Your Name (Makoto Shinkai, 2016)

Kimi no Na wa. (君の名は。 "Tu Nombre" en español) se ha convertido en el anime más taquillero de la historia, superando incluso a la tan famosa producción del estudio Ghibli: El viaje de Chihiro (2001). Estrenada en Agosto de 2016 en Japón batió récords en taquilla y fue número uno durante varias semanas, su recaudación mundial superó los 350 millones de dólares, algo totalmente increíble para una película de animación no estadounidense, pero bien, ¿qué tiene de especial Your Name?
Para empezar, la historia de Your Name es mucho más accesible y universal, a diferencia de otras obras niponas que cuentan con historias mucho más complejas y enrevesadas, la idea es sencilla, pero a su vez tiene ese toque fantasioso y de ciencia ficción el cual nos sirve de punto de atención y nos mantiene atentos a la historia. Los diferentes puntos de vista de los dos protagonistas, los toques de humor típicos del anime nipón y el drama que desenvuelve la historia son llevados con cierta inteligencia sin llegar a ser excesivos en ningún momento. Eso es lo que más me gusta, a pesar de ser un drama romántico, no lo parece, no es empalagoso, no se hace cursi, todo está desarrollado en su justa medida. Seguramente por eso ha triunfado tanto, su accesibilidad para todo tipo de público.
Otro aspecto destacable es el visual. Si algo caracteriza a Makoto Shinkai y a la productora CoMix Wave Films es en el hiperrealismo de sus escenas, esos paisajes ultra detallados, calcados a los reales donde podemos ver lugares de japón con todo lujo de detalles, lo hemos visto en 5 centímetros por segundo o en el preciosísimo mediometraje El jardín de las palabras, con un gusto visual excelente.
La película, escrita por el propio Makoto Shinkai, cuenta la historia de Taki, un chico de ciudad y de Mitsuha, una chica de un pueblo de montaña cuyas vidas al principio son totalmente distintas. Un día descubren que durante el sueño sus cuerpos se intercambian, sin saber muy bien por qué se comienzan a comunicar por medio de notas. A medida que consiguen superar torpemente un reto tras otro, se va creando entre los dos un vínculo que poco a poco se convierte en algo más emocional.
A priori la historia no sorprende, cuantas veces hemos visto películas donde se intercambian los cuerpos, sobretodo en las comedias, pero aquí se lleva de una manera más misteriosa y con sorpresa incluida, este es otro aspecto que me ha gustado de la película, lo bien que desarrolla esos cambios de vista entre un personaje y otro. El final es lo único que no me ha sorprendido, ya que ha seguido el desarrollo habitual en este tipo de dramas románticos. Hubiera sido más acertado haber dejado la trama en el aire, para evitar ese happy ending tan típico del género.
Pero bien, llegamos al punto importante, ¿es la mejor película de anime? evidentemente que no, de hecho cualquiera de las de Ghibli las considero mejor, pero sin duda es una de las más accesibles para el público en general, ese público que no está acostumbrado a este género o que piensa que las películas de dibujo son infantiles, sobretodo aquí en occidente, es un buen ejemplo para demostrarles el potencial que tienen.