Las pequeñas cosas (Alberto Rodríguez, 2016)

Jean-Pierre Bertrand es un gran actor que pasa un bache por no conseguir decir la última línea de una película, y, por un problema técnico, se ve obligado a quedarse en Mallorca hasta que se reemprenda el rodaje. Por cosas del destino, en su camino se cruzara Laia, una guía que le han asignado para que lo lleve a donde quiera de la isla, que no dudará en intentar entablar amistad con el arisco actor. Sin embargo, lo que conseguirá será que Jean-Pierre vea la vida de una forma un tanto distinta.
Tras el éxito que tuvo Vale, el corto del año pasado, Estrella Damm no ha dudado en repetir la fórmula para seguir transmitiendo ese buen rollismo veraniego tan propio de su sello «Mediterráneamente», y lo ha conseguido de nuevo y en mayor medida. En esta ocasión, ha contado con Alberto Rodríguez, responsable de la premiada La isla mínima, como director y guionista, mientras que los papeles protagonistas han caído en manos de Laia Costa y Jean Reno, que ha podido hacer gala de su origen español interpretando con un más que correcto castellano. Aunque todo sigue siendo una excusa para promocionar una cerveza, a diferencia de la entrega anterior, la aparición de la marca es más sutil, aunque tampoco pasa desapercibida, sin embargo eso no le resta valor al cortometraje, que además no duda en mostrarnos lo más típico del Mediterráneo, como las calas, el mar y la buena comida, de tal forma que se podría confundir con un documental de viajes protagonizado por Jean Reno, ya que la naturalidad de la interpretación es más que destacable.
Muchos podrán decir que este cortometraje —así como el anterior y los que espero que sigan en años venideros— es pueril, superficial y totalmente innecesario, sin embargo es gracias a este tipo de productos que, un servidor, disfruta del cine, ya que con apenas un cuarto de hora consigue arrancarte una sonrisa que te dura todo el día o más.