las-aventuras-de-tintinTras la muerte de Georges Remi, más conocido por todos como Hergé, todos aquellos proyectos que querían ampliar el universo de Tintín fueron parados o rechazados, incluso, cuando Bob de Moor se ofreció a concluir Tintín y el Arte Alfa, la esposa y los herederos de Hergé se negaron, prefiriendo dejar la última de las aventuras de Tintín inconclusa. Por lo tanto, no tiene que sorprender a nadie si, a pesar del éxito del Tintín y el Templo del Sol y Tintín y el lago de los tiburones, después de 1972 no se realizase ninguna película o serie de animación. Además, debemos tener en cuenta que si bien había recogido algún que otro éxito, la historia del reportero belga con el cine ha estado repleta de obstáculos y fracasos. Así que, frente a esta situación, a pesar del interés de personas como Steven Spielberg, las aventuras de Tintín estuvieron en un punto muerto durante casi diez años.

A finales de la década de los ochenta —cuando los Estudios Hergé se habían convertido en la Fundación Hergé, ya que si bien seguían difundiendo la obra del dibujante, ya no se trabajaba en nuevas aventuras y cómics—, la productora francesa Ellipse, fundada en 1987 y responsable de la animación del personaje de Babar, con el apoyo de la productora de animación canadiense Nelvana, conocida por sus colaboraciones con LucasFilms y las grandes cadenas de televisión norteamericanas, propusieron un proyecto para una serie de animación televisiva en la que se adaptarían todas las aventuras de Tintín.

Con un proyecto mucho más sólido y definido que en otras ocasiones, y con la aprobación de la Fundación Hergé, se llevó adelante la producción de treintainueve episodios, distribuidos en tres temporadas y que adaptarían todas las historias de Hergé, excepto Tintín en el país de los soviets y Tintín en el Congo, por lo controvertido de sus contenidos, y Tintín y el Arte Alfa, por estar inconclusa. En esta ocasión, la Fundación Hergé escogió Philippe Goddin, experto en Hergé y en su personaje estrella, para que ejerciese como consultor de la serie, para que esta, si bien sufriría ciertas modificaciones, fuese fiel a la obra de Hergé. Para la producción, se optó por realizarla con métodos de animación tradicional, pero también se trabajó con la animación digital, algo muy extraño en 1989. Las escenas del cohete en los episodios de Objetivo: la Luna y Hemos caminado sobre la Luna, fueron animadas digitalmente y después pintadas a mano, fotograma a fotograma, e incluido en el metraje.

Las historias, para adaptarse al medio de forma apropiada, sufrieron ciertas modificaciones tanto en cuestiones técnicas como argumentales. A nivel técnico, si bien se quiso mantener el estilo de dibujo de Hergé, se homogeneizaron los personajes, para no confundir al espectador, ya que la imagen de Tintín y del resto de personajes que llenan su universo, evolucionó a la vez que el autor iba creando las diversas aventuras. De la misma manera, Milú dejó de hablar, algo habitual en las viñetas, pero que hubiera resultado extraño en televisión; ciertas tramas secundarias fueron eliminadas para ajustar el metraje; y el orden de las aventuras fue modificado para poder contar, desde un principio, con personajes como el Capitán Haddock o el Professor Tornassol. Por otro lado, y cara a tener una mejor acogida en todo el Mundo, los responsables de la serie, además de descartar las historias ya mencionadas, optaron por mesurar la violencia y el uso de armas de fuego, así como por eliminar elementos controvertidos como el alcohol o argumentos que podían resultar conflictivos por tratar temas coloniales, racistas o inapropiados para el público de finales del siglo XX.

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A pesar de los cambios, Las aventuras de Tintín resultaron más fieles que producciones televisivas de los años sesenta, y, por lo tanto, su difusión fue la apropiada para una serie de la envergadura de esta. Con unos capítulos de entre veinte y cuarenta minutos de duración, con setecientos dibujos por minuto, más de doce mil por episodio, y un presupuesto superior a los cien millones de francos, esta serie de animación se convirtió —y todavía es— la adaptación más importante y completa del universo Tintín, y uno de los medios más importantes para que grandes y jóvenes de todo el mundo descubran el personaje.

Originalmente grabada en inglés, Las aventuras de Tintín se tradujeron al francés, al alemán, al danés, al noruego, al portugués —tanto europeo como brasileño—, al sueco, al finés, al húngaro, al japonés, al italiano, al hindi y al vietnamita, distribuyéndose y emitiéndose por más de una veintena de canales de todo el Mundo. En nuestra casa, esta serie fue doblaba al castellano y al catalán, siendo la emisión de Televisió de Catalunya una de las más reconocidas.

Así pues, estamos frente a un éxito sin comparaciones del universo Tintín, llegando al extremo que, gracias a la serie, todos los cómics se tradujeron a innumerables lenguas que, hasta entonces, habían quedado fuera del abasto de Tintín. Las aventuras de Tintín consiguieron que el personaje y su universo volvieran a estar en el punto de mira del público, después de ser durante veinte años algo estático e inmutable. Además, resultó ser el homenaje más importante que nunca se hubiera hecho a su autor, que fue incluido como extra en todos los episodios.