Dr. Horrible’s Sing-Along Blog (Webserie, 2008)

El Dr. Horrible es un aspirante a villano que desea entrar en la «Evil League of Evil», pero el Capitán Hammer no hace más que frustrar sus planes. Para desahogarse, el villano cuenta su día a día en un vídeoblog, aunque esto no siempre le resulta provechoso, ya que explica sus planes antes de acometerlos. Además, el alterego del Dr. Horrible, Billy está enamorado de Penny, una chica que ha conocido en la lavandería y a la que apenas se atreve a hablarle. Desafortunadamente, mientras intenta llevar a cabo uno de sus planes, hará que el Capitán Hammer y Penny se conozcan y se enamoren, convirtiéndose, sin quererlo, en el amigo al que se le confiesan los amoríos de Penny. Así pues, mientras intente entrar en la «Evil League of Evil», el Dr. Horrible también intentará conseguir que Penny se enamore de él.
Dicho de este modo puede sonar a algo completamente tonto y soso, pero si os digo que esta webserie es en realidad un musical de superhéroes, ¿a qué suena mejor?
Escrita durante la huelga de guionista que afectó a la televisión americana entre finales de 2007 y principios de 2008, Dr. Horrible’s Sing-Along Blog fue un proyecto personal de Joss, Zack y Jed Whedon, y la pareja de este último, Maurissa Tancharoen, que quisieron seguir trabajando en algo que no influyera en la huelga. Para ello idearon este pequeño proyecto de bajo coste, cuyo fin era estrenarse a través de internet. A pesar de trabajar habitualmente con grandes productoras, Joss Whedon quería recuperar la libertad que le ofrecían las producciones independientes, en las que se podía hacer lo que quisiera y cuando se quisiera.
Habiendo terminado un guión plagado de canciones muy pegadizas —es imposible que no se te grabe en la cabeza los estribillos de las canciones como A Man’s Gotta Do o Everyone’s a Hero— escritas y compuestas por los Whedon, Joss recurrió a actores de primera fila para interpretar los principales, la mayoría de ellos amiguetes: Nathan Fillion, Neil Patrick Harris, Felicia Day y Simon Helberg forman el elenco principal, mientras que los papeles secundarios son llevados a cabo por todo un tropel de amigos y conocidos a modo de cameos. Con todas las piezas sobre el tablero —contando con todo el atrezo necesario, procedente en gran parte de producciones anteriores de Whedon—, el rodaje se llevó a cabo en menos de una semana, y tuvo lugar en el loft de Joss Whedon —algo que repetiría en su versión de Mucho ruido y pocas nueces grabada en su casa—, en un par de localizaciones de los estudios Universal y en sets de otros programas, como el de Monster House, que sirve de casa del Dr. Horrible.
En poco más de medio año, la producción terminó y se distribuyó al público a través de la plataforma internacional Hulu, dividida en tres actos que se estrenaron los días 15, 17 y 19 de julio respectivamente. Tras el éxito inicial, durante los meses siguientes al estreno, la serie fue ampliando su mercado al venderse en diferentes plataformas como Amazon y Netflix. Y, tras la solicitud de los fans, también se vendió en formato DVD y Blu-Ray.
La verdad sea dicha, si este proyecto lo hubiera llevado a cabo cualquiera de nosotros con nuestros amigos no habría tenido el menor éxito, sin embargo, al ser Joss Whedon y al contar con un reparto tan potente, es normal que haya triunfado. Sin embargo, debemos admitir que los personajes están muy elaborados y son muy carismáticos, a pesar de tener poco más de cuarenta minutos para desarrollarse. De los principales, los personajes de Penny —interpretado por Felicia Day— y Moist —interpretado por Simon Helberg— son graciosos y necesarios, sin embargo, el plato fuerte de la serie son el Dr. Horrible y el Capitán Hammer. Y no solo por el personaje, sino por las brillantes y divertidas interpretaciones de Neil Patrick Harris y Nathan Fillion. El primero es una parodia de los villanos de cómic, un hombre que quiere ser malo pero nunca puede o el héroe de turno se lo impide. A grosso modo podríamos decir que el Dr. Horrible es una versión moderna de Pierre Nodoyuna. Además, Neil Patrick Harris le da ese toque de tío nervioso e inseguro tan impropio de un villano. Por otro lado, el Capitán Hammer es el colmo de los héroes, narcisista, ególatra, autosuficiente, y un largo etcétera. Sin embargo, es un personaje divertidísimo, y más gracias a la puesta en escena de Fillion, que no duda en exagerar su interpretación para convertir al Capitán Hammer en un héroe de opereta.
Además de estos, hay un varios personajes secundarios que son irrepetibles, como el coro de Caballo Loco, que solo se dedican a leer las cartas de su jefe a ritmo de la música de un western, o los fans chalados del Capitán Hammer que, como ellos mismos dicen, «hacen cosas raras».
Los caracteres de los personajes, ya de por sí exagerados, son llevados al extremo al verlos interpretar las canciones, que si bien están muy elaboradas, no dejan de romper la posible seriedad de la historia —si es que tiene—, ya que son como los clásicos musicales que en lugar de decir las cosas hablando se dicen cantando. Por lo que es inevitable que, al ver a Nathan Fillion cantar y bailar sobre el techo de una furgoneta, o al ver a Neil Patrick Harris llevando el ritmo de una canción mientras el Capitán Hammer le golpea la cabeza contra el capó de un coche, nos riamos a carcajada limpia por lo absurdo de la situación. Y la cosa no se acaba aquí, no que va, es que incluso los comentarios de la película los hicieron cantando… ¡Menudos cracks!
Así pues, lo que empezó siendo un proyecto de bajo presupuesto llevado a cabo por profesionales, se acabó convirtiendo en todo un éxito mundial y se espera con gran expectación la segunda parte, que, por lo que ha ido diciendo Joss Wheddon, tarde o temprano llegará… Esperemos que sea cierto.

Una lapidaria:
Mis puños no son el martillo… El martillo es mi pene.