el-castigadorA estas alturas la historia de Frank Castle y su venganza personal es más que conocida, sobre todo gracias a la serie de Netflix y al haber aparecido en la serie de Daredevil, siendo un personaje público. Pero hace menos de veinte años el gran público no sabía muy bien quien era, a parte de los cómics y un sinfín de productos derivados, la mayoría de gente solo les sonaba por una peli protagonizada por Dolph Lundgren, que paso por taquilla con más pena que gloria… y no era para menos. Pero en 2004 las cosas cambiaron.

En esta versión, Frank Castle es un agente del FBI infiltrado, pero en su última misión antes de retirarse en el paraíso caribeño, las cosas no salen como todo estaban previstas, y muere el hijo de Howard Saint, un pez gordo del hampa. El mafioso, atormentado por la pérdida de su hijo, decide vengarse con el «supuesto» culpable de la muerte de su hijo, el bueno de Castle. Sin poder hacer nada, Frank ve como los hombres de Castle acaban con toda su familia, incluyendo a su hijo y su mujer, además de creer que lo han matado a él también. Lo que no puede imaginarse Saint es que Frank Castle es un hombre duro de matar, y aunque no pueda buscar justicia para su familia, buscará castigo para los culpables.

Hoy en día es imposible no hacer comparaciones que la aclamada serie de Netflix, sin embargo, para mí, esta sigue siendo la mejor versión del antihéroe de Marvel. Dejando de lado a los actores protagonistas —de los que ya hablaremos—, lo que realmente le da la victoria a esta peli sobre la serie es su tono. Alejada de la seriedad realista de la serie, en este caso se busca mostrar una historia de venganza a la vieja usanza, en la que también hay espacio para las bromas o el humor negro —la escena de la tortura con un polo de fresa, sigue siendo brillante—, para que de este modo no caigamos en el tedio del dramatismo. Además, es curioso como los realizadores consiguieron reunir todos los elementos de la venganza fílmica, ya que durante toda la peli vemos una combinación del cine negro, del de acción e, incluso, del western. Sin ir más lejos, la música de la intro, con las trompetas como protagonistas, es digna de los mejores; o, por ejemplo, el enfrentamiento final entre héroe y villano… Vale, sucede en un aparcamiento, pero recuerda a los duelos del viejo Oeste.

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Y si por si fuera poco, en esta mezcla de postureo de tipo duro, explosiones y escenas en la que tensión es palpable, nos añaden dos guindas increíbles: Thomas Janes y John Travolta. Aunque un poco frío en su interpretación —como debe ser un buen tipo duro—, Jane cumple como Frank Castle, algo que repitió en el cortometraje Dirty Laundry, convirtiéndose, para mí, en el rostro identificable del Castigador. Frente a él nos encontramos con un Travolta que, aunque no estuviera en lo mejor de su carrera, demuestra su talento interpretativo poniéndose en la piel de Howard Saint, logrando un villano a la altura de la cinta.

Aunque muchos se me echen a la yugular por lo que estoy diciendo, sin duda El castigador es una de las mejores pelis de Marvel previas a Los Vengadores que se hayan hecho. Y lo es, no solo por lo que ya he dicho, sino también porque no teme mostrar su origen, mostrando la calavera de The Punisher desde un principio, no manteniendo en vilo al público, como hizo Netflix —de la misma manera que hizo al mostrar a Daredevil con su traje o negándose a mostrar un Iron Fist con antifaz—, porque, damas y caballeros, no nos olvidemos que estamos ante una cinta de superhéroes; que sería de Iron Man sin su armadura, o Capitán América sin su escudo, o un Bruce Banner sin Hulk, estaríamos ante una versión un tanto descafeinada… y este Castigador no lo es.

Bueno, después de esta defensa a muerte de la película, también tengo que admitir que no hay ningún tipo de fondo argumental, es una historia de venganza tal cual sin aderezos; eso sí, es puro entretenimiento. Y fue una pena que este Frank Castle no formara parte del Universo Cinemático de Marvel, ya que la actitud y ese humor agrio de Thomas Jane hubiera sido un contrapunto perfecto a la chulería de Robert Downey Jr. como Tony Stark, o la nobleza de Chris Evans como Capitán América… Pero siempre podremos disfrutar de este western moderno y de su breve secuela, Dirty Laundry —fijaos que en ningún momento menciono Punisher: War Zone, será por algo—, dos piezas imprescindibles para cualquier aficionado a los cómics, a la acción y al cine de tiros y explosiones.