Después del éxito de las cuatro películas Fox hizo lo que habitualmente hace con sus series de éxito… Cancelarla por segunda vez. Ya sorprendió cuando la canceló tras las cuatro primeras y brillantes temporadas, pero después de reconocer su error y dar margen a Matt Groening y su equipo para crear cuatro largometrajes televisivos —que se convirtieron en la quinta temporada—, que volviera a cancelarla fue una sorpresa para los millones de seguidores de la serie. Afortunadamente, tras largas negociaciones, por fin Fox aflojó y permitió que Futurama siguiera viva, pero emitiéndose en otro canal. En una jugada un poco complicada de derechos de imagen y porcentajes de producción, Fox seguiría siendo la productora y máxima beneficiaria de la serie, siempre y cuando permitiera que se emitiese por otro canal, Comedy Central. Y así fue como Futurama regresó a nuestros hogares como siempre había sido, una serie cómica de animación de media hora, pero todo no sería un camino de rosas.

El primer problema con que se topó la producción fue que el acuerdo entre ambos canales reducía el salario de los actores de doblaje estadounidenses, algo que haría peligrar la serie, ya que no sería lo mismo si viésemos a Fry, Leela y Bender, pero oyésemos a otros, algo que no importaría aquí, pero sí en Estados Unidos. El cambio de actores fue tan probable, que en la San Diego Comic Con organizaron castings. Finalmente, tras unos tira y afloja, el reparto original al completo volvió a la producción y se anunció que Futurama volvería a mediados de 2010.

Tras esta emocionante noticia, los seguidores de la serie que habían visto con esperanza el regreso de la serie, sufrieron otro golpe, cuando el sistema de producción y emisión de la serie cambió. Las cuatro primeras temporadas fueron presentadas como temporadas completas, pero ya con las películas, que fueron divididas en dieciséis episodios, el sistema cambió. En esta ocasión, las temporadas fueron presentadas al público como medias temporadas de trece episodios, de este modo dos temporadas tardaron en emitirse cuatro años.

A pesar de que en estas dos nuevas temporadas el equipo de Planet Express nos descubre nuevos planetas, nuevas especies y nuevas realidades del siglo XXXI, en ocasiones se recurre a argumentos demasiado absurdos, incluso para Futurama. Por ejemplo, en algunos capítulos se recurre al recurso del Especial Halloween de los Simpsons o el de la máquina «Y si…» de las primeras temporadas, para presentarnos breves historias de no más de siete minutos que no aportan nada o que, incluso, aburren. Sin embargo, en la mayoría de capítulos se recurre a las originales peripecias y desventuras de siempre, pero a diferencia de las primeras temporadas que siempre se presentaban personajes nuevos, en estos hay un cierto aire nostálgico ya que personajes como Lrrr, soberano del planeta Omicron Persei 8, Scruffy o Zoidberg ganan protagonismo, del mismo modo que los protagonistas viajan a planetas donde ya han estado, como el Planeta Robot o el planeta natal de Kif. Pero eso no debe ser tomado como algo negativo, ya que al final conocemos porqué un médico de humanos tan inútil como el Dr. John Zoidberg conserva su lugar en la empresa del Profesor.

Al mismo tiempo, al no poder recurrir a mostrarnos como será el futuro, las historias deben girar en torno a otros elementos, y así aquí donde el equipo de Futurama demuestra que, a pesar de las cancelaciones y el tiempo, sigue teniendo una habilidad innata para hablar de la actualidad a través de personajes de animación ambientados en el futuro. De este modo, se nos muestras historias que tratan sobre algunos de los grandes temas de la humanidad, como el amor, la muerte, Dios, los viajes en el tiempo, el origen del universo y ese largo etcétera que todos conocemos, y al igual que hace Woody Allen, nos muestran su peculiar punto de vista cuando Bender se convierte en monje, Fry muere dos o tres veces, o cuando el Profesor inventa una máquina del tiempo que solo puede viajar hacia delante.

A pesar de los problemas iniciales con los actores de doblaje y las largas esperas entre las diversas partes de las temporadas, Futurama salió adelante una vez más consiguiendo un éxito más que razonable. Pero, desafortunadamente, el alto coste de la producción, así como el peculiar acuerdo entre Fox y Comedy Central, llevó a la tercera y definitiva cancelación de la serie. Pero esta vez fue distinto, ya que se anunció a falta de la segunda mitad de la séptima temporada, permitiendo a los creadores despedir a la serie por todo lo alto, y lo hicieron, sobre todo, con el último episodio, Meanwhile.

En este episodio, Fry se atreverá a pedirle a Leela que se case con él, pero un desafortunado accidente con el botón temporal del Profesor, paraliza el universo completo exceptuando a la pareja de enamorados. Ante la situación, y después de casarse, empezarán la luna de miel más larga de la historia, que terminará cuando el profesor consigue contactar con ellos y hacerlos regresar, pero no recordarán nada y deberán vivir sus vidas des del principio. Con este final feliz, descubrimos que para que Fry y Leela estén definitivamente juntos —algo que todos los seguidores la serie desean—, solo nos hace falta volver a ver la serie des del principio… ¡Yujuu!

Aún cuando la sexta y séptima temporada no son tan brillantes como las cuatro primeras, Futurama consigue mostrar su frescura habitual hasta su final, gracias a la libertad que le conlleva hablar de un futuro tan lejano como es el siglo XXXI.