De la mano de Sorogoyen tenemos la que posiblemente sea la serie española del año. Nada tiene que envidiar a las producciones americanas o inglesas que tan acostumbrados estamos de ver en los servicios de streaming.

Antidisturbios es un thriller policíaco que nos pone en la piel de seis agentes de la policía nacional en una situación complicada, un desahucio mal organizado. A raíz de una serie de problemas y malas decisiones, Asuntos Internos comienza ha investigar al grupo encargado del desahucio por la mala gestión que se hizo, pero como siempre pasa en este país, los problemas vienen desde arriba.

La serie comienza en lo más alto con un capítulo plagado de tensión y acción, vemos los preparativos para un desahucio que asusta de lo realista que es, cual reportaje de investigación, lo vemos todo estilo cámara en mano, con mucho movimiento y desenfoque. Una técnica muy bien llevada para darle realismo aunque también es un poco agobiante con tanto movimiento y tembleque, pero te pone en el lugar de la acción y, al fin y al cabo, eso es lo que se quiere en esta serie. Todo esta cuidado al detalle, los diálogos y personajes son ultrarealistas, de hecho es tan impactante el capítulo que uno espera que mantenga el nivel en el resto pero lo cierto es que luego, la serie se vuelve más un drama y dejamos de tener tanta acción, a decir verdad, solo habrá un par de escenas más como la primera pero sin llegar a tanto. Eso no quiere decir que la peli sea aburrida y no aporte nada más, en realidad la trama principal es la investigación a los antidisturbios por parte de Asuntos Internos, por lo que el ritmo se asienta un poco y los diálogos toman más fuerza. Se nota la mano de Sorogoyen con la contundencia de las situaciones, algo que ya hemos visto en otras pelis suyas como Que Dios nos perdone o El reino, especialmente esta última me ha recordado bastante por la manera de desarrollarse. Y no solo eso si no los detalles visuales están muy detallados, los planos, los decorados, las banderitas, los tatuajes todo está colocado de tal manera para que resalte y capte nuestra atención, de la misma manera la banda es agobiante en ciertos momentos para meterte más en la situación de los protagonistas.

La serie nos muestra lo que no solemos ver en estos casos, toda la trama interna que hay en la policía, los diferentes niveles, los altos cargos y por supuesto la corrupción, algo que no podía faltar en una serie hecha en este país, algo que ya la serie Crematorio puso sobre la mesa. Como todo, siempre se intentan tapar los problemas internos y cuando no se puede, se hecha la culpa al más débil y como siempre, hay un personaje que intenta luchar contra todo eso. La agente de Asuntos Internos Laia es quien se encarga de ese papel sacando toda la mierda que hay dentro. La actriz Vicki Luengo hace muy buen trabajo al igual que el resto de personajes, todos son creíbles y no desentonan en absoluto. Evidentemente hay también alguna que otra situación demasiado forzada hasta el punto que se juntan demasiadas casualidades, todos aparecen en el momento oportuno, algo que por otro lado es habitual en este tipo de tramas.

En definitiva la serie está a un nivel excelente y se podría colar tranquilamente en el top ten de mejores series españolas de la historia, sin nada que envidiar al resto de producciones internacionales. Sorogoyen, Isabel Peña y Eduardo Villanueva, urden una trama compleja con buenos giros que mantiene la atención del espectador hasta el final, lástima que sean solo seis episodios.