cronicas-de-navidadAunque estrenada un mes antes de Navidad, Netflix no ha querido dejar que otros se lleven toda la carne del asador en cuanto a pelis navideñas se trata. Está claro que será difícil competir con los grandes estrenos que las productoras hollywoodienses nos tenían preparadas, sin embargo esta película dará que hablar… no solo este año, sino todas las navidades que queramos disfrutar de ella.

La familia de Teddy y Kate ha cambiado mucho desde que su padre, bombero de profesión, muriera en cumplimiento de su deber. Su madre hace horas extras en el hospital para poder llegar a fin de mes; la pequeña Kate, a pesar de solo contar con trece años, se hace cargo de la casa, cocinando limpiando y todo lo que debería hacer su hermano mayor, que al quedarse sin padre se ha apartado de ella y apenas permanece en casa. Si por si no fuera poco, se acerca la primera Navidad sin su padre, por lo que todos estarán de peor humor, teniendo en cuenta que era él el que se hacía cargo de todo para convertir aquellas fechas en algo mágico. Un imprevisto hará que su madre tenga que regresar al hospital, dejando a los dos hermanos en casa a la espera de que pase la noche, pero todo dará un giro cuando un invitado inesperado haga acto de presencia… aunque no sea tan inesperado, ya que al ser la noche de Navidad solo una persona puede aparecer por sorpresa.

De acuerdo, el argumento no es nada del otro mundo, pero es que las películas protagonizadas por Santa Claus no tienen mucho margen. Sin embargo, el equipo detrás de esta cinta —involucrados en cintas como Frozen, Enredados, Angry Birds o las dos primeras entregas de Harry Potter— consigue reunir todos los elementos clásicos de la Navidad, reformularlos y presentárnoslos como algo nuevo y sorprendente.

Entre otros elementos, que no dejan de ser la enésima interpretación de un refrito que tiene lugar año tras año, en el que realmente se respalda esta película para que haya sorprendido como lo ha hecho, es su personaje principal, Santa Claus, y, sobre todo, en el actor que lo interpreta… Kurt Russell. Estamos ante una versión un poco diferente a la clásica —suministrada alegremente por Coca-Cola, por cierto—, ya que a parte de la barba blanca, nada es igual. Este San Nicolás no está entrado en carnes, tampoco parece un viejecito, y ni tan siquiera su uniformes es igual… pero si luce unas botas de estilo militar. Además, Russell le aporta toda su desbordante personalidad, con esa actitud de caradura que le ha hecho famoso, para regalarnos el mejor Santa Claus que personalmente he visto.

Y aquí viene lo bueno, no soy muy fan de las pelis navideñas, siempre son las misma mierda edulcorada en exceso cuyo único fin es provocar un «ooohhh» general, o tener a los más pequeños de casa pegados a la televisión, por si acaso; y cuyo único valor como película es… es… bueno, no sé cual es, ya que pongo en duda que lo tengan. Pocas son las ocasiones en que se nos ofrece un producto que merece la pena —ahora, así de golpe, solo recuerdo Arthur Christmas producida por Aardman—, pero Crónicas de Navidad consigue hacerlo, a la vez que da un soplo de aire fresco. Sin duda alguna, la película funciona, sobre todo, por Kurt Russell, ya que sin él la película se desmoronaría por todos lados y no nos haría tanta gracia.

Aunque sin duda es el protagonista el que se lleva el gato al agua, Crónicas de Navidad también tiene muchas otras piezas que logran el buen resultado final. Por ejemplo, el trabajo para crear los renos es genial; de la misma manera que los duendes, que a pesar de ser personajes muy secundarios, se les dota de toda una personalidad que los hace aún más adorables. Lo mismo ocurre con todo el universo: el trineo, las herramientas de Santa Claus, el interior del saco, etcétera, etcétera.

Una vez más, Netflix ha conseguido sorprendernos con un producto acorde con la época, no solo del año, sino que estamos viviendo, en el que todo se reinventa. Pero si bien algunas no funciona, en este caso es todo un acierto.