Coherence (James Ward Byrkit, 2013)

Un grupo de amigos celebran una cena en casa de uno de ellos. Todo parece ir bien cuando de pronto se produce un apagón tras ver pasar un cometa. Aprovechando la ocasión, uno de ellos recuerda un suceso ocurrido en Finlandia, en 1923, donde el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Una curiosa anécdota que parece tener algo en común con lo que les pasará al grupo de amigos. 
Coherence nos sirve en bandeja de plata un thriller psicológico con toques de ciencia ficción con la paradoja del gato de Schrödinger como telón de fondo. Hay que reconocer que la película tiene un mérito enorme puesto que se ha realizado a lo low-cost. Una sola localización, ocho personajes y cinco días de grabación han sido suficientes para rodar una peli cuyo argumento e interacción entre los personajes son el centro de atención. Da gusto ver como se lleva a cabo una buena idea sin necesidad de ser pretenciosa o sobrecargarlo todo con subtramas o efectos especiales simplemente para llamarla atención del publico, en Coherence no hace falta nada de eso. De hecho, el estilo de grabación tiene ese toque amateur en el que la cámara se mueve mucho y muestra planos desencuadrados generando confusión y despistando al espectador. La película está dentro de ese selecto grupo de películas de las que te hacen estrujar el cerebro, ya sea como en Predestination, Primer, Memento, The Man from Earth o incluso Los Cronocrímenes. Esas pelis que suelen tener en común un bajo presupuesto, escenarios pequeños y un protagonismo absoluto de los personajes. Y también que suelen triunfar en los festivales de cine aunque luego pasan desapercibidas por el público en general. 
Sin "espoilear", la historia se centra en la idea de los universos paralelos o multiversos, sorprendentemente enfocado todo en un único escenario, una simple casa mientras transcurre una cena de amigos. El guión, escrito por el mismo director, nos hace todo el rato pensar en quién dice la verdad y quiénes son los malos, si es que los hay. La tensión avanza conforme las dudas crecen y es aquí donde este tipo de películas suele tener un final de esos que te descolocan o te dejan más confuso. En esta ocasión, a pesar de no ser un mal final quizá le ha faltado un toque transgresor para romper con esa idea y dejarnos literalmente con el culo torcido. De todas maneras si eres fan de este tipo de películas donde se hace funcionar al cerebro, Coherence es una de esas sorpresas agradables dentro del género.