Sully (Clint Eastwood, 2016)

Clint Eastwood vuelve a ponerse el mono de director para presentarnos una película basada en un hecho real, en el que un avión de pasajeros aterrizó sobre el rio Hudson tras una avería en sus motores, ese día, Chesley “Sully” Sullenberger, el primer piloto del avión, con su pericia, salvó la vida a los 155 pasajeros que iban a bordo. Sully fue considerado un héroe y desde entonces ese hecho se le conoce como el milagro del Hudson.
La historia ya la conocíamos puesto que fue noticia en todo el mundo en el año 2009. Sin duda fue uno de esos milagros en el que parecía imposible la supervivencia de todos los tripulantes, sabiendo que habitualmente un accidente de avión suele terminar en una gran tragedia. Pero la película no solo se encarga de mostrarnos lo que ocurrió durante el accidente, si no que nos muestra algo que no habíamos visto, la posterior investigación por parte de la aseguradora de la compañía y la comisión de investigación aérea de Estados Unidos, que pretenden justificar si la decisión tomada por el capitán Sully fue la acertada. Puesto que para ellos, el hecho de tener que retirar un Airbus A320 del rio Hudson supondría un gran coste económico. A priori, una acción cínica teniendo en cuenta que se ha salvado la vida de los 155 tripulantes que iban a bordo, pero no deja de ser un procedimiento de actuación rutinario tras un accidente para saber si se hizo lo correcto o no. La forma de narrar el acontecimiento se ha hecho de manera inteligente, intercalando las escenas del accidente con la posterior investigación, pero sin saber realmente lo que pasó hasta el final, todo el peso de la película recae sobre el protagonista principal, el piloto aéreo Sully, con él viviremos esos momentos de nervio y tensión que pasó tras el accidente, y para ello que mejor que contar con uno de los mejores actores y más consolidados del cine, Tom Hanks demuestra que es capaz de encarnarse en cualquier personaje con un cuidado y detalle asombroso, no es que sea un papel difícil pero cuesta imaginar a otro que no sea él en el papel. También tenemos a Aaron Eckhart haciendo el papel del segundo piloto de abordo Jeff Skiles, el cual defiende rotundamente la acción tomada por Sully y será su gran amigo y apoyo durante la investigación. La película tiene buen ritmo y me ha recordado en cierto aspecto a la de El vuelo de Robert Zemeckis (2012). Sorprendentemente dura poco más de hora y media, teniendo en cuenta que es un drama y que Clint es de los que suelen sobrepasar las dos horas, la película se hace relativamente corta. Algo que facilita el hecho de evitar que se haga lenta. De hecho mirándolo fríamente son pocos los escenarios en los que transcurre por lo que no es una película de grandes decorados ni pretenciosa. La película seguramente esté en la media de lo que ha hecho el director, no es de la peores, pero tampoco llega a ser una de esas de sello del director de las que marcan un antes y un después en su carrera, lo que sí demuestra es que Eastwood a pesar de sus 86 años aun esta en forma para mostrarnos buenas historias.