Los cronocrímenes (Nacho Vigalondo, 2007)

Mientras un hombre está sentado en el jardín de su casa, descubre tras mirar por los prismáticos a una preciosa joven, intenta encontrarla en la profundidad del bosque pero un individuo armado con unas tijeras y la cara vendada lo ataca por la espalda, consigue huir y llega a un laboratorio científico situado en mitad del bosque. El laboratorio cuenta con una máquina que le ofrece la oportunidad de realizar un viaje extraordinario, un viaje de catástrofes y consecuencias imprevisibles. 
No es habitual encontrarnos en el cine español películas de ciencia ficción, estamos acostumbrados
sobre todo a ver comedias románticas, dramas y thrillers de corte clásico, por eso es una sorpresa encontrar una cinta como esta que se une a ese selecto y pequeño grupo de pelis que te hacen pensar y estar atento. 
El debut de Nacho Vigalondo como director no podía haber sido mejor. Los cronocrímenes tiene eso que esperamos de una película de viajes en el tiempo de repetición o bucle, donde una persona viaja al pasado para cambiar algo pero en lugar de arreglarlo lo estropea más, teniendo que volver atrás para remediarlo, generando paradojas. En el marco temporal, los hechos de la peli ocurren en menos de veinticuatro horas, y algunas situaciones son las mismas vistas de diferentes posiciones, como es lógico en este caso, estamos siguiendo una trama de diferentes perspectivas temporales. Para una película como esta no es necesario grandes efectos especiales ni una trama exagerada que englobe secretos de estado, conspiración, organizaciones secretes o esas cosas que se presupone en estos casos, simplemente es un recurso para animar una historia sencilla casi cotidiana y aparentemente sin interés, es la gracia de los viajes temporales, los puedes enfocar en cualquier circunstancia sin necesitar grandes inversiones en cuanto a producción, con un escenario, un par o tres de personajes y una historia simple que se complica por las circunstancias de la misma, y tenemos una más que interesante película. Karra Elejalde, alias Héctor, es el encargado de llevar todo el peso de la trama, le ayudará el propio Vigalondo que es ni más ni menos el encargado de hacer funcionar la tan peculiar máquina del tiempo. También contamos con actrices como Candela Fernández o Bárbara Goenaga y con eso ya tenemos el reparto más que suficiente para hacer la peli entretenida. No es que la peli requiera una gran interpretación pero los actores saben como hacernos creer los hechos que pasan.
La peli gustará a todo amante del género, una sorpresa de nuestro cine que bien puede competir con otros films del género como Primer o Predestination.