Sharknado 1, 2, 3, 4 y más allá (Anthony C. Ferrante, 2013-2016)

En un universo paralelo, en el que la naturaleza se está volviendo loca y se está enfrentando a la humanidad, Estados Unidos se verá acechado por los mayores desastres naturales de su historia, los sharknados, unos tornados que, tras succionar todo tipo de escualos carnívoros del océano los hará viajar por las principales ciudades del país, mientras devoran todo lo que encuentren a su paso. Primero Los Ángeles, Nueva York, Washington, Las Vegas y Miami, y después el país, el mundo y el universo entero… Que, para los que no lo sepan, los tiburones también vuelan en el espacio. Y si no teníamos suficiente con los sharknados, también veremos petronados —hecho de petróleo—, fuegonados —cuando este petróleo se prenda—, electronados —cuando su base sea eléctrica—, lavanados —cuando un tornado absorba la lava de un volcán extinguido—, e, incluso, vacanados —cuando en lugar de tiburones los tornados estén llenos de vacas—, si el que no esté satisfecho con la actividad argumental es porqué no quiere.
Podríamos ahondar en la profundidad de los personajes o de las tramas, pero, lamento informar que la mecánica de cada película viene siendo más o menos la misma, con el único aliciente que en cada entrega los tornados son más grandes, los tiburones más hambrientos, las muertes más absurdas y violentas, y la lista de actores recuperados del olvido más larga.
En el ojo de los sharkandos siempre estará Fin Shepard, un surfero californiano de origen neoyorquino y que se retirará a Kansas venido a menos, que se convertirá en el héroe de una nación mientras los sharknados van in crescendo. La realidad que se esconde tras su heroicidad es el deseo irrefrenable de salvar a su familia, formada por su esposa, sus dos hijos mayores, el pequeño Gil y su padre, un gran militar y astronauta. Alrededor de ellos, siempre habrá toda una larga lista de personajes satélites cuya intervención será más bien escasa, y solo aparecerán para morir de la forma más horrible, sangrienta y absurda posible.
A parte de los dos protagonistas principales, Ian Ziering —el guaperas de Beverly Hills—, y Tara Reid —la chica guapa de American Pie—, a los que se unirá David Hasselhoff, un hombre que no necesita presentación, habrá una increíble lista de actores y no tan actores que participarán en las películas sin otro motivo que su cara más o menos conocida: John Heard, Jason Simmons, Kelly Osbourne, Robert Hays, Wil Wheaton, Judah Friedlander, Judd Hirsch, Billy Ray Cyrus, Richard Kind, Gary Busey, Lou Ferrigno, Carrot Top, Patti Stranger, Hayley Hasselhoff, Dolvet Quince, Vivica A. Fox, Alexandra Paul, Duane Chapman, Bo Derek, frankie Muniz, David Faustino, Mark McGrath, e, incluso, George R. R. Martin —sí, el escritor de uno de los mayores éxitos literarios de la historia, así como de su versión televisiva de la HBO—, entre muchos otros, pero muchísimos otros. Seguramente por los nombres os vais a quedar igual, pero si los googleáis, la mayoría de sus caras, al menos, os sonarán de pelis malas y series peores. Entre todos ellos, además, a destacar también Steve Guttenberg, prota de las buenas pelis de La Loca Academia de Policía, que además de hacer un cameo en Sharknado 4, se ganará su propia franquicia de serie B, Lavalantula, que protagonizará junto a su antiguo compañero de reparto, Michael Winslow, más conocido como el negro de los ruiditos, y Marion Ramsey, la bajita de voz chillona, y ya van por la segunda entrega.


Lo que empezó como una de las peores películas jamás filmadas, típicas de la larga lista de producciones del estilo de The Asylum —que para vuestra salud mental os recomiendo que veáis con medida y sin abusar—, se ha convertido en la mayor franquicia de la serie B, ya que con apenas tres millones de dólares de presupuesto para cada entrega, han generado los mayores beneficios del estudio, convirtiéndolo en la productora de referencia para el canal SyFy, que además de películas, también realiza videojuegos y series de televisión.
Lo curioso de estas películas no es tanto lo malas que son —porque lo son, el argumento es flojo, el guión horrible, la factura horrenda y la interpretación abominable—, si no que han creado escuela y fandom, la gente las disfruta y las vive casi como con Star Wars o Los Vengadores, haciendo que hoy en día todo el mundo sepa que es Sharknado. Pero da absolutamente igual lo mala que se la historia o la interpretación, cuando el eje principal de la historia consiste en mostrar las variadas y pintorescas formas de matar tiburones voladores, sea con motosierras, escopetas, armas caseras, machetes o espadas lásers.
De momento llevan cuatro entregas en cuatro años, y ya está confirmada la quinta para el 2017… ¡Que no termine la fiesta!