Goofy según Art Babbitt. Por Francesc Marí

Desde que Goofy viera la luz en 1932, había sido un personaje muy secundario, poco importante, siendo relegado a un segundo o un tercer plano de la acción, dándole tan solo unos pocos segundos de un corto de Mickey para exhibirse. La verdad era que la mayoría del equipo de producción y animación se fijaba en otros, como Mickey o Minnie, o incluso el caballo Horacio. Sin embargo, hubo un hombre que supo ver en Goofy, al que por aquel entonces todavía se conocía como Dippy Dawg, un potencial infinito. Ese hombre era un joven animador llamado Art Babbitt. Para resolver el problema de desaprovechamiento de Goofy, en junio de 1934, a sus veintiséis años de edad, Babbitt se sentó frente a su máquina de escribir y compuso lo que él tituló como «Character analysis of the Goof», que podría traducirse como «Análisis del personaje de Goofy». Este texto le serviría más tarde para dar una charla a sus compañeros sobre como aplicar las técnicas de dibujo y, sobre todo, movimiento en el personaje de Goofy y como tratarlo.

«En mi opinión, Goofy, hasta ahora, ha sido un personaje flojo de dibujo animado porque tanto su forma física y mental ha sido indefinida e intangible. Su figura ha sido una distorsión, no una caricatura, y si se supone que tiene que tener una mente o una personalidad, indudablemente nunca se le ha dado la ocasión para demostrarlo. Tal y como cualquier actor debe analizar a fondo el personaje que interpreta, para saber como el personaje caminaría, menearía los dedos, frunciría el ceño o rompería a reír, el animador debería conocer el ritmo del personaje en el que está trabajando. En el caso de Goofy, la única característica que se ha identificado anteriormente con él ha sido su voz. No se ha realizado ningún esfuerzo para dotarle de un propósito apropiado, un conjunto de gestos o un actitud mental.
Es difícil clasificar las características de Goofy en columnas de rasgos físicos y mentales, porque se entretejen, reflejan y realzan la una a la otra. Por lo tanto, lo mejor será mencionarlo todo a la vez.
Pensad en Goofy como un compuesto de un eterno optimista, un buen samaritano crédulo, un tonto, y un pueblerino holgazán y bondadoso. Es desarticulado y desgarbado, pero no elástico. Puede moverse rápido, si es necesario, pero prefiere evitar los sobreesfuerzos, así que se decanta por las soluciones fáciles. Es un filósofo de barbería. No importa lo que pase, él lo acepta de la mejor o la peor manera. Ayudará a quien sea y presta sus servicios incluso cuando no se necesitan, creando confusión. Pocas veces, por no decir nunca, alcanza su objetivo o acaba lo que empieza. Su cerebro es bastante etéreo y le cuesta concentrarse en cualquier tema. Cualquier distracción puede distraerle y le cuesta mucho mantenerse fiel a sus propósitos. 
Aun así, Goofy no es el tipo de tonto por el que uno siente pena. No babea o da gritos. Es afable, un bobo que se cree inteligente. Se ríe sus propias bromas porque es incapaz de entender ninguna otra. Si es la víctima de una catástrofe, inmediatamente ve su lado bueno, y su disgusto y su enfado se derriten rápidamente en una amplia sonrisa. Si hace algo particularmente estúpido, de seguida se ríe de él mismo, cuando al fin cae en la cuenta. Es muy amable y compungido, y sus errores le avergüenzan, pero trata de reírse de ellos. Tiene música en el corazón, aunque siempre es la misma melodía, y le veo tarareando para sí mismo mientras trabaja o piensa. Habla consigo mismo porque le es más fácil saber lo que piensa si lo oye antes.
Su postura es nula. La espalda se le arquea hacia el lado equivocado y la barriga le sobresale. La cabeza, el estómago y las rodillas le dirigen el cuerpo. Tiene el cuello bastante largo y escuálido. Tiene las rodillas caídas y los pies enormes y planos. Anda con los talones y los dedos le suben hacia arriba. Tiene los hombros estrechos y le caen rápidamente hacia abajo, confiriendo delgadez a la parte superior de su cuerpo y haciendo que sus brazos parezcan largos y pesados, aunque de hecho no estén dibujados de esa forma. Sus manos son muy sensibles y expresivas y aunque sus gestos son amplios, deben reflejar a un caballero. Sus zapatos y sus pies no son los tradicionales pies redondeados de dibujo animado. Sus arcos se derrumbaron hace mucho tiempo y sus zapatos deben tener un carácter muy definido.
No penséis en Goofy como una salchicha con accesorios de manguera. Aunque es muy flexible y blando, su cuerpo sigue teniendo solidez y peso. La holgura de sus piernas y manos debe conseguirse a través de interrupciones en las articulaciones, en lugar de que parezca una cuerda enroscándose. No es musculoso, pero tiene la fuerza y resistencia de una persona enjuta y fuerte. La ropa no le queda bien, los pantalones le son anchos en las rodillas y las perneras luchan por tocarle los zapatos, pero nunca lo hacen. Los pantalones le caen y se le marcan por debajo de la entrepierna. El suéter le queda bien ajustado, excepto por el cuello, y el chaleco es demasiado pequeño. El sombrero es de un tejido suave y anima un poco.
Es verdad que existe vaga similitud en la construcción de la cabeza de Goofy y la de Pluto. Pero el uso de sus ojos, su boca y sus oreja son completamente diferentes. Uno es un perro, el otro un humano. Su cabeza puede ser concebida como una caricatura de una persona con una cabeza puntiaguda. Ojos enormes y distraídos, una boca enorme, un grueso labio inferior, una lengua gorda y una nariz protuberante más grande hacia fuera y doblada hacia arriba. Sus ojos deben permanecer parcialmente cerrados para conferirle una apariencia estúpida y somnolienta, como si le costara mantenerse despierto. Pero, por supuesto, pueden abrirse como platos para expresiones o acentos. Parpadea bastante. Sus orejas, normalmente, no son más que apéndice que arrastra y no son usadas de la misma que las de Pluto, excepto en raras expresiones. Su frente es pesado y rompe el círculo que describe su cráneo.
Es muy vergonzoso, incluso cuando algo muy estúpido ocurre ante él, hace caras ante la cámara como un actor amateur con familia entre el público, intentando ocultar su vergüenza haciendo caras y señalándoles.
Está en contacto con duendecillos, duendes, hadas y otras fantasías. Todo objeto o pieza de un mecanismo, que para nosotros no tiene vida, tiene alma y personalidad en la mente de Goofy. Lo improbable se convierte en realidad en lo que respecta a Goofy.
Tiene un maravilloso control muscular del trasero. Puede hacer maravillas con él y su trasero debe utilizarse siempre que haya una oportunidad para enfatizar una postura divertida.
Este pequeño análisis ha cubierto a Goofy de pies a cabeza y habiendo llegado a su fin, yo llego al mío».

El esfuerzo de Babbitt por establecer de una vez por todas quién era Goofy, al final dio sus frutos, permitiendo ver al Goofy que él describía completamente desarrollado en el corto Moving Day de 1936.