ahora-me-ves-2Tras su espectacular despedida del público desde Nueva York, los jinetes llevan escondidos un año. Puede que sepan que su líder es Dylan Rhodes, sin embargo no saben nada más, ni tampoco qué o quién es el Ojo, por lo que los ánimos empiezan a estar un poco tensos. Henley ha abandonado el equipo y la sustituida Lula, Jack está deseando regresar de entre los muertos, Merritt se aburre tanto que está aprendiendo juegos de manos, y Daniel está investigando por su cuenta quién hay más allá de Dylan, dando con el mismísimo Ojo. Cuando parece que todo está a punto de estallar, se presenta una nueva ocasión para una actuación, sin embargo, todo es un trampa y sus secretos más ocultos son revelados. Mientras huyen son capturados por Walter Mabry, un genio de las redes sociales que fingió su muerte para desconectarse del mundo, que les propone un trato, robarán un carísimo dispositivo electrónico capaz de acceder a todos los dispositivos electrónicos del mundo y él… Bueno, él no los matará. A pesar de las amenazas, Los Cuatro Jinetes no darán su brazo a torcer y harán todo lo posible para limpiar sus nombres y salir con vida del embrollo en el que se encuentran.

A pesar de que sigue siendo divertida, entretenida y espectacular, los tres pilares básicos en la que se sustento la exitosa primera parte, Ahora me ves 2 carece de algo que no la pone al mismo nivel que la primera, y esa carencia no es otra que el ritmo y la falta de sorpresa. Gran parte de la potencia argumental de Ahora me ves era el ritmo en el que se sucedían las escenas, todo pasaba rápidamente, todo era trepidante, incluso los momentos de tranquilidad sucedía algo clave. Sin embargo en esta secuela sientes los acelerones y los frenazos uno tras otro, como si el que conduce no supiera poner las marchas, y eso es debido, sobre todo, al cambio de director. Debemos recordar que la película de 2013 fue dirigida por Louis Leterrier, un hombre que sabe como dosificar la acción, como demostró en las dos primeras entregas de Transporter (2002, 2005), mientras que en esta ocasión la responsabilidad ha caído en manos de Jon M. Chu, que si bien su trabajo es igual de respetable que cualquier otro, su experiencia en «grandes» películas de acción se reduce a G.I. Joe: La venganza, por lo que es inevitable que la película sienta es bajón de calidad.

El otro factor que se echa en falta es la sorpresa, en la otra película, cada giro argumental se nos presentaba como algo impresionante y siempre había algo deslumbrante que descubrir, pero en este caso, la narración y la historia es más lineal, sin tantas revelaciones. Esto, en cualquier otro película sería algo muy secundario, sin embargo, al tratarse de una película sobre magos —admito que un poco pasados de vueltas—, su ausencia se nota y bastante.

Si tenemos que ser sinceros, las auténticas sorpresas han sido en el reparto escogido. Además de los habituales Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Dave Franco, Mark Ruffalo, Morgan Freeman y Michael Caine, la producción decidió —o se vio obligado— a incluir a nuevos aliados y un nuevo villano. Por un lado, debido a la imposibilidad de Isla Fisher de repetir su papel de la primera parte, se buscó a una sustituta, y se encontró en Lizzy Caplan, que interpretaría a Lula; mientras que se optó para añadir un nuevo aliado de Los Cuatro Jinetes en Macao, Li, interpretado por Jay Chou, conocido por The Green Hornet y Kung Fu Basket. Pero si alguien se lleva la palma en cuanto a sorpresa, ese no es otro que Daniel Radcliffe, que sigue intentando abandonar a Harry Potter, y en esa ocasión lo vuelve a probar dando vida a un genio de las nuevas tecnologías que ha fingido su muerte y pretende desenmascarar a su antiguo socio utilizando al equipo de magos, pero, lamentablemente, la estela del «niño que sobrevivió» es muy larga.

A pesar de las pocas novedades y de las carencias comentadas, la taquilla ha respondido correctamente, y ya se está hablando de una tercera parte de la que poco se conoce más que las intenciones de hacerla, por lo que debemos esperar que no suceda como con otras trilogías, en las que la calidad de las cintas baja entrega tras entrega, y lo que empezó siendo una gran idea para una película acaba dejándonos unos horribles recuerdos de su final.

En resumen, Ahora me ves 2 es una buena segunda parte, tal vez por debajo del nivel de la primera entrega, pero adecuada para la época del año a la que está enfocada, un estreno veraniego para disfrutar al máximo de las salas de cine.