Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017)

Marvel sigue con ritmo y ya tenemos la tercera parte de Thor, película que, tras la de Pantera Negra, sirve como punto de partida a la tan esperada Vengadores: La guerra del infinito.  
La historia continua con lo dejado en Thor: El mundo oscuro (2013), con Loki suplantando a Odín, Thor, que lo había dado por muerto en la anterior, regresa a Asgard para descubrir lo que ha hecho su hermano y para enterarse de que el fin del mundo de Asgard (el Ragnarok) esta a punto de comenzar. 
Thor Ragnarok se podría decir que es un nuevo comienzo en la andadura de Thor y el universo Marvel, parece que han querido darle un nuevo look más acorde al estilo actual de las películas de la franquicia, y por que no decirlo, más parecido al estilo Guardianes de la Galaxia (2014), y es que son muchos los elementos que nos recuerdan a la de Star-Lord y compañía. Ya de entrada vemos que el personaje de Thor (Chris Hemsworth) se ha vuelto más graciosillo, no para de hacer bromas y parece menos serio que en las anteriores, el humor vuelve a estar presente en la mayor parte del metraje y la estética recuerda muchísimo a la Guardianes de la Galaxia, quizá sea porque dentro de poco se van juntar todos o porque los productores ven que funciona más este enfoque en las películas. Esto puede tener una parte buena, las pelis son entretenidas, te lo pasas bien, pero la parte mala es que pierde frescura y autenticidad y se convierte en otra peli más de Marvel. Sea como fuere, se nota que han querido darle un nuevo lavado de cara al personaje, no solo en el aspecto físico, adiós a su melena rubia, si no en liquidar literalmente todo lo relacionado con las anteriores películas: adiós a los amigos de Thor, adiós al padre Odín (Anthony Hopkins), hasta adiós al mundo de Asgard, todo eso queda finiquitado y solo se salva algún personaje en concreto como el regreso Heimdall (Idris Elba) o, evidentemente, de Loki (Tom Hiddleston). También se aprovecha para añadir a nuevos personajes como la Valkiria (Tessa Thompson) o a Skurge (Karl Urban), un verdugo totalmente innecesario que no aporta nada a la trama. 
Thor por sí solo no vende lo suficiente como para protagonizar una película completa, por lo que era muy necesario la incursión de otro personaje que también por sí solo no vale para protagonizar una peli completa pero como acompañante cumple de sobras. Hulk es el compañero perfecto de Thor. En Vengadores: La era de Ultrón (2015) ya vimos que Bruce Banner (Mark Ruffalo) se marchaba a bordo de una nave tras la batalla de Sokovia. Desde entonces habíamos perdido la pista de este personaje y no es hasta esta peli en la que lo vemos de nuevo en acción. Por su puesto Hulk cumple con lo que promete, sobretodo en esa primera aparición enfrentándose al propio Thor en esa especie de combate de gladiadores. Y como también pasa con Thor, le han dado un toque más cómico. De todos los personajes secundarios que aparecen el más destacado es el interpretado por el genial Jeff Goldblum, el Gran Maestro, el amo del planeta Sakaar cuya formar de ser en ocasiones ridícula y un aspecto estrambótico le dan un toque original, aunque alejado del aspecto de los cómics. 
Como en casi todas las de Marvel, la peli tiene ritmo y en ningún momento resulta pesada, pero la trama que parte con buen pie se desinfla un poco cuando te das cuenta que le falta más profundidad a la historia, es bastante sencilla y no introduce ningún elemento destacable, de echo la parte final se vuelve algo predecible. La villana de turno, la diosa de la muerte Hela (Cate Blanchet), que al principio puede parecer aterradora se vuelve una villana más en su tramo final sin destacar apenas. Por lo demás tenemos acción, momentos divertidos, buenos efectos especiales, algún que otro cameo y un par de escenas post-créditos made in Marvel. 
En definitiva Thor Ragnarok es una peli entretenida y mejor que la anteriores, con un estilo más cercano a la de Guardianes de Galaxia, pero que no llega a destacar ni a resultar realmente importante. Parece más una precuela de La guerra del infinito que una tercera parte de Thor. Algo que no tiene por que ser realmente malo.