daredevilDespués de perder la vista en un accidente y de perder a su padre a manos de la mafia, el joven Matt Murdock comprende que la justicia que desea impartir como abogado no es suficiente, por lo que se dispone a impartirla también como un enmascarado… como Daredevil. La verdad es tampoco hace falta decir demasiado más, sino que el único objetivo de Matt Murdock es limpiar las calles de Hell’s Kitchen —que no es un restaurante, sino un barrio de Nueva York— de todo tipo de criminales, villanos y malhechores, por encima de los cuáles se encuentra el enigmático Kingpin —que por si alguien todavía no lo sabe, no es otro que Wilson Fisk—, y, de paso, se enfrenta con Bullseye que aparece en escena porque… porque sí, tampoco hay un motivo muy claro.

Nos encontramos ante una de las pelis más controvertidas de Marvel, no por lo que cuenta, sino por la peli en sí, ya que desde su estreno se convirtió en la diana de todas las críticas, pero también tiene algunas cosas buenas… pocas, pero alguna tiene.

Uno de los grandes aciertos de esta peli fue escoger al gran —en todos los sentidos de la palabra— Michael Clarke Duncan para interpretar a Wilson Fisk, también conocido como Kingpin. El actor está a la altura del personaje, sobresaliendo por encima de sus compañeros de reparto, y no solo físicamente, sino también a nivel interpretativo, ya que a pesar de no ser un Kingpin blanco como es los cómics, en ningún momento pones en duda su rol en la película.

Tal vez no tan acertado fue el resto del reparto. Dejando de lado a Jon Favreau, que a pesar de ser Foggy Nelson, sigue siendo Jon Favreau, al resto de los actores se les ha hecho pasar por la quilla. En su mayoría pecan de costumbrismo, es decir, no hacen de Ben Urich o de Karen Page, hacen de periodista curioso o de secretaria, nada más. Sin embargo, la gran parte de las críticas recayeron sobre los hombros de Colin Farrell, Jennifer Garner y Ben Affleck. El primero de ellos da vida a un personaje insustancial, Bullseye, uno hombre que es malo y está loco porque es malo y está loco —aunque en mi opinión es mucho más interesante que el sucedáneo que nos ofreció la serie de Netflix—, cuya presencia en la peli no tiene el más mínimo sentido. Después tenemos a la Elektra de Jennifer Garner, que, aunque le valió un spin-off del que es mejor no hablar, era un personaje sin demasiado sentido y que solo servía para ver sufrir a Matt Murdock, si es que no sufría demasiado con la muerte de su padre —un efecto tío Ben al cuadrado, para entendernos—. Pero, si esta peli será recordada por algo es, sin lugar a dudas, por su protagonista, Ben Affleck. Este actor, que ya por aquel entonces se encontraba en la cima del estrellato —que todavía no ha abandonado—, siempre ha tenido una fama un tanto extraña, ya que nunca se la ha tomado demasiado en serio, y su papel como Daredevil no ayudó a ello. Desde un postureo melodramático, sus poses para simular que era ciego, hasta esa sonrisa que tienes ganas de romper durante las dos horas de película, todo parecía elaborado para que odiásemos al personaje… y lo consiguieron. Pero, en su defensa, diré que, a pesar de todo, este Matt Murdock, ahora, se le recuerda con cariño y cada vez que uno ve la peli, se le va perdonando poco a poco. Y que queréis que os diga, mejor ser recordado negativamente, pero con cariño, que ser odiado para la eternidad por ser un Batman de dudoso gusto… ahí queda eso.

Uno de los grandes defectos de la cinta es su argumento, que no tiene ni pies ni cabeza, ya que no es ni una historia de origen, ni tampoco es una trama en la que se profundice en los personajes. A grandes rasgos podríamos describir esta peli como un batiburrillo de elementos cuyo único fin es sentar unas bases para una franquicia —que por suerte no se produjo—, a la vez que se presentan todos los elementos esenciales de los cómics buscando crear un ambiente y unos fotogramas estáticos geniales para fondos de pantalla.

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Es imposible negar que Daredevil, si se tienen ganas de hacer daño, es muy fácil encontrar un sinfín de defectos que la destrozan por los cuatro costados: el argumento simplón, la mirada perdida de Ben Affleck, el Bullseye pasado de vueltas de Colin Farrell, los cliffhangers que no se resolvieron, el sin sentido generalizado de la guarida de Matt Murdock, etcétera, etcétera. Sin embargo, hay algo importante en ella, sin la cual seguramente no tendríamos lo que tenemos ahora en cuanto a cine superheroico, y eso es, simplemente, Jon Favreau. No sé si el hecho de que se atreviera a ponerse tras las cámaras en Iron Man fue motivado por querer hacer algo mucho mejor que Daredevil, pero me gusta pensar que fue así.

De acuerdo, tengo que admitirlo, Daredevil es una peli que es difícil de defender y tiene pocos puntos positivos, pero se deja ver y consigue entretener si uno tiene la mente abierta y ganas de emocionarse, reírse y llorar a la vez, pero no por motivos diferentes.