Todo parecía listo para el siguiente, Los Vengadores, teníamos al guapo, al fuerte y al inteligente, incluso a un par de suplentes, por si acaso, ahora solo nos faltaba el líder, el Hannibal de Marvel, y ese no podía ser otro que el Capitán América, el auténtico primer héroe de todos, aquel que luchó contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y llegó a patear el culo de Adolf Hitler, aunque solo fuera para vender bonos. La presentación no se podía hacer de cualquier manera, no valía una historia de orígenes cualquiera, aquí sí que se tenía que ahondar en el fondo del personaje y saber de dónde venía, ya que si esa información el público estaría huérfano. Para ello conocemos al enclenque Steve Rogers cuando es rechazado en varias ocasiones para entrar en el ejército, hasta que el doctor Erskine se fija en él, viendo que en ese pequeño cuerpecito hay más valor que en cualquier gran soldado. Sin miedo de lo que pudiera pasar, Rogers se presta como cobaya para que le inyecten el suero del supersoldado, y pasa a convertirse en el soldado perfecto: fuerte, rápido, listo y con carisma… Pero lo que nadie le contó al bueno de Steve es que no lucharía en el frente, sino que se dedicaría a vender bonos de guerra para seguir financiando al ejército. Sin embargo, lo que no saben muchos es que, al otro lado del charco, en el otro bando, un tal Johann Schmidt, más conocido como Cráneo Rojo, tiene unas capacidades similares a las de Rogers, y está creando otro grupo aún más radical que los nazis, conocido como HYDRA, con la intención de apoderarse del mundo. Por suerte, Steve Rogers, harto de ser un mono de feria, demostrará todo su talento enfrentándose a ese temible villano.

Capitán América: El primer vengador tiene algo de lo que carecen las otras pelis del UCM, y es que consigue transmitir el tipo de historias que había en los cómics en los años cuarenta. Claro que hay chascarrillos, pero hay los que uno podría haber escuchado en aquella época, cuando todavía no existían los insultos o los tacos. Y es en este contexto que nació Steve Rogers, tanto en el cómic como en realidad, en el que la nobleza de corazón ya escaseaba, pero aún se podía encontrar.

Una de las cosas que más sorprendió al público fue la elección del protagonista, aunque no era una gran estrella, Chris Evans ya era conocido, sobre todo, por ser la Antorcha Humana en otras dos películas basadas en los cómics de Marvel, Los 4 Fantásticos y su secuela. Sin embargo, aquello quedó como un error de juventud y con su físico y esa sonrisa de chico bueno, consiguió conquistar al público que quedó rendido a los pies de ese dios entre hombres. Aunque no lo parezca, Evans tiene uno de los papeles más complicados de toda la franquicia, ya que su honor y nobleza, si no son bien llevados, parecería más ridículo que heroico; sin embargo, logra ponerse en la piel de un joven de los años cuarenta que, en entregas posteriores, se convertirá en el héroe del presente.

Además, para enfrentarse a una audiencia cada vez más exigente, Joe Johnston —director de Jumanji y Jurassic Park III—, no contó solo con Evans, sino que también sumó a sus filas unos cuantos nombres conocidos, como Tommy Lee Jones, Stanley Tucci, Toby Jones o Neal McDonough; pero también estrellas emergentes como Hayley Atwell, Sebastian Stan, Dominic Cooper, Richard Armitage o JJ Field; pero por encima de todos ellos, incluso del propio Capitán América, hay un actor que bordó literalmente su trabajo, y ese no es otro que uno de los grandes, Hugo Weaving, en el papel de Cráneo Rojo —también uno de los grandes villanos de Marvel—, y aunque él mismo se negó a volver a aparecer en una peli de la franquicia, dejó una profunda huella, del mismo modo que lo haría Loki, demostrando que los villanos de la Fase 1 siguen siendo lo mejores de todos.

Al igual que sucede con la primera entrega de Thor, esta película se nota precipitada por las prisas de presentar al personaje para Los Vengadores, sin embargo, a diferencia del dios del trueno, parece que el Capitán América tenía un camino mucho más bien marcado, ya que sus películas siguen una evolución lógica, pasando a ser la pieza fundamental del UCM después de Tony Stark.

Antes de llegar a Los Vengadores, Marvel recorrió un camino muy complicado, porque ya desde Iron Man al centinela de la libertad, todos estos héroes siempre habían tenido complicaciones para llegar a la pantalla —del tamaño que fuera—, pero lograron establecer unas fuertes bases para que, en adelante, todo el mundo se tomara en serio las pelis de superhéroes que, hasta ese momento, habían sido cosas de niños o frikis.