Proyecto RampageDavid Okoye, un experto en simios que trabaja en una gran reserva animal está muy unido a un primate albino llamado George, con quien se comunica mediante signos. Pero una noche, tras una explosión en el espacio de una sonda que buscaba volver a la Tierra con los restos de un experimento genético, un contenedor cae en el hábitat de George quien sufre una transformación, volviéndose extremadamente violento mientras va aumentando su tamaño con el tiempo. Okoye intentará buscar una solución a su problema, lo que no sabe es que otros dos contenedores han infectado también a un lobo y un cocodrilo. La destrucción que pueden ocasionar estos animales pueden poner en peligro a la raza humana.

De nuevo para una peli de acción palomitera contamos, como no, con el que se ha convertido en el rey de este tipo de películas, sí, otra vez Dwayne Johnson es el prota tipo duro que tiene que salvar al mundo. No sé quien será su representante pero el tío está monopolizando el género de acción, además de que La Roca se ha convertido en uno de los actores mejores pagados de Hollywood de la actualidad. En esta ocasión actor y director vuelven a compartir película. Brad Peyton fue el encargado de dirigir Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa (2012) y más recientemente San Andreas (2015). Al igual que las anteriores la calidad de esta película deja mucho que desear. Lejos de las más que aceptables Jumani y Los vigilantes de la playa, Rampage carece de originalidad, parece una mezcla de otras pelis sin llegar a tener personalidad propia, y como siempre en el género su punto de apoyo es el despliegue visual y sonoro.

Proyecto Rampage se basa en el videojuego Rampage de 1986, un arcade en el que los jugadores toman el control de monstruos gigantes cuyo objetivo es destruir una ciudad mientras sobreviven a los ataques de las fuerzas militares. Los tres protagonistas del juego son George, un gigantesco gorila similar a King Kong transformado por una vitamina experimental, Ralph, un hombre lobo gigante transformado por un aditivo alimentario, y Lizzie, una cocodrilo/dinosaurio similar a Godzilla transformada por un lago radioactivo. Como se puede observar, quitando algunos cambios de guion, la película no se estruja los sesos demasiado para ofrecer una trama mucho más profunda o desarrollada que la del propio videojuego. Es más creo que gracias a esto se han ahorrado hacer la mitad del guion de la película, un guion que seguramente en un par de días ya estaba hecho. Pero bueno, ya se sabe que estas pelis son simplemente para pasar el rato, pero podría haber alguna que otra cosilla con la que mantener entretenido al espectador.

En definitiva, si quieres ver monos gigantes tienes a King Kong, si quieres ver bichos gigantes tienes Godzilla, si quieres ver a Dwayne Johnson… tienes tres o cuatro pelis suyas por año.