Capitán América: Civil War (Anthony Russo, Joe Russo, 2016)

Tras los destructivos hechos de Nueva York, Sudáfrica, Sokovia y Nigeria, la comunidad internacional no está muy de acuerdo en que los actos de los Vengadores justifiquen las consecuencias que provocan. Por este motivo se firman los acuerdos de Sokovia, en los que los superhéroes tendrán que rendir cuentas antes y después de actuar. Llevados por el secretario de defensa Ross —ese que hace unos años perseguía a Hulk—, Tony Stark no duda en firmarlos, sabiendo que no puede cargar con todo y más después de los de Nueva York. Sin embargo, el Capitán América no está tan convencido, cree que estos acuerdos impedirán que su equipo actúe con rapidez, por lo que se niega a hacerlo. Aunque esto parezca un pequeño tira y afloja, todo cambiará cuando el rey de Wakanda, principal defensor de los acuerdos, muera en Austria en una explosión provocada, aparentemente, por un viejo conocido de Steve Rogers, el Soldado de Invierno, su amigo Bucky. En ese momento, cuando los acuerdos de Sokovia son más que necesarios, Steve abandonará a los Vengadores para ayudar a su antiguo amigo, provocando un enfrentamiento directo entre los héroes que están a favor de los acuerdos, liderados por Iron Man, y sus detractores, encabezados por el Capitán América. Sin embargo, con lo que ninguno de ellos cuenta es que, detrás del conflicto, hay algo más que rencillas entre los héroes, sino alguien que está moviendo los hilos para que el caos se apodere del Mundo.
¿Queréis primeros las buenas o las malas noticias? Empezaremos por las malas y luego ya veré si puedo arreglarlo. El principal defecto que acusa esta película no es otro que el exceso de personajes, sumado a un título no muy acertado. Me explico: la gracia que tuvo Los Vengadores de 2012, fue que después de conocer a los personajes por separado nos los juntaron y nos dieron una buena dosis de héroes que, visto fríamente, eran cuatro —Iron Man, Capitán América, Thor y Hulk— con la comparsa —Ojo de Halcón, Viuda Negra y Nick Furia—, hasta aquí todo bien, luego cada uno siguió su camino. Sin embargo, por este camino, cada uno de ellos hizo nuevos amigos, expandiendo el universo y haciendo que todos tuvieran que tener minutos de lucimiento en la siguiente película. Ahora, si no voy equivocado, en La era de Ultrón, además de los cuatro principales y su comparsa, se sumaron unos cinco o seis héroes más, haciendo que la cuota de minutos peligrara, pues en Civil War esto va in crescendo. Ahora, aunque Thor y Hulk se ausentan, se introducen Black Panther, Spider-Man, Ant-Man, y Soldado de Invierno, haciendo que el reparto aumente y cada vez sea más complicada dar cabida a todos, algo que perjudica a los que no juegan un papel vital en la historia. Así, por ejemplo, Visión, aun siendo uno de los más poderosos, apenas aparece y su historia de amor con Bruja Escarlata se diluye hasta solo insinuarse, además la aparición de Visión se hace en detrimento de la desaparición de J.A.R.V.I.S., y aunque en la anterior película parecía algo muy deseable, de momento, no compensa. De la misma manera, aunque la incorporación de Spider-Man es muy espectacular y más esperanzadora aún, la relevancia de su personaje es solo justificable por el hype y el cliffhanger
En cuanto al segundo elemento que hace que Civil War no roce la perfección es sin duda el título. Sabíamos que, evidentemente, esta película no sería una fiel adaptación del cómic, el medio es el que es, sin embargo, el título parece más puesto por llamar la atención que realmente por que tenga algo que ver con la trama del cómic. Sí, hay un enfrentamiento entre héroes, pero no va más allá que unas pequeñas diferencias sumadas a un par de enfrentamientos directos y violentos, pero no es una guerra. Además, pasando por alto las evidentes diferencias entre cómic y película por temas de adaptación, lo que está claro es que esta Civil War no tiene nada que ver con la que descubrimos en las páginas de la fábrica de las ideas. Aunque al principio sí que parece que va por ahí, la aparición de la trama de Bucky, Steve y Tony, hace que eso se quede en la mera excusa para colocar al mayor número de héroes en pantalla. Aun así, se percibe que esta película marca un antes y un después en el UCM, así como lo hizo Civil War en los cómics, sin embargo, si se hubiera optado por otro título, la sensación no hubiera sido que este le iba un poco grande.
En este sentido, seguramente con una reducción de personajes y una reestructuración argumental, así como un cambio de título, Civil War no hubiera tenido que luchar con la larga sombra que es su homónimo del cómic, además de conseguir, probablemente, un doble argumento, por un lado la trama de Bucky y Steve, y por el otro el enfrentamiento entre los superhéroes más poderosos de la Tierra, que, viendo como es el binomio Marvel-Disney, hubieran tenido material para dos pelis más.
Sé que después de esta parrafada parece que esté totalmente en contra de esta película, sin embargo no es así. A parte de los dos defectos mencionados, Civil War es casi perfecta, además introduce personajes que parece que tendrán mucho peso en el universo, como son Black Panther y Spider-Man, ambos definidos y claramente marcados para dar el salto a sus películas en solitario, utilizando ésta a modo de «orígenes». Y es que Capitán América: Civil War tiene pocos fallos más, la trama, aunque un poco densa, está bien hilada y nos da la posibilidad de descubrir más elementos de la vida de personajes tan importantes para la franquicia como Tony Stark, del que descubrimos su triste pasado y su atormentado presente, en el que siente como no es más que un hombre que, por muchas armaduras que se ponga, es de carne y hueso. Algo similar sucede con Steve Rogers, que deja de ser ese héroe abanderado de anteriores entregas y admite que su forma de ver el mundo no es tan clara como creía, llegando incluso a tener que esconderse para sobrevivir. Cierto es que los chascarrillos y los guiños están altura de lo que nos tiene acostumbrado el estudio, sin embargo están más medidos, y da la sensación que existe el deseo de explicar una historia más dura y realista, lejos de la parafernalia de las dos entregas de los Vengadores. Por ejemplo, el tema de las Gemas del Infinito se deja de lado y se opta por poner los pies en el suelo y ofrecer al espectador una historia que es una merecedora sucesora de Capitán América: El soldado de invierno. En este sentido, se puede ver como los hermanos Russo tiene ya tomada la medida al UCM y saben cómo hacerlo para que todas las piezas de una gran película como esta encajen. Esperemos que con las dos partes de Infinity War no se vengan abajo y sepan culminar la tercera fase de la misma manera que la han abierto.


Otro de los elementos positivos de la cinta es el villano. Puede parecer que en un enfrentamiento entre dos facciones de héroes, los villanos no sean necesarios, sin embargo el que aparece aquí es importantísimo para la trama. En Civil War conocemos a Zemo que, desprovisto de su habitual apariencia, al principio nos hace pensar que será una mera excusa, una casilla que se tiene que rellenar, sin embargo no es así, ya que Daniel Brühl consigue dar forma a un villano poco habitual hasta ahora en UCM. El Zemo que descubrimos, aunque físicamente no se parece y su historia no son las mismas que la del cómic, las características del personaje sí que lo son. Es un hombre inteligente plenamente decidido a acabar con los héroes, pero no a través de la violencia y la magia —algo más propio de Loki—, sino mediante la manipulación para que se enfrenten entre ellos y, lo más sorprendente, es que lo logra. Además, para cambiar un poco con la tónica, en lugar de acabar con él, como hicieron con Cráneo Rojo, Von Stucker o Crossbones —que por cierto, creía que sería uno de los reclamos, pero no dura ni media hora—, Zemo sobrevive, lo que puede significar que, en un futuro no muy lejano, lo veamos de nuevo dando tanto juego como el, hasta ahora, inigualable Loki.
Uno de los principales factores positivos de la película es uno de los sellos de identidad tanto de la franquicia como del género, la acción. Con un estilo que ya es propio de Marvel, Civil War se nos presenta como un paso más en la escala de la espectacularidad de la acción, en concreto como un paso de gigante. ¿Y por qué diré lo de «gigante»? Muy sencillo, porqué es en esta película que vemos a al otro alter ego de Ant-Man, el Hombre Gigante, en una de las escenas más grandes del UCM. Debido a los acontecimientos de la historia, los dos bandos acaban reunidos en un aeropuerto alemán y acaban enfrentándose. La lucha es espectacular y todos y cada uno de ellos tiene su momento para lucirse, pero por lo que destaca, además de por la aparición de Spider-Man, es por el nuevo invento Lang y Pym, que permite al primero aumentar de tamaño y convertirse en un auténtico reto para el equipo de Iron Man. Este combate, que en muchos sentidos se podría considerar intranscendente, es la definición perfecta de la manera de hacer cine de Marvel, y no es por lo de intranscendente. Se nos presenta una acción dinámica, con unas coreografías muy bien descritas y presentadas, en las que todos los personajes encajan —al más puro estilo del cómic—, y en la que también hay cabida para las bromas —de las que hace gala el Hombre Araña—, y para los elementos revulsivos, como el susodicho gigante, que da juego para que los personajes tengan que enfrentarse a algo poco habitual en su poco habitual universo.
Sin embargo, por mucha acción que contenga, la historia de fondo que se nos quiere contar consigue llegar hasta nosotros para ofrecernos uno de los finales más impresionantes de la franquicia, cuyos malvados creadores solo buscan que sigamos yendo al cine en la siguiente entrega, en la que probablemente no se hará mención a ello, ya que es Doctor Extraño. Si es que, ante todo, Marvel sabe cómo mantenernos pegados a la butaca. Bromas aparte, el desenlace de Civil War es, a riesgo de spoilear, uno de los momentos culminantes de la franquicia, ya que nos hace preguntarnos «Y ahora, ¿qué?».
Para ir terminando, uno de los elementos que llama más la atención es el gran número de estrellas y sus respectivos alter egos en pantalla, en la susodicha escena del aeropuerto, tenemos a más de diez personajes dándose de lo lindo. Lo sé, se contradice con lo que he dicho antes, pero si en algunos momentos puede que el exceso de personajes sature un poco, es gracias a ello que esta película, aunque intenta centrarse en la figura del Capitán, es algo más que eso, se podría considerar incluso como una nueva entrega de los Vengadores o, como el mismo Robert Downey Jr. ha afirmado, algo así como una pequeña Iron Man 4.
Personalmente, como fiel «marvelita» y defensor del Universo Cinemático de Marvel —incluso con películas como Iron Man 3, que sigo pensando que es igual de buena que las anteriores—, debo confesar que después de Vengadores: La era de Ultrón, me di cuenta de que cada vez era más complicado hacerlo, ya que parece como si el estudio estuviera cayendo en un peligroso y vertiginoso torbellino de comodidad. Saben que la gente irá al cine a ver las películas que les pongan, por lo que a veces se pueden permitir dejar de pulir ciertos elementos de la cinta. Por suerte, creo que con Capitán América: Civil War, Marvel corrige los errores de las películas anteriores y vuelve a, como mínimo, darnos esperanzas para esperar un futuro nuevo y sorprendente.