Clock Cleaners (Ben Sharpsteen, 1937)


Mickey, Donald y Goofy son los limpiadores del reloj de una torre y, a pesar de sus sorprendentes métodos, se esfuerzan para llevar a cabo su tarea. Sin ir más lejos, Donald se esfuerza tanto que, al limpiar el muelle principal, acaba por desenrollarlo; Mickey tiene un encontronazo con una cigüeña que se niega a abandonar la maquinaria del reloj; y Goofy se encarga de limpiar el interior del campana, a pesar de los golpes que esta recibe. Será uno de estos golpes, que Goofy recibe directo en la cabeza, que lo lleva a tambalearse al borde de la torre, cayendo en numerosas ocasiones, en las que Mickey hará lo imposible para salvar a su amigo.
Clock Cleaners es, sin duda, uno de los mejores cortos protagonizados por el trío de personajes. Tiene una historia que se asemeja a las viejas aventuras de Harold Lloyd, pero los animadores supieron llevarla al terreno de la animación y lograr una auténtica obra de arte. Por ejemplo, además de un tratamiento excelente de los personajes, existe un deseo por mostrar la altura de la torre del reloj, para conseguir transmitir al espectador la sensación de que está a punto de caer junto con Goofy.
A parte de esto, Clock Cleaners tuvo cierta controversia en relación a los diálogos de Donald, en el que incluía frases malsonantes poco apropiadas para una audiencia infantil y —para los años treinta— también adulta. Así que pronto estuvo de no estrenarse, sin embargo, aprovechando la peculiar pronunciación del pato y un par de pinceladas en las líneas esto se corrigió y pudo ver la luz.
Por lo que respecta a Goofy, miembro de pleno derecho del trío, se muestra en todo su esplendor, con una animación muy dinámica y cuidada, que lo convierte en el elástico personaje al que todos queremos ver hacer sus, en este caso, peligrosos equilibrismos.