El primer hombreCon First Man (El primer hombre) regresamos a la guerra fría y en especial a esa lucha que mantuvieron la URSS y Estados Unidos por ser los primeros en la carrera espacial. La Unión Soviética se había adelantado lanzando el Sputnik 1 en 1957, el primer satélite artificial de la historia. Por si no fuera suficiente, en 1961 el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio exterior. Ante tales acontecimientos, Estados Unidos se había quedado en el segundo lugar en esa guerra espacial y evidentemente no se podían permitir quedar humillados de esa forma. Por ello en la década de los sesenta se desarrollaron los programas Gemini y Apolo que servirían para enviar a un hombre a la luna, una hazaña que les serviría para ganar esa lucha que tenían con los soviéticos.

La película se centra exclusivamente en la vida de Neil Armstrong, desde su vuelo en el X-15 hasta su llegada a la luna, un periodo comprendido entre los años 1961 y 1969. Lo primero que llama la atención de la película es la mezcla entre los momentos en los que pasa con su familia y los que transcurren en sus pruebas de lanzamiento y demás. Dos ritmos completamente distintos, es por ello que la peli tiene unos altibajos que puede que a más de uno no le terminen de encajar. Las escenas de su vida cotidiana son lentas, con planos largos y ritmos pausados que en general no llaman la atención, tampoco ayuda el propio carácter de Armstrong, una persona reservada y poco emotiva la cual hace que difícilmente podamos empatizar. Ryan Gosling es quien se encarga de interpretarlo y como ya os imagináis su capacidad interpretativa es mas bien limitada, aunque en esta ocasión no sabes más si es por Gosling o por el propio personaje que interpreta, no es que Gosling sea mal actor pero está claro que es fácilmente encasillable, claro que aquí el papel le va como anillo al dedo.

Por otro lado tenemos los momentos de pruebas y lanzamiento de cohetes que hacen que el ritmo se dispare. Es cierto que algunas escenas son demasiado mareantes con esos cambios de plano pero también se muestran frenéticas y con ritmo. Estas partes son sin duda lo mejor de la película y nos recuerdan a otras del estilo como Gravity o Interstellar. La emoción va in crescento hasta el punto álgido de la película, el momento que todos esperábamos, el lanzamiento del Saturno V que llevaría a tres hombres a la luna. El desarrollo es muy bueno aunque no llega a tener ese momento épico que a lo mejor le correspondería a esa hazaña, no llega a ser heroica. De hecho lejos de lo que se podría considerar en un principio, el film no tiene ese sentimiento tan patriótico que hemos visto en otras películas del estilo, algo que sorprende para bien. Si esta película la hubiera dirigido Michael Bay o Roland Emmerich tendríamos banderitas americanas por todas partes, pero el director Damien Chazelle (conocido por La La Land y Whiplash) ha sabido alejarse del patriotismo barato y nos ha mostrado la carrera espacial desde un angulo completamente distinto.

En definitiva, First Man es una de las mejores películas estrenadas de este año pero que no llega alcanzar la calidad y la epicidad que se esperaban, un drama biográfico que se centra más en el hombre que en su hazaña, aun así merece la pena verla.