el-malvado-zorro-ferozLos habitantes de una pequeña granja de la campiña francesa son aficionados al teatro, si habláramos del granjero y su familia y otros vecinos, pues sería lo normal, sin embargo nos referimos al cerdo, al conejo, al pato, al perro, a las gallinas y a sus polluelos, además de otros animales cercanos a la granja, como el lobo o el «malvado» zorro feroz. Este peculiar reparto nos brindará tres maravillosas historias: Un bebé para entregar, El malvado zorro feroz y Debemos salvar la Navidad.

No hace falta ahondar más en detalles de la trama, ya que vale mucho más la pena descubrirlas por uno mismo, a parte de que, como se puede suponer, las historias no tienen una gran profundidad argumental, haciendo que la peli se sustente en otro elemento: su animación.

Siguiendo la estela de Ernest y Célestine —que basándose en los cuentos e ilustraciones de la ilustradora belga, Gabrielle Vincent, dieron lugar a una de las mejores cintas de animación no solo de 2012, sino también de los últimos años—, Patrick Imbert y Benjamin Renner adaptan un cómic de este último al cine de animación, y lo hacen con una brillantez absoluta que les valió el César a la Mejor Película de Animación. Para ello recurren a la animación más tradicional, con gruesos trazos negros para un personajillos que en seguida harán las delicias de grandes y pequeños, coloreados con acuarelas, otorgándole un tono y un ambiente más muy cálido a todos los fotogramas del film.

Salvando todas las diferencias, el tipo de aventuras a las que se enfrentan los personajes, así como el tono irónico que tiene toda la cinta —proveniente del cómic realizado en 2015 por Benjamin Renner—, recuerda mucho a lo que les sucedía a los personajes de La granja de Orson de la serie de animación de Garfield y sus amigos. Sin embargo, en este caso, por un lado gana en dulzura, por el trazo del dibujo, pero a la vez gana en su humor, que no es que sea negro, pero lo roza. Es por este motivo, que si bien los más pequeños la podrán disfrutar, para los grandes no será una tortura… incluso diré más, gustará más a los mayores que a los pequeños. Y es que, y debo confesarlo, hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien con una cinta de animación. Evidentemente que muchas me han gustado, incluso están entre mis favoritas; pero en este caso, El malvado zorro feroz, no sé si es por su carácter antológico, o por el hecho que cruza la cuarta pared, o por que mantiene ese ritmo más propio de los cómics francobelgas —mi kriptonita personal—, pero me ha encandilado, sin poder decir nada malo de ella, dejándome, literalmente, sin palabras, y dándome confianzas para que pueda confiar en que el cine no todo es un refrito o forma parte de una franquicia. El malvado zorro feroz nos ofrece una hora y media —si es que llega— de entretenimiento, un buen rato para pasar en familia, que nos mantendrá pegados a la pantalla por todas sus piezas… hablando claramente, es canela fina.

Sin duda alguna estamos ante una de las mejores películas europeas de los últimos años, no solo de animación, sino del cine en general, y no tanto por la historia que puedan contar, sino sobre todo por la manera en que lo hacen, con técnicas más tradicionales y con historias más pequeñas y cercanas, sin grandes pretensiones, y cuyo único objetivo es cautivar al espectador.