doctor-terrorCinco desconocidos coinciden en un vagón de tren con un tal Doctor Schreck, un misterioso hombre cuyo apellido sería traducible por… Terror. Al principio el viaje transcurre con normalidad, sin embargo, cuando el enigmático personaje se duerme y sus cosas caen al suelo, los demás compañeros de compartimento descubren que entre sus posesiones hay una baraja de cartas del tarot, y su propietario les afirma que puede predecir sus destinos y como sortearlos con tan solo cinco cartas. Algunos lo encuentran curioso, a otros les da miedo y otros lo consideran una tontería —en este sentido, hecho en falta la palabra «paparruchas»—, sin embargo uno tras otro se ofrecen para que el Doctor les lea su futuro.

Esta peli de origen británico se trata de una antología de relatos breves cuyo nexo, además del fatídico destino de sus protagonistas, es el miedo, el terror más visceral y, como no podía ser de otro modo, el más clásico. Con un toque muy teatral, ya que la acción transcurre en pocos escenarios y todo recae en las manos de los actores y, sobre todo, del director, la tensión argumental se logra a través de los elaborados planos y los juegos de cámara. Con todos estos elementos se logra transmitir esa sensación de angustia tan necesaria en las historias de miedo, y lo hace, en su mayoría, jugando con nuestra imaginación y provocando que aquello que no vemos en pantalla sea lo que realmente más asusta.

Como es de esperar, ante la brevedad de los argumentos, la profundidad argumental es más bien escasa, pero gracias a tratar elementos clásicos del terror —como vampiros, posesiones infernales, vudú, etcétera— no nos hace falta que nos presenten a los personajes y sus trasfondos, un par de líneas, un par de giros argumentales, y tenemos servidos cinco relatos de terror que harán las delicias de todos. Y uno de los principales motivos que nos atraigan serán sus protagonistas, entre los que me gustaría destacar a tres. En primer lugar encontramos al Doctor Terror en persona, interpretado por el maestro Peter Cushing, que a pesar de su escasa aparición en pantalla, consigue ser tan protagonista como cualquiera de los demás, dando ese halo de misterio que tan bien dominaba. En segundo lugar estaría un joven Donald Sutherland, que aunque se aleja de sus habituales papeles de buscavidas, consigue ser creíble como un tipo aprensivo y aterrorizado por su mujer… vampiro. Pero el que se lleva la palma es el gran Christopher Lee, este hombre que a lo largo de su vida se atrevió con todo, da vida a un crítico de arte al que lo persigue la mano que arrebató a un artista que no hacía más que reírse de él. Y, sin duda, lo hace de forma tan brillante que lo vemos atormentado y aterrorizado. Además de estos tres actorazos, la cinta también cuenta con apariciones sorprendentes como Bernard Lee, el mítico M de James Bond, o Michael Gough, el clásico mayordomo de Batman en sus años mozos.

Dr. Terror’s House of Horrors es el mejor entretenimiento para una noche de terror, ya que en poco más de hora y media nos hace un recorrido por los clásicos más conocidos del terror, sin caer en los tópicos y con un giro argumental final solo a la altura de esas historias que consiguen sumergirte en su interior.