Esta es una nueva aventura de los 4 Fantásticos, que deberían llamarse los 4 «Femásticos» en honor a su extrema nulidad como héroes contemporáneos. En esta ocasión se encuentran con un nuevo y formidable enemigo; que en realidad no es nuevo porque mi abuelo ya leía sus cómics, ni formidable, porque se lo ventilan en tres patadas, ni siquiera es enemigo porque no llegan a enfrentarse a él. De hecho son tan fantásticos que no se enfrentan a nadie, se pasan el rato dando saltos por ahí, evitando que caigan cosas grandes al suelo, y con eso ya hacen el día.

En realidad la película nos sumerge en el apasionante mundo de la planificación de eventos sociales. Los 4 fantásticos se van de boda y se preparan un buen rato para ello en plan reality cutre de canal Nova. Buscan un buen antro para la despedida, eligen el modelo de pajarita que se van a poner y cuidan de que los cuñados no la lien mucho con las strippers. Ver la película no es muy distinto a que te inviten a una boda, que ya es una putada gorda, pero con el agravante de que aquí no puedes hartarte de gambas ni potarlas después de los gintonics de la barra libre. En cualquier caso tu cuerpo quedarà igual de maltrecho que tras un bodorrio estándar y la resaca la vas a tener igual que si un mono loco te hubiera martilleado la cabeza durante toda la noche.

Allá van los 4 fantásticos a la boda y entremedias se dedicarán a salvar el mundo, pero se nota que no lo quieren salvar muy fuerte, porque hacen bastantes gansadas para tal menester. Afortunadamente la suerte está de su parte y los antagonistas hacen más gansadas aún, así que al final ganan los buenos fácil aunque sea por descarte.

La cosa es que llega Silver Surfer, que es un tipo que se ha tirado de cabeza al baño del cromado metalizado de la cadena de montaje del Ford Fiesta. Silver Surfer es un heraldo de Galactus, un ser superpoderoso que se dedica a ir de gira por el universo destruyendo planetas random en plan turista inglés, no se sabe bien porque lo hace, seguramente es una especie de friki del orden, como la Marie Kondo y no le gusta que haya cosas tiradas por ahí. Cada uno tiene sus manías. Antes de reventar un planeta siempre envía al Silver Surfer, principalmente para joder un poco, romper cuatro cosas y dar la vara a la peña con que van a morir todos. Osease, un puto gafe de libro.

En fin, que viene Silver Surfer y les vacila un rato a nuestros héroes que están a vueltas con la boda, después pilla a Antorcha Humana y le da el poder de absorber poderes de los demás, algo que, como táctica para derrotar a los enemigos, tiene sus lagunas. Después se encuentra al Dr. Muerte y lo vuelve humano de nuevo, porque sí, porque mola, con lo cual elimina a otro posible antagonista para los buenos.

Pero los buenos no se lo pondrán tan difícil y rápidamente se ponen a hacer el imbécil ellos también. Su primer golpe de efecto es fichar al propio Dr. Muerte como aliado. El señor que les lleva los recursos humanos no se lo curra mucho, porque no le miran el currículum ni le estalkean el Facebook y el Twitter, de hecho ni siquiera les importa que el fulano haya intentado destruir a la humanidad y matarlos en la película anterior. Se llama Dr. Muerte por algo, no se llama Dr. Guay, ni Dr. Buenrrollo, ni siquiera Dr. Normal!

Efectivamente, lo que puede salir mal sale muy mal y el Dr. Muerte utiliza a los 4 Fantásticos para quitarle la tabla a Silver Surfer y ponerse él mismo a hacer maldades surfers. Quitarle la tabla a Silver Surfer se logrará fácilmente tirándole uno de los misiles del excedente del ejército americano. El mensaje belicista queda claro: con un tanque ya sobraba y no hacían falta ni los 4 Fantásticos ni el Dr. Muerte, ni nadie al volante…

De todas formas, como malo, tampoco le va mucho mejor al Dr. Muerte con su nuevo gear, pues aunque cree volverse invencible, los poderes sabiamente combinados de los 4 fantásticos, los cuales ha absorbido Antorcha Humana, lo apalean con bastante facilidad a base de hostias como panes. Con lo que la sutileza argumental también es herida de muerte y ya no se la esperara durante el resto de la película.

Silver Surfer recupera su tabla de los cojones, le dan dos palmaditas en el hombro para quitarle la caspa plateada y le dicen que ya se puede ir a zurrar mierdas con un látigo a otro rincón del universo. Pero entonces llega Galactus en plan monstruo final para zamparse la Tierra y aniquilar a todo el mundo.

Ojo, porqué teóricamente Galactus es un puto ser superior e inmortal, con unos poderes inigualables en el universo, aunque en este caso tenga la forma de un nubarrón de humo CGI que va avanzando a cámara lenta como un pedo cósmico. Pero todo esto va a dar un poco igual porque Silver Surfer, que se ha hecho de los buenos también porque sí, se lo peta tranquilamente tirándole un rayo mientras los 4 Fantásticos se fuman un puro y aplauden con las orejas.

La moraleja es que ya se le hubiera podido ocurrir antes lo de cargarse a su amo y así se hubiera ahorrado ir de aquí para allá matando a millones de inocentes por el universo, y a nosotros nos hubiera ahorrado ver esta peli, que es bastante peor delito.