memorias-de-una-geishaHoy hablaré de una de mis películas favoritas, tanto por lo que cuenta, como por la forma en que lo hace. Para entender esta peli y poder apreciar todo lo que en ella se explica es necesario saber que una geisha es una mujer que dedica su vida a todas las artes tradicionales japonesas. Comienzan su trabajo durante la noche y la terminan a la madrugada; básicamente asisten a banquetes y fiestas de hombres de negocios, pero es necesario destacar que las geishas no son prostitutas, sino que son entendidas como obras de arte vivas, y esto es lo que nos cuenta la película Memorias de una Geisha.

Este film, basado en la novela de Arthur Golden, nos cuenta la vida de Chiyo y Satsu, dos hermanas huérfanas de madre que son vendidas, Satsu como prostituta y Chiyo, por sus ojos azules, como geisha.

Chiyo, nuestra protagonista, empieza su vida en la okiya de Nitta como aprendiz de geisha, pero antes sus constantes intentos por fugarse con su hermana, y su rivalidad con Hatsumomo su nueva “madre” la rebaja a simple sirvienta de la casa, perdiendo así la posibilidad de ser una geisha. Su vida en la okiya no es fácil, pues tiene que cumplir con los trabajos diarios propios de una sirvienta y además aguantar las humillaciones constantes de Hatsumomo, hasta el punto de acusarla de destrozar un valioso kimono de otra famosa geisha, Mameha. Ante este hecho Mameha dedice hacer un trato con Nitta y acuerdan que si no es capaz de transformar a Chiyo en Geisha, y vender su mizuage —su virginidad— en menos de seis meses ella pagará su deuda, pero si lo consigue dejará de estar bajo su protección. Finalmente Mameha adoptará a Chiyo como maiko —o hermana menor— y la preparará para competir contra Hatsumomo, y vengarse de ella, recibiendo un nuevo nombre: Sayuri. Mameha le da la oportunidad de ser una mujer valorada y deseada, y sobre todo le permite acercarse al “Presidente” el hombre del que está enamorada. La trasformación de Chiyo como sirvienta, a Sayuri como geisha, es tan espectacular tanto a nivel interpretativo como a nivel visual, que el espectador puede entender a la perfección la importancia de ese momento en la vida de Sayuri, pues le permite cumplir todos sus sueños. Finalmente —y alerta que vienen spoilers—, Sayuri se convierte en la geisha más cotizada y consigue vender su mizuage por el precio más alto hasta ese momento, lo que también la libera de su deuda con Nitta pero esta finalmente la adopta y la hace heredera de la okiya.

El inicio de la Segunda Guerra Mundial supone un nuevo reto para Sayuri ahora que ha conseguido el éxito y la libertad para poder acercarse a su “Presidente” llega la guerra, lo que la obliga a huir a las montañas y olvidar su nueva vida por la que ha luchado tanto. Sus esfuerzos son irrelevantes y su belleza se apaga por el trabajo y la falta de comida. Su vida llena de belleza y arte cambia y es sustituida por vida llena de carencias y duro trabajo.

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Lo que se tiene que tener en cuenta al ver el film, ante todo es que estamos ante una historia que nos traslada a un mundo enigmático y oculto, incluso prohibido para los extranjeros, que refleja una de las figuras más tradicionales de la cultura japonesa. Para empeorar la opinión que los japoneses pudieran tener sobre el libro y la posterior película, al desvelar al mundo una de sus tradiciones más ocultas, se eligió a actrices chinas para interpretar algunos de los papeles principales.

Otra de las críticas que tuvo la película es que el final de la novela y el final del film, no coincide, pues mientras que en el libro vive en Nueva York con el “Presidente”; en el film, aunque sigue a su lado, lo hace como geisha.

Como curiosidad decir que, durante una visita de promoción de la película a Tokyo, Zhang Ziyi recibió un misterioso paquete y una carta, más adelante se supo que había sido enviado por una anciana japonesa que había sido una geisha. En su carta, la mujer decía que había sido conmovida por la película y que esta evocaba poderosos recuerdos en ella y en sus amigas. Dentro del paquete había varios kimonos antiguos exquisitamente trabajados. A Zhang Ziyi le emocionó de tal forma el gesto que le envió a la mujer una invitación para el estreno en Japón.

Para ir terminando avisaré que se trata de una película larga, que nos explica un drama real y en la que encontraremos una bonita, pero complicada, historia de amor. Pero también aviso que al tratar de un tema tradicional japonés hará que el film resulte un tanto pesado y lento para aquellos espectadores que no sientan ningún interés por la cultura asiática y su historia. Una peli imprescindible para aquellas personas a las que les interese las tradiciones de otras culturas, exóticas para nosotros, explicadas de una forma bonita, sensual y amenizada por una banda sonora perfecta a cargo del gran John Williams. Memorias de una Geisha constituye un placer visual, musical y teatral para el espectador, pues está llena de belleza y realismo.

Redactora