atlantic-rimLa idea de partida de Atlantic Rim es sencilla… ¡Plagiemos Pacific Rim! Puedo imaginarme la reunión de los creativos de The Asylum a solo tres o cuatro meses del estreno de la peli de Del Toro:

—Sabemos que Guillermo del Toro está trabajando en una peli sobre monstruos contra máquinas llamada Pacific Rim… ¡Hagamos lo mismo!
—Peor en lugar de hacerlo en el Pacífico será en el Atlántico y se llamará Atlantic Rim.
—¡Somos unos jo****s genios!
—Pero solo tenemos tres meses para rodarla.
—Tranquilo, hay tiempo.

Tan solo empezar ya podemos ver el nivel de Atlantic Rim, cuando un gigantesco monstruo hunde una plataforma petrolífera, y el responsable de esta solo se le ocurre exclamar —si que eso se puede llamar exclamación—: «¡Jesús, María y José!». Solo cuatro palabras son suficientes para saber cual será la tónica de esta brillante película. Y eso es solo el principio a partir de aquí la serie de aberraciones cinematográficas va en aumento. Así, por ejemplo, cuando el temido monstruito —cuya cualidad gráfica es igual de buena que la versión preliminar de un videojuego sin renderizar de finales de los noventa— ataca una playa, y un grupo de apenas cinco soldados decide defender a los bañistas disparando sus ametralladoras a un centenar de metros, descubriendo que sus balas no son suficientes para derribar un monstruo de una veintena metros.

Otra de las genialidades de esta película son las escenas en las que teóricamente mucha gente huye de los monstruos. Digo «teóricamente» porque esta «mucha» gente se traduce por apenas de una decena extras, que repiten una vez y otra su huida sea cual sea la escena. Por otro lado, y por si no lo sabías, cuando los monstruos atacan Manhattan, te dicen que esta ciudad tiene las calles llenas de civiles… ¡C**o, claro es Manhattan! Sin embargo, te acaban enseñando una toma de los mismos extras de antes huyendo por una plaza que podría ser de cualquier pueblecito del Medio-Oeste, pero no de una de las mayores ciudades del mundo.

Como es costumbre en las películas de The Asylum, el reparto lo encabeza algún actor relativamente conocido, y en este caso es Graham Greene, por el que solo se puede sentir pena. Para empezar, no parece que esté actuando, sino simplemente recitando sus líneas, como si por su cabeza pasara cualquier otra cosa menos el hecho de estar trabajando en esta película. Me imagino que se debía estar preguntando «¿Qué c**o hago yo aquí?» o «¿Cómo he pasado de Bailando con lobos o La milla verde, a esto? ¡Incluso Crepúsculo era mejor!». Por ello no es de extrañar que parezca que esté de mala ostia constantemente, como si se hubiera visto obligado a participar en este «magnífico» proyecto. Incluso, en la escena final, cuando todos están celebrando que han vencido a los monstruos, el sale disparado, casi huyendo de la escena, queriendo dejar atrás Atlantic Rim.

El resto de reparto está formado por una pandilla de merluzos —para ser finos— que dan más pena aún. De entre todos ellos, me quedo con el protagonista, cuyo nombre no pienso ni recordar, que parece sentirse en la cima por ser el prota de esta película, teniendo momentos tan brillantes como cuando fanfarronea sobre como se ha cargado al monstruo en una «espectacular» escena digital, por si alguien del público no lo hubiera pillado. Sin embargo, lo que me ha llegado al corazón es cuando se carga un enorme hotel de costa por un error, y su única reacción es un «¡Ups!», digno del mejor Urkel.

Hay otra cosa que no entiendo de la interpretación, y es el intento de generar contacto físico entre los protagonistas. Hay una búsqueda de grabar abrazos, choques de mano, saludos entre amigotes, palmadas en la espalda y un largo etcétera. Pero lo hacen mal, llegándose a notar que entre los actores no hay ni química fingida, ya que más de la mitad de estos contactos se quedan a medias, quedando, todos ellos, como unos auténticos pringados.

Ya que se trata de un plagio descarado de Pacific Rim, lo normal sería que los robots y los monstruos ocuparan un lugar destacado de la película… Pues no. La mayoría de escenas de lucha apenas duran unos segundos y los efectos especiales utilizados son… Bueno, son demasiado especiales para intentar describirlos.

Pero si los efectos especiales son malos, solo debemos tener en cuenta el guión, cuyos giros son tan «brillantes» como para hacer cambiar de ciudad un combate sin previo aviso, ya que parece que pasan de estar en Florida a Nuevo México en un segundo. Y si eso no fuera poco, los exteriores y planos amplios, con muchos vehículos del ejército y de la marina, es nulo, ya que las imágenes parecen compradas al archivo del departamento de marketing de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Es que de esta película no se salva ni la banda sonora, que es absolutamente inexistente. Durante toda la película se va oyendo un runrún con ciertas notas que nos marcan el intento de hacer una música con cierto aire de tensión… pero no lo logran, ya que apenas se oye entre los berridos de algunos actores.

Atlantic Rim no deja de ser un cúmulo de despropósitos que deberían dar vergüenza a todo aquel que haya participado en ella, ya que el producto que ofrecen no es ni aceptable, ni pasable. En mi humilde opinión, creo que es una de las mayores abominaciones que se han hecho en la industria del cine, eso si es que, para el mal de esta, consideramos que se trata de una película. He visto muchas porquerías a lo largo de mi vida, recuerdo auténticos insultos a los sentidos, pero al menos eran divertidas vistas con cierto ánimo, sin embargo, Atlantic Rim no se salva ni como eso.