Kong: La Isla Calavera (Jordan Vogt-Roberts, 2017)

Nos encontramos en 1973, la Guerra de Vietnam ha llegado a su fin, para algunos más satisfactoriamente que para otros. Bill Randa y Houston Brooks son dos científicos pertenecientes a la misteriosa entidad Monarch, que convencen a un senador para que los envíe junto a una expedición del Landsat a una misteriosa isla que ha sido detectada recientemente desde los satélites espaciales. Para esta misión, Randa pide a un equipo y una escolta militar, algo que lleva a que una unidad de helicópteros del ejército, liderados por el coronel Packard, no pueda regresar a casa, y tenga que unirse a los científicos del Landsat, a los de Monarch, a James Conrad, un rastreador experimentado de las Fuerzas Especiales Británicas, y a Mason Weaver, una reportera gráfica, para viajar hacia la inexplorada Isla Calavera. Lo que no ha dicho Randa y el equipo de Monarch es que sospechan que en la isla hay algo más que extensiones deshabitadas llenas de recursos útiles para Estados Unidos. Lo que en principio era una simple expedición científica se convertirá en una carrera por la supervivencia a través del más inhóspito de los territorios que conoce el hombre.
Warner Bros. ha puesto toda la carne en el asador para crear una nueva franquicia conocida como MonsterVerse, protagonizada no solo por Godzilla —cuya peli ya dirigió en 2014 Gareth Edwards—, sino también por Kong. Para ello ha fichado a un gran cartel, incluso más llamativo que el que tuvo el de Godzilla, con Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, Brie Larson, John Goodman, John C. Reilly, Toby Kebbell y John Ortiz. Todos ellos darán vida a unos personajes bastante enmarcados en los clichés del género de aventura, sin embargo lo hacen a la perfección, habiendo un héroe duro de pelar, un militar traumatizado por la guerra, una chica aventurera, unos científicos miedicas, e, incluso, un náufrago medio loco, además de una buena ristra de personajes que, inevitablemente, van a morir por estúpidos.
Y es que Kong: Skull Island es una película de aventuras y palomitera de pies a cabeza. A diferencia de Godzilla, en la que simplemente veíamos como los humanos eran meros espectadores de una batalla para la que no estaban a la altura entre monstruos, aquí se plantea más una historia que en muchos sentidos nos recordará a la primera entrega de Jurassic Park, así como a las tramas y ambientaciones de grandes clásicos de la literatura de aventuras como Viaje al centro de la Tierra de Jules Verne, El mundo perdido de Arthur Conan Doyle o, aunque sea en una sola trama de la historia, a La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. En este sentido, es interesante ver que, después de los enigmas que dejó Godzilla, ahora empiezan a encajar las piedras al aparecer en escena la teoría de la tierra hueca, claramente vinculada a la creación de Verne.
Además, los hechos, al tener lugar al final de la Guerra de Vietnam, es inevitable que nos recuerde a películas que giran entorno a este conflicto, pero en muchas ocasiones no podremos dejar de ver que algunas secuencias de Kong: Skull Island están hechas adrede para recordarnos al clásico de Francis Ford Coppola, Apocalypse Now (1979), tanto por el ambiente, la música o la fotografía.
Sin dejar de lado que esta película está muy bien encajada en la época que retrata, así como precuela de Godzilla, no debemos olvidar al gran protagonista de la cinta, Kong, que regresa a las pantallas de la forma más espectacular posible. Haciendo acopio de todas las técnicas digitales, prácticamente desde los primeros minutos de la cinta veremos en todo su esplendor a un simio descomunalmente grande, más en la escala de monstruos como Godzilla, que en la de anteriores versiones del personaje. En este sentido, es mucho más monstruoso que el que vimos en 2005 de la mano de Peter Jackson, que simplemente era un gorila muy grande, para convertirse realmente en un dios, al menos en su isla. Y es aquí, la amenaza a la que deberá enfrentarse es algo que un par de dinosaurios, sino habrá una extrañas criaturas a las que solo él puede derrotar.
El resultado final es una muy buena película, tanto de aventuras, como de monstruos, ya que tiene todos los elementos para que disfrutemos de una historia, a priori, lo suficientemente sencilla para que no nos impida deleitarnos con las espectaculares escenas de acción, dignas del mejor de los blockbusters. De momento, mientras esperamos a que el MonsterVerse se vaya completando con la segunda parte de Godzilla y Godzilla vs. Kong, entre las manos tenemos Godzilla y Kong: La Isla Calavera, películas mucho más que entretenidas que se pueden disfrutar de forma independiente con un buen bol de palomitas.