayhew —Douglas Hodge (Robin Hood, Penny Dreadful)—; aunque también tendrán que enfrentarse a algunos líderes del espionaje mundial como el jefe de la «Casa del Río», Geoffrey Dromgoole —Tobias Menzies (Juego de Tronos, Casino Royale)—, y su ayudante, Raymond Galt —Jonathan Aris (Sherlock, The Martian). Como vemos, un reparto muy británico, pero formado por lo mejor de la televisión y el cine que ha dado ese país, contando con lo que podríamos considerar auténticas estrellas.
Para acabar con el reparto, debemos hacer una pequeña mención especial a los actores españoles Antonio de la Torre, Marta Torné, Gabriel Andreu y Tábato Cerezo, que si bien dan vida a personajes muy pequeños, son cruciales para el cambio de ritmo en las relaciones entre los personajes.
Uno de los pilares en los que se sustenta El infiltrado no es otro que la trama que envuelve a todos los personajes y los lleva a un torbellino de situaciones tensas que pasaran desapercibidas a ojos del Mundo. La maestría de la trama, adaptada por David Farr, se la debemos a uno de los grandes maestros del género de espías, John le Carré, que nos ofrece una historia de intrigas y tráfico de armas, en el que nos veremos sumergidos de la mano de su protagonista, Jonathan Pine, un supuesto y «simple» director de noche de un hotel de El Cairo.
Como a menudo sucede, serie y novela tienen diferencias, pero en esta ocasión se han visto motivados porque, como dice la canción, los tiempos están cambiando. La trama principal no ha sufrido grandes cambios, sin embargo los suficientes como para que los seguidores de Le Carré los puedan notar. Para empezar, y para encuadrar el argumento en la actualidad, Pine trabaja en el hotel del Cairo durante las Primavera Árabe de Egipto, de este modo los realizadores consiguen dar una referencias al espectador para que este sepa en que situación empieza la trama. Siguiendo con el cambio de época y, por lo tanto de estilo, en la novela Roper hace tratos con un cartel colombiano, sin embargo, en la serie, para aumentar el realismo, lo hace con un régimen represivo de Oriente Medio, y aunque no se dan nombres, las referencias al conflicto de Siria, así como a los refugiados que está provocando, son más que evidentes. Como Roper tiene los tratos en Oriente, la localización de su mansión en la novela no encajaría, se situaba en las Bahamas, por lo que, para la serie, la han trasladado a Palma de Mallorca. Finalmente, un cambio que el propio Le Carré admite que le ha gustado y lamenta no haberlo hecho él, es el cambio de sexo de Burr, el personaje interpretado por Olivia Colman, que deja de ser un hombre para ser una mujer embarazada.
Antes de terminar, me gustaría llamar la atención sobre la intro, siendo una de las mejores que he visto en los últimos tiempos, con ese juego entre objetos y armas, casi explicándonos que vamos a ver.
En definitiva, El infiltrado —cuyo título original es The Night Manager— es una auténtica genialidad, tiene lo mejor del cine y lo mejor de la televisión, un gran reparto y la posibilidad de profundizar en los personajes en sus seis horas de duración, permitiendo que sintamos auténtica empatía por Pine y Burr, mientras no hacemos más que comernos las uñas a la espera del golpe final y fatal de Roper. En mi opinión, una obra maestra.