Miedo y deseo. Una mirada al cine de Stanley Kubrick

Un regalo para los amantes del buen cine

La constante atracción teórica por el cine de Stanley Kubrick está más que justificada. Muchos lo consideran el mejor director de cine de la historia, y aunque esta afirmación es muy temeraria, la capacidad visual y cualitativa del autor es innegable. A caballo entre la generación del Hollywood clásico y el nuevo Hollywood, Kubrick fue capaz de crear su estilo propio. Su atemporal obra, ecléctica como pocas, se permite saltar de género a género —bélico, terror, ciencia ficción, histórico, erótico…— convirtiendo sus películas en máximos exponentes de sus respectivas categorías al mismo tiempo que trasgreden los conceptos más básicos de las mismas.

De gran talento, pero de carácter frío y exigente, Kubrick buscó la perfección en la realización de todos sus filmes mediante ejercicios de preproducción abismales o extensos rodajes que se prolongaban durante meses —llegando a superar el año de duración, como el de su último filme Eyes Wide Shut— en los que obligaba a sus actores a repetir tomas decenas de veces para conseguir su efecto deseado. El ansiado control total de sus películas y su actitud regia le distanciaron de un medio que, de forma similar a la crítica cinematográfica, le odiaba y le amaba a partes iguales.

Su deseo de evasión y aislamiento y los encriptados «mensajes» que introducía en sus obras le convierten en un tópico común para los amantes de las conspiraciones, que tratan de relacionar su cine y su misteriosa biografía con la llegada a la Luna, o sociedades secretas que supuestamente fueron la causa de su inesperada muerte a finales del siglo pasado. Kubrick y su obra son carne de leyenda urbana.

Si tanto se ha hablado ya de este autor, ¿por qué, entonces, otro maldito libro de Stanley Kubrick? Aunque corta —tan solo tres cortometrajes y trece largometrajes—, su obra es inabarcable y por mucho que escribamos sobre Kubrick hasta el fin de los tiempos, sus películas seguirían dando de qué hablar durante mucho, mucho tiempo.

LASDAOALPLAY? © Francesc Marí / Xavi Serrano, 2013-2019.