Blade RunnerLos Ángeles, noviembre de 2019. Sí, ya hemos llegado, ya estamos en ese futuro distópico que tanto hemos disfrutado en Blade Runner, ese mundo oscuro de estética cyberpunk decadente, con coches voladores, anuncios por todas partes, lluvia casi constante, sobrepoblación y por supuesto replicantes.

Cuando se hizo la peli en 1982 parecía todo muy lejano y exótico, está claro que en aquella época todo el mundo pensaba que para entonces tendríamos coches voladores y robots, pero lo cierto es que aún estamos esperándolos. Ya perdimos la ocasión con Regreso al futuro II que se ambientaba en 2015, o incluso con 2001: Una odisea del espacio. Parece que el cine de ciencia ficción ha intentado acercarse más en el tiempo que la propia realidad. Pero esto no acaba aquí, algunas películas aún pueden acertar, el futuro de Terminator transcurre en el año 2029, nos quedan diez años para saber si Google (digo Skynet) se revela contra la humanidad. Yo, Robot transcurre en el año 2035, este puede acercarse más a la realidad (viendo los últimos videos de Boston Dynamics). Sea de una manera u otra es divertido ver que una película que en su época se basaba en una fecha futura acaba llegando a dicha fecha real, y más divertido es cuando coincide con una de las mejores películas de la historia de la ciencia ficción.

Todo el mundo conoce Blade Runner, quizá no muchos la hayan visto pero todos saben de qué va. En un futuro (o mejor dicho, presente) la compañía Tyrell creó una serie de robots llamados replicantes (androides virtualmente idénticos a los humanos) utilizados para trabajos forzosos en las colonias del mundo exterior. Los modelos Nexus 6 eran los mejores, físicamente iguales que los humanos pero más fuertes y ágiles, pero carecen -teóricamente- de la misma respuesta emocional y empática que un humano. Tras un motín en una colonia exterior, los replicantes fueron cazados y declarados ilegales. Un cuerpo especial de la policía, llamado Blade Runners, se encarga de identificar, rastrear y matar a los replicantes fugitivos que se encuentran en la Tierra. A esto no se le llama ejecución, se le llama retiro.

Seamos sinceros, Blade Runner no es una película fácil de ver, en su primer visionado casi seguro que te parece lenta e incluso pesada, y más sabiendo el peso que tiene la película. Cuando te dicen que es una de las mejores películas de todos los tiempos genera una expectativa que luego no puede cumplirse, quizá esto ya pasó en su época, recordemos que Blade Runner cuando se estrenó no cosechó tanto éxito como se esperaba, aunque con el paso del tiempo se le ha acabado dando el reconocimiento que se merece, siendo un referente en el género e influenciando a futuras películas. Y cuando le vuelves a dar una oportunidad, amigo ya no puedes escapar. Todo lo que te parecía mal en el primer visionado se vuelve lo contrario, todo encaja, todo funciona perfectamente como los engranajes de un reloj, los diálogos, las actuaciones, esos planos estáticos, la música, la fotografía, todo encaja perfectamente. Es una película realmente bien hecha de las que pocos peros se le pueden sacar, de hecho, los pocos peros vienen de un presupuesto ajustado y de alguna sobreactuación que otra, pero poco más.

La película está basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y curiosamente el propio Ridley Scott no llegó a leerse la novela, simplemente leyó la adaptación que hizo Hampton Fancher a guion cinematográfico, a pesar de todo el propio K. Dick dijo que el mundo se parecía lo suficiente con lo que él había imaginado. Pero lo más curioso de todo está en el reparto. Harrison Ford quien interpreta al protagonista Rick Dickard no estaba muy convencido del éxito de la película, no la entendía. Y para colmo no se llevaba bien con su compañera de reparto Sean Young (Rachel), recordemos que, en aquella época, Harrison ya tenía un cierto caché, venia de protagonizar el episodio V de Star Wars y la primera de Indiana Jones así que parece que el ego ya lo tenia subido. Pero sin duda al protagonista que más recordaremos es a Rutger Hauer en el papel del replicante Roy Batty, un gran personaje cuya única preocupación es no querer morir, ¿hay algo más humano que eso? Además, nos dejó una de las mejores frases de la historia del cine.

Blade Runner es como el buen vino, mejora con el tiempo, cada visionado, cada frame demuestra un cariño especial, los personajes y la historia son únicas, a pesar de las cuarenta mil versiones finales que hicieron para intentar justificar o no que Deckard fuera un replicante, teóricamente según la última adaptación Blade Runner The Final Cut, sí que lo era y parece que el propio Ridley así lo confirma, de todas formas eso es lo de menos ya que no cambia la calidad de la película. Como toda película se iba rumoreando una segunda parte y no fue hasta 2017 de la mano de Villeneuve que se hizo una secuela: Blade Runner 2049 que sorprendentemente fue una más que digna continuación del universo Blade Runner.