Starship Troopers: Las brigadas del espacio (1997, Paul Verhoeven)

Cuando hablamos de películas de ciencia ficción relacionadas con alienígenas casi siempre hacemos referencia a las que suelen ser de invasiones, es decir, cuando vienen a nuestro planeta a darnos pal pelo. Normalmente a nosotros, la humanidad, nos suele pillar desprevenidos y acabamos siempre derrotados. Pero gracias a nuestro ingenio y nuestro deseo de sobrevivir, y al héroe casi siempre americano, terminamos al final derrotándolos y mandándolos al lugar que proceden. Un claro ejemplo seria Independence Day (1996). Pero de vez en cuando somos nosotros, los humanos, los que vamos a otros planetas a conquistarlos. Avatar (2009) es un claro ejemplo reciente de invasión a un planeta extraterrestre, aunque también tenemos a un clásico como Planeta Prohibido (1956), pero creemos que hay una película que encaja mejor con nuestro ejemplo de invasiones: Starship Troopers: Las brigadas del espacio.
Dirigida por Paul Verhoeven Robocop (1987) o Desafío Total (1990), e interpretada por Casper Van Dien, Denise Richards, Dina Meyer y Michael Ironside, Starship Troopers está basada en la novela homónima de Robert A. Heinlen de 1959. Es un film que parodia las películas de acción patrióticas americanas y militares.
Tenemos una sociedad futurista de corte militar donde los civiles deben hacer el servicio militar si quieren ser considerados “ciudadanos” y poder obtener ciertos derechos como votar, entrar en política o ser madre. John Rico (Casper Van Dien) es un chico de familia adinerada que no sabe qué hacer después del instituto, está enamorado de su chica Carmen Ibañez (Denise Richards), ella quiere convertirse en piloto espacial de la Federación. Rico por su parte, como quiere estar cerca de su novia, decide alistarse en la Infantería, que es lo único a lo que puede aspirar debido a su baja cualificación. Tras un meteorito que destruye la ciudad de Buenos Aires y causa millones de muertes, la Federación declara la guerra a los insectores del planeta Klendathu (autores de dicha masacre) y John y sus compañeros tendrán que enfrentarse a ellos.
Verhoeven nos engaña haciéndonos creer que es una película fascista pro-militarista pero no, y ahí esta la gracia porque es justamente todo lo contrario, una critica a este tipo de sentimiento. Es por ello que esta película, que tiene tantos defensores como detractores, si la miras desde fuera te puede engañar, pero cuando observas los detalles te das cuenta de la sátira y parodia al cine Hollywoodiense de ese estilo. Para empezar te la tienes que tomar con mucho humor, con mucha ironía, estamos en un futuro fascista, tienes que hacer el servicio militar para ser algo en la vida, donde todos luchamos contra el enemigo, en este caso los bichos. Para propagar ese odio hacia los bichos está la propaganda militar y sensacionalista, la manipulación del gobierno, con vídeos para alistarte, cínicos, irónicos, con mucho humor negro, explicando lo malos que son los enemigos, con frase como “el único bicho bueno es el que está muerto”, te hacen creer que vives en un mundo perfecto, moderno y ordenado, pero no es una apología del fascismo, todo lo contrario, como ya hemos dicho se mofa de él, de las pelis patrióticas americanas, de los típicos clichés militares y todo esto con unos muy buenos efectos especiales y mucha acción pero con estilo de serie B y ambientado en un futuro donde la raza humana coloniza planetas. Los actores no son malos, son malísimos y ahí está la gracia, está hecho a propósito, chicos guapos con diálogos vacíos y tópicos, escenas previsibles, violentas con mucho gore. El director Verhoeven nos planta un film que a simple vista parece una película más, pero si no te la tomas en serio es cuando realmente captas lo que el director quiere expresarnos, ese sentimiento antibelicista y que la guerra y la fuerza no justifican un fin. Una peli de culto que se ha convertido una de las mejores películas de acción de la década de los noventa. Un imprescindible. Desea saber más.