Cuatro temporadas, grandes audiencias y millones de fans, no fueron suficiente para que FOX cancelara Futurama en 2003. Tras los problemas de emisión surgidos durante la tercera y la cuarta temporada, y el hecho de que los ejecutivos de FOX no fueran muy seguidores de la serie, la cadena dejó de comprar capítulos, es decir, estrictamente no se canceló la serie, pero si la cadena propietaria de la emisión de la serie no compra capítulos, estos no se pueden emitir en ningún otro canal.

Pero… ¡Buenas noticias amigos! En 2005 el canal Comedy Central adquirió los derechos de emisión de la serie, y tras unas cuantas negociaciones, y los rumores de nuevos capítulos, se llegó un acuerdo a tres bandas, entre la FOX, Comedy Central y los creadores de la serie, para llevar a cabo una película que se vendería directamente en DVD, Futurama: El gran golpe de Bender. Finalmente, lo que era una sola película se convirtió en cuatro, que más tarde se dividieron en cuatro partes y juntas dieron lugar a la quinta temporada de la serie, siendo la primera que se emitió por Comedy Central entre el 2008 y el 2009.

Este cambio de rumbo, forzado durante una cancelación de cuatro años, ha sido positivo para la serie, ya que ahora ya no tienen el yugo de la FOX sobre su cuello, ya que está tan solo es la productora, mientras que los creadores solo deben respetar los designios de una cadena más acorde con el estilo de la serie.

Bueno, tras situar a mi querido amigo lector, debemos centrarnos en lo que nos interesa, la temporada 5 de Futurama, o lo que es lo mismo, las cuatro películas de Futurama. La primera de ellas, y en la que recayó el peso de la reaparición de la serie, fue El gran golpe de Bender. Y a pesar de que habían vuelto en antena hacía poco, los creadores no dudaron en meter el dedo en la llaga, haciendo referencias a la cancelación de la serie. Los descerebrados directivos de una empresa de mensajería, BOX —cuyo cartel dice FOX durante un instante—, le había cancelado el permiso de trabajo a Planet Express, pero tras cuatro años fuera de servicio, habían recuperado su trabajo. Y con solo una misión, solo una, consiguen arruinarse, a ellos, a Planet Express y a la Tierra entera, que cae en manos de unos cyber-timadores extraterrestres, quedándose con Planet Express, convirtiendo a Bender en un esclavo y Nueva York en un coto de caza de osos panda. Pero no se detienen ante nada, ya que son adictos a la información, algo que detectan con su sprungeador, un órgano de su cuello que se hincha al detectar información. Y lo que encuentran no es nada mundano, hallan el código maestro, que se encuentra, ni más ni menos, que en el trasero de Fry, concretamente en un tatuaje con la forma de Bender. Los timadores prueban el código, que permite a uno de ellos viajar al ayer y encontrarse consigo mismo, pero como pueden comprobar por si mismos, es imposible que dos copias de un mismo ser convivan. Es entonces cuando Bender entra en acción, y a pesar de las advertencias de Mordisquitos, el robot viaja en el tiempo para robar todos los grandes tesoros de la historia de la humanidad, para después ocultarse en una gruta subterránea bajo Planet Express. A pesar de jugar con algo muy peligrosos, no sucede nada hasta que los timadores deciden matar a Fry para deshacerse del código, pero este no lo va a permitir, y leyéndose el trasero viaja hacia al pasado, y Bender es enviado a eliminarlo, y no solo lo hacen una vez, sino que viajan en el tiempo en diversas ocasiones, generando una copia tras otra de ellos, por tonterías como que la pizza está fría o tienen ganas de ir al baño. En el pasado, y durante doce años, Bender intenta matar a Fry, y al final lo logra en el apartamento de encima de la pizzería Panucci’s. Mientras, en el año 3000, Leela se ha enamorado de un cuidador de cabezas, Lars Filmore, que le pide que se case con ella. Todo transcurre con normalidad, hasta que Fry reaparece y el Profesor les cuenta a todos como el algoritmo de condenación permite que se conserve el continuo espacio-tiempo matando a la copia. Entonces Lars anula la boda y desaparece hasta que muere cuando una copia de Bender explota en el pasado, y en su cuerpo se descubre otro tatuaje de Bender con el código maestro… ¿Pero no era Fry el que poseía el código? ¿No será qué…? Sí, resulta que el Fry que Bender cree haber matado en el pasado, sobrevive, y se convierte en Lars Filmore, pero como una copia que es, no puede sobrevivir mucho tiempo cerca del Fry original, y por ello cancela la boda. Con la muerte de Lars, todas las copias creadas gracias al código ya no existen, y el código es arrancado del Fry del futuro y pegado por Bender en el trasero del Fry del pasado. Todo ha acabado bien, ¿o no? Pues no, ya que Bender, en su último viaje a través de la gruta se ha encontrado con unos coleguillas, todas las copias de Bender que viajaron en busca de los tesoros del pasado, ahora se encuentran juntas, en el año 3000, provocando lo que Mordisquitos predijo, un desgarro en el universo.

Si el desgarro del universo no fuera nada, algo que se curara con  una tirita, no pasaría nada, pero no es así, como descubrimos en La bestia con un millón de espaldas. Tras un enfrentamiento, el profesor consigue permiso para investigar el desgarro, donde resulta que las máquinas no pueden entrar. Máquinas como Bender. Mientras Fry, superado una vez más en la carrera por el amor de Leela, conoce a Colleen, de la que enseguida se enamora, hasta que descubre que vive con muchos más novios, algo que Fry no puede soportar. Sumido en una profunda depresión por la soledad, se cuela en la nave de Zapp Branigan, y salta al interior del desgarro. Tras la desaparición de Fry, de la cicatriz que cruza el firmamento surgen tentáculos que no hacen más que convertir a los habitantes de Nueva York, la Tierra y el Universo en amantes del tentáculo. Leela, Amy y Zapp huyen, pero esta nueva religión se expande, liderada por un nuevo papa-tentáculo, ¡FRY! Ha regresado unido a este ser llamado Yivo. Todo transcurre con cierta normalidad, hasta que se descubre que los tentáculos son los órganos reproductivos de este ser de otro universo. Por su parte Bender ha entrado a formar parte de una antigua orden robótica que quiere destruir toda la humanidad. Mientras Yivo empieza a citarse con todos los seres del Universo a la vez, Bender sube escalones en la jerarquía del club. Y cuando Bender está a punto de emprender la destrucción de la humanidad, la humanidad se va a vivir con Yivo, dejando solos a los robots. Bender, en un último intento por recuperar a su mejor amigo, Fry, ataca a Yivo a través del desgarro y lo arrastra a nuestro Universo, donde pretende matarlo. Al final, Yivo renuncia a su relación con nuestro Universo, lo abandona y cierra el desgarro… Como si nada hubiera pasado.

Mientras que las dos primeras películas están interconectadas por el desgarro, es a partir de la tercera que los argumentos toman otros caminos. Así pues, en El juego de Bender, el héroe metálico es insultado por Cubert y Dwight, ya que carece de unidad de imaginación para poder jugar a Dragones y Mazmorras, pero tras muchos intentos Bender consigue imaginarse algo, y se convierte en Titanius Anglesmith, el rufián de Cornwood, olvidando por completo la realidad y siendo invadido por un mundo de imaginación y fantasía. Tras ello, es encerrado en un psiquiátrico para robots, donde debe recuperarse. Mientras la Tierra sufre una de las crisis energéticas más importantes, ya que la materia oscura se está acabando, y la única poseedora de las reservas es Mamá. Entonces el Profesor les revela un secreto increíble, él es el causante por el cual la materia oscura es energética, cuando era joven creó unos cristales de materia y anti-materia, que si se unían convertían la materia oscura en basura. Para acabar con la crisis, Fry, Leela y el Profesor viajan a la mina de materia oscura de Mamá, donde descubren su fuente… Los nibblonianos, entre ellos Mordisquistos, están en jaulas comiendo y cagando sin parar. Pero cuando ambos cristales se acercan, justo antes de que se destruyan, la materia oscura entra en una extraña combustión, incluso la que Bender tiene en su compartimento torácico, y los transporta a todos a un mundo de fantasía creado por la mente de Bender, influenciada por Dragones y Mazmorras. Este capítulo está lleno de referencias al juego en cuestión, además de al Señor de los Anillos, Star Wars y el Juego de Ender.

En la cuarta y última película, Hacia la verde inmensidad, tras recuperarse de los hechos que suceden en El juego de Bender, el Universo está a punto de entrar en una nueva Era Verde, pero las fuerzas oscuras están actuando para impedirlo. Mientras que Leela, con otras mujeres, se convierte en activista en pro de los derechos de la Estrella Enana Violeta, el Señor Wong pretende derribarla para crear el mayor minigolf de la historia. Además Fry, que ha sufrido un accidente, ahora puede leer la mente de los demás y descubre, gracias a la orden de los tarados —reconocibles por sus sombreros de papel de plata— que tras la historia de todas las especies, existe una eterna lucha entre los oscuros, que pretende destruir todos los seres vivos, y los enciclópodos, unos seres extintos que antiguamente guardaban todo los ADN de todos los seres vivos, para evitar que se extinguieran. En esta lucha final entre el bien y el mal, solo faltaba que Bender hiciera lo que no debía hacer, liarse con la esposa de Don-Bot, ante sus morros y causar más líos y estragos además de en los que ya están Leela y Fry, que deben salvar a la Estrella Enana Violeta, pero por caminos y métodos distintos.

La cuatro películas están plagadas de guiños y pequeños detalles que hacen referencia a momentos clave de las cuatro primeras temporadas, se explica, por ejemplo, como Bender se carga las elecciones de los Estados Unidos del año 2000, como el robot y la Policía sueca destruyen Nueva York en el 2308, o como el perro de Fry, Seymour es fosilizado. Además, las historias siempre giran en torno a una serie de paradojas futuristas —del mismo modo que lo hace la serie de televisión— que la ciencia ficción nunca consigue explicar, pero que Futurama, con su peculiar humor, lo logra.

En un principio, la cuarta película, Futurama: Hacia la verde inmensidad, se planteó como el gran final de la serie, Leela y Fry acababan juntos y todos los personajes principales de la serie se dirigían hacia lo desconocido —un final muy del estilo de Futurama—, pero al final Comedy Central acordó la compra de 26 capítulos más para una sexta temporada y después vinieron otros 26 para la séptima, que dieron lugar a un renacimiento de la serie, en un primer capítulo que se llega a explicar el origen del flash del principio de la presentación.