Después de cuatro años de silencio, los piratas con más éxito de la historia del cine han regresado, pero en esta ocasión los miembros de la tripulación han cambiado. Ahora, el tesoro que todos buscan es la Fuente de la juventud, un Jack Sparrow acabado de fugar forma parte de la tripulación del temible Barbanegra a bordo del Queen Anne’s Revenge, cuyo segundo de abordo es su hija Angelica. Por su parte, el Capitán Barbossa, ahora corsario de su majestad el rey Jorge de Inglaterra, va detrás de la fuente en una carrera con sus eternos rivales en el mar, los españoles cuyo monarca también desea hacerse con tan preciado tesoro.

Como la mayoría de gente sabe, esta peli está plagada de grandes incorporaciones para sustituir las ausencias de algunos actores de las anteriores, actores como Penélope Cruz, Ian McShane o Stephen Graham se han incorporado al reparto de Piratas del Caribe junto a los incombustibles Johnny Depp, Geoffrey Rush o Kevin McNally. A pesar de las incorporaciones y la permanencia de estos actores, hay grandes ausencias como parte de las tripulación pirata de anteriores filmes, como Mackenzie Crook, Lee Arenberg, David Bailie o Martin Klebba. Otro de los grandes cambios es el director, Gore Verbinski, que consiguió gran éxito con los tres anteriores filmes, en esta ocasión ha sido sustituido por Rob Marshall, reconocido realizador de Chicago, Memorias de una geisha y Nine, que se atreve con un género nuevo para él como es el de aventuras… sin demasiado éxito.

A diferencia de las anteriores, esta peli tiene dos grandes problemas que empeoran su calidad. En primer lugar, a falta de los personajes de Orlando Bloom y Keira Knightley, la producción requería una historia de amor —sin un motivo aparente—, pero en esta ocasión la que se ha incluido ha sido completamente forzada —la otra surgía de forma más orgánica y natural—, como si fuera imprescindible poner una sea cual sea, en este caso la que existe entre un sacerdote puritano y una sirena. Pero, si atendemos a las implicaciones de ella en la trama, veremos que es completamente prescindible ya que la tensión amorosa que existe entre Jack Sparrow y Angelica es suficiente para un film de aventuras como este.

En segundo lugar, como historiador, es la inclusión de referencias cronológicas claras, como la inclusión de un rey Jorge de Inglaterra, aunque sin especificar cual, y la revelación de que los hechos sucedidos son después de la muerte oficial de Barbanegra, en 1718. Partiendo de estas dos informaciones, podemos llegar a pensar que estos hechos suceden durante el reinado de Jorge I de Inglaterra, entre 1718 y 1727, el final de la Edad de Oro de los piratas. Estas referencias temporales hacen que la peli pierda el poder para la fantasía que tenían las anteriores que, a pesar de que se reconoce una época, no se tienen unas fechas claras y se le permiten todo tipo de licencias. En mareas misteriosas se ha cruzado la línea entre ficción y realidad histórica, y las licencias son más difíciles de tolerar, alejándolo del romanticismo que impregnaba a las tres primeras.

A parte de estas facetas negativas, y completamente prescindibles, que hemos comentado, la peli tiene algunos errores históricos —algo que hubiésemos disculpado si siguiéramos navegando en una época sin referencias claras—, y uno de los principales es la bandera que enarbola el navío la Venganza de la Reina Ana, el barco de Barbanegra, que es una calavera con hojas de laurel debajo, cuando en realidad el pirata era reconocido por su bandera que era un esqueleto diabólico sosteniendo un reloj de arena y una lanza que hiere un corazón rojo sobre un fondo negro. En este sentido, también hay elementos positivos en cuanto a hechos históricos, como la inclusión de una mujer pirata en la tripulación de Jack Sparrow, inspirado por Calico Jack, el único pirata que tuvo bajo su mando a dos mujeres, Anne Bonny y Mary Read. Si bien Elizabeth Swann acaba siendo pirata, el personaje de Penélope Cruz se ajusta más a las piratas mencionadas.

A pesar de todo ello, la peli mantiene la esencia de la serie: batallas navales espectaculares, duelos a espada extraordinariamente acrobáticos y comentarios ingeniosos por parte de Jack Sparrow y Barbossa. Sin embargo, a la hora de la verdad, no consigue llegar al nivel de las anteriores entregas, sea porque la historia se ve forzada, por una redundancia de lo ya visto o, lo más probable, por tener las miras puestas en la caja.

El éxito de las tres primeras pelis significó que se quisiera seguir exprimiendo a la gallina de los huevos de oro —no sin motivo, ya que Sparrow y compañía se habían ganado el cariño del público—, pero nada volvería a ser tan perfecto. Personalmente, me emocionó saber que habría más aventuras de piratas, pero es cierto que En mareas misteriosas y La venganza de Salazar no hacían falta, ya que solo consiguieron devaluar a las tres primeras.